‘Andalousian Meninas Tour’

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Una de las meninas | Foto: Remitida
Rafael Amargo | @rafaelamargo
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Hace poco tiempo atrás, de repente Madrid vestía sus calles y puntos estratégicos con unas Meninas, que ya solo la medida de la pieza llenaba o fijaban el ojo de cualquier transeúnte marinero soldado solter@ casad@ y algún que otro cura despistado, como decía la canción de mi querido Nacho Cano.

Para mí una de las mejores fue la que situaron en el Museo Reina Sofia, creada y dada alma por el genial pintor Domingo Zapata. Exposición urbana y callejera invención del artista venezolano Antonio Azzote, y que tras su éxito en la capital viste o propone que sean unas meninas biodegradables, amantes del medio ambiente, salen de gira por Andalucía. Estarán dos semanas en cada capital de provincia. Esas dos semanas se inunda la ciudad de arte y es un paseo obligado el recorrer todos los puntos y echar un ojo y pensar en verde.

Manuel Díaz “El Cordobés”, Victorio & Lucchino, Vicky Martin Berrocal, Fran Rivera, Ágatha Ruiz de la Prada, Ángel León, Nuria Fergó, el jugador de fútbol Joaquín, el propio creador Antonio Azzato y un granadino de Valderrubio y columnista de GranadaDigital, aquí el mismo que escribe, amargo de verde luna y por nombre Rafael, también estaré como artista en esta exposición con dos meninas muy… mejor lo dejo en suspense, pero algo de La Vega que también es verde como la temática misma tendrían que llevar mis señoritas del miriñaque, ¿no?

Lo dicho, en breve les contaré cuando arranca este ‘Andalousian Meninas Tour’ y cuando estaré en mi Graná de mi “güenafollá”, para… ¡por qué no!, levantarle el sayo a las señoritas del alambre caderero y la flor como orejera en el pelo, y es que cuando se trata de activar los sentidos de las artes plásticas y escénicas de un pueblo, pongamos amor y dedicación y enseñémosle a nuestros hijos, paisanos, amigos, a los que no conocemos incluso porque así seremos más ricos, porque como decía Federico García Lorca en su ponencia y discurso escrito “medio pan y un libro”, que era preferible en tiempos de guerra y escasez comer medio pan y seguir aprendiendo, porque quien desea aprender tiene más herramientas para crecer y poder seguir comiendo. La cultura como gastronomía en tiempos donde el ingenio se agudiza.

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