Agotadas las 400 entradas para observar las Perseidas este miércoles en Sierra Nevada

Hoy se habilita el telecabina Borreguiles para acceder a la zona de observación libre en la gran terraza del restaurante, a 2.700 metros de altitud

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Cartel de aforo completo | Gabinete
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La estación de esquí y montaña de Sierra Nevada ha completado ya el aforo reducido de 400 plazas previsto este año por el coronavirus para la observación de las Perseidas, una actividad para la que este miércoles se habilita el telecabina Borreguiles para acceder a la zona de observación libre en la gran terraza del restaurante, a 2.700 metros de altitud.

Según informó en una nota Cetursa, la empresa pública que gestiona la estación, el telecabina estará operativo desde las 21,00 a las 1,45 horas para trasladar a los usuarios desde Pradollano a Borreguiles.

El uso de mascarilla, como ocurre desde que la estación abrió este verano, será obligatorio en el telecabina. Las sillas distribuidas en la terraza Borreguiles estarán suficientemente separadas para garantizar la distancia social de seguridad.

El Instituto Andaluz de Astrofísica ha informado este martes en una nota que esta lluvia de estrellas alcanzará su máxima actividad a partir de esta noche, y que, “en lugares alejados de la contaminación lumínica de las grandes ciudades, podrán verse hasta 50 Perseidas por hora”.

Es uno de los espectáculos astronómicos clásicos de las noches de verano en el Hemisferio Norte, y tiene su origen en el cometa 109P/Swift-Tuttle, que completa una órbita alrededor del Sol cada 133 años aproximadamente y, cada vez que se aproxima a nuestra estrella, “se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman” su cola.

Todos los años, entre finales de julio y de agosto, la Tierra cruza los restos de esta cola, lo que provoca que “estas partículas, denominadas meteoroides, choquen contra la atmósfera terrestre a gran velocidad”.

Conforme la Tierra se va adentrando en esta nube de meteoroides que el cometa deja a su paso, el número de partículas va siendo cada vez mayor, por lo que la actividad de las Perseidas aumenta. En 2020, esa actividad alcanzará su máximo durante la noche del 11 al 12 de agosto. El brillo de la Luna, que se encontrará en la fase de cuarto menguante, interferirá sin embargo en la observación, dificultando así que puedan verse las más débiles.

“Si las condiciones de observación fuesen idóneas podrían llegar a verse del orden de cien estrellas fugaces por hora, pero el brillo de la Luna será uno de los factores que provocará que el número real de Perseidas visibles descienda hasta unas 50”, ha apuntado José María Madiedo, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

“COMO UN GRANO DE ARENA”

“La mayoría de los meteoroides que se desprenden del 109P/Swift-Tuttle son tan pequeños como un grano de arena, o incluso menores. Cuando se cruzan con nuestro planeta, entran en la atmósfera terrestre a una velocidad a más de 210.000 kilómetros por hora, lo que equivale a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de 20 segundos”, señala José Luis Ortiz, investigador del mismo centro, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

A estas velocidades el choque con la atmósfera es tan brusco que la temperatura de estas partículas aumenta hasta unos 5.000 grados centígrados en una fracción de segundo, por lo que se desintegran emitiendo un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz.

Esta desintegración ocurre a gran altitud, normalmente entre los 100 y los 80 kilómetros sobre el nivel del suelo. Las partículas más grandes (del tamaño de un guisante o mayores) pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes, que reciben el nombre de bólidos o bolas de fuego.





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