La confianza NO da asco. Contagiemos confianza

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La honestidad es uno de los valores y componentes más importantes de una personalidad saludable | Foto: GD
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El añorado periodista Carles Capdevila escribió, hace ya varios años, esta frase que hace unos días leí y me gustó “No le demos más vueltas: el concepto más importante del mundo es la confianza. Las relaciones sociales aguantan (y dejan de aguantarse) a partir de la confianza (y la desconfianza). La confianza no te garantiza el éxito, pero te da opciones de llegar, mientras que la desconfianza te lleva al fracaso, seguro. Y lo peor de todo, lo que hace que el mundo sea tan complicado y molesto, es que la confianza cuesta mucho de ganar y cuesta poquísimo de perder. Y hablo de ambas, tanto la que tienes en ti mismo (seguridad) como la que tienen en ti (crédito)”.

La honestidad es uno de los valores y componentes más importantes de una personalidad saludable con el entorno y con los demás. Y esta personalidad genera confianza. Y sabemos que la confianza no da asco. Ésta es una frase tóxica que es importante que nos quitemos de nuestro vocabulario y de nuestra cabeza. Y es importante conseguir que la confianza tenga un peso en nuestras maneras de hacer y pensar y por tanto, signifique creer en uno mismo.

Y es que la confianza es la esperanza firme que tiene una persona que algo suceda y va ligada al concepto de seguridad. Es la creencia de que una persona será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación.

Y es evidente para cualquier persona exigir respeto y ganar la confianza. Y en esa línea, desterremos por tóxica, la frase de que ¨la CONFIANZA da asco¨. Todas las personas buscamos la confianza. Los pacientes buscan tener confianza con los/as profesionales sanitarios, con los médicos y las enfermeras. Y es fundamental generar confianza para gestionar la confianza. Y es que la clave de una buena relación está en la confianza. Todo es cuestión de confianza. La confianza lo es casi todo. SIn ella, no es fácil convivir. Nuestra existencia gira entorno a ella, tanto en relación con uno mismo como con otras personas.

Por tanto, primero: CONFIANZA EN UNO MISMO como persona que intentará hacer las cosas lo mejor posible. Es básico conocer las posibilidades de uno/a misma, las ventajas y las virtudes, para a partir de la misma, trabajar la CONFIANZA con la otra persona, con tu compañero de profesión, con tu jefe, para conseguir CONFIANZA en el equipo, en NOSOTROS. Y es que con la palabra confianza, es fundamental, trabajar el CON.

Y es que confiar da más frutos que vigilar. A mi me encantan las personas excelentes en su trabajo, la gente que hace exactamente lo que sabe hacer y le gusta, disfruta con ello. Porque todo ello genera CONFIANZA.

Por eso me preocupa que los profesionales cada vez tengan/tengamos menos margen de maniobra. Desde la gestión, han/hemos ido inventando sistemas de control para minimizar los errores, con unos procesos automatizados que impiden que podamos ser flexibles y creativos. Esto iguala a los mediocres con los talentosos. Por tanto, ello frena la excelencia del que si tuviera margen pondría todo su sentido común y la intuición y la inteligencia que lo hace todo más fácil, más brillante, más rápido. Si se desconfía de los profesionales por sistema, si se les retiran responsabilidades en lugar de darles margen de maniobra y de mejora, el resultado es -por lógica- tener a personas, menos felices y motivadas. Serán personas que no se sentirán estimuladas ni recompensadas por hacerlo bien. Que cumplirán los trámites, pero entenderán que no tienen por qué anticiparse a nada que no sea de su área. Y, por tanto, incluso en aquella zona donde, sí son los responsables, tenderán a hacerlo sólo regular. Porque sin confianza no hay motivación, y confiar suele dar más frutos que vigilar.

Y me gustaría recordar lo que escribió un día Rosa María Nieto @enfermera2punto0, alrededor de la palabra CONFIANZA:

• Rodéense de personas críticas, sinceras. (Que no alaben a su persona, sino los resultados, que planteen alternativas, que digan NO, que defiendan a las personas).
• Rodéense de personas que identifiquen problemas para poder generar soluciones. (Que no se queden de brazos cruzados mirando a otro lado a ver si se olvida el problema, que sepan mirar a la luna y no al dedo )
• Rodéense de personas leales a la #sanidadpública
• Rodéense de personas trabajadoras, (hay mucho que hacer).
• Rodéense de personas profesionales, con conocimiento excelente.
• Rodéense de personas creativas, optimistas, alegres, amables, humanistas…

RESUMIENDO:
• Rodéense de BUENAS PERSONAS (lo demás vendrá rodado)

Y aquí, algunas ideas que pueden sernos útiles para ganar confianza en uno mismo y con los otros (profesionales o pacientes):

UNO. Aceptar las limitaciones tiene un punto doloroso y otro de liberador. Sueltas peso, y te puedes entregar en cuerpo y alma a lo que te queda, si aprendes a dejar de lamentar lo que pierdes. Cuando se cierra una puerta se abren un montón de ventanas.

DOS. La amabilidad puede ser la idea más revolucionaria. Tiene el poder transformador de las personas que llevan la sonrisa puesta, que transmiten optimismo, que por donde pasan mejoran el clima.

TRES. La alegría de vivir tiene maestros. Conviene acercarnos, a la espera del contagio, a gente sencilla, que tiene en la bondad y la estima y el cuidado de los demás el foco.

CUATRO. El cuidado de las personas es la tarea más importante del mundo, y la menos valorada. Tratemos de hacerlo lo mejor posible para incrementar su valoración.

CINCO. Nunca es tarde para aprender a caminar, y que con el amigo con el que más salimos a caminar somos mucho más amigos desde que andamos juntos: haciendo camino somos más sinceros, más directos, más profundos.

SEIS. Me encantan los optimistas currantes. Y por eso se ponen manos a la obra. Y mantienen este punto de ingenuidad necesaria para creer que podrán. Porque sin confianza no hay convicción y sin convicción no hay resultados y sin resultados no hay motivos para mantener la esperanza.

SIETE. Priorizar significa descartar.

OCHO. Lo peor del miedo es cuando nos pilota, cuando se instala al volante. Porque el miedo nos puede paralizar por completo. El miedo a la verdad nos hace mentirosos, el miedo a sentir emociones fuertes nos hace fríos, el miedo al riesgo nos hace tirar demasiado toallas, y el miedo a morir nos puede impedir vivir.

NUEVE. Somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos. Y ya que hemos venido aquí a relacionarnos, la educación es el arte y oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñar mientras se aprende. Sólo estando de verdad, de corazón, siempre, puedes aprender y enseñar a estar allí, desde el inconformismo, con ambición y con la certeza absoluta de que es posible, con visión de cabecera, cuidando de personas enteras, de pies a cabeza.

Y DIEZ: Todo esto, es fundamental verlo, desde la visión de una enfermera que en la belleza tiene la mirada, desde el amor y la alegría. No hay inversión más segura y rentable que rodearnos de personas que nos quieren tal como somos. Que nos miran siempre con buenos ojos (con críticas y autocríticas para mejorar). Eso nos hará ganar en confianza y contagiaremos CONFIANZA.







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