Adaptación y esfuerzo, las claves de la cantera de la Fundación CBG en pandemia

Repasamos con varios miembros de la cantera de la Fundación CBG cómo han sobrellevado el primer año de pandemia y cómo se han adaptado los entrenamientos

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Los entrenamientos van recuperando la normalidad | Foto: Javi Gea
Jero CameroJero Camero
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El pasado domingo se cumplió el primer aniversario del confinamiento. Un situación que trastocó la vida a todo el mundo y que cambió la realidad en muchos aspectos. El deporte es uno de los que no ha terminado de recuperarse en España, aunque cada una de las ligas profesionales ha tomado diferentes decisiones en torno a cómo sobrellevar la situación.

La suspensión total de las competiciones dejó casi tres meses de vacío. Poco a poco se fueron reactivando, pero la mayoría de ellas continuaron a puerta cerrada por las normativas sobre la pandemia. La alegría por volver a vivir la emoción del deporte de gran nivel, aunque fuera desde casa, ayudó a muchos a reponerse a la situación. Aunque el gran olvidado durante la reactivación deportiva fue el deporte de cantera.

Mientras los clubes de alta competición volvían al trabajo, la situación era muy diferente para las ligas menores, el deporte formativo y las escuelas. En GranadaDigital hemos hablado algunos de los responsables de la cantera de la Fundación Club Baloncesto Granada para que nos cuenten de primera mano cómo han conseguido sacar adelante este año tan lleno de cambios entre confinamientos, entrenamientos vía ‘Zoom’ y cierres perimetrales.

Juanra Ruiz, coordinador de las categorías inferiores del cuadro rojinegro, reconoce que al principio fue complicado. Tratar de organizar entrenamientos a distancia con el gran volumen de niños y niñas que se ejercitan a diario fue un reto difícil, pero gratificante al mismo tiempo. “Ha sido fundamental que todo el mundo echara una mano. Había gente con más recursos y disponibilidad que nos ha ayudado mucho a los que no podíamos”, comenta Ruiz, que además destaca la gran unión que hay entre todas las partes del club.

Con el tiempo, las sesiones de entrenamiento telemáticas dieron paso a los primeros encuentros presenciales aunque el confinamiento perimetral impedía a muchos poder acudir a las instalaciones. Los cambios de horarios fueron constantes debido a lo voluble de las normativas durante esos meses. La incertidumbre atenazó a entrenadores y organizadores, que en alguna ocasión llegaron a pensar que lo mejor hubiera sido “detener toda la actividad física”.

Readaptarse a la nueva normalidad tampoco fue sencillo para los niños y niñas. Los primeros días de la vuelta a los entrenamientos todo se basaba en actividades individuales debido a la normativa que impedía el contacto. La forma física y el trabajo en el bote fueron los grandes beneficiados durante las primeras semanas. El espacio para trabajar con tantos grupos y tan pequeños al mismo tiempo fue otro de los problemas a los que se tuvieron que enfrentar los entrenadores.

Vuelta al entrenamiento presencial

Ha tardado casi un año desde el inicio de la pandemia, pero al final en las últimas semanas las categorías inferiores del Fundación CBG han conseguido sumarse a la nueva normalidad. Lo que comenzaron siendo entrenamientos individuales fueron progresando y evolucionando hasta los ejercicios de grupo más tradicionales. Juande Zapata, entrenador del Junior A femenino, reconoce que era “menos emocionantes” para las jugadoras. Aun así, no todo están en igualdad de condiciones y el confinamiento perimetral mantiene a algunos recluidos en sus municipios sin poder juntarse con el resto de sus compañeros.

Recuperar el ritmo de los entrenamientos ha sido todo un reto para los entrenadores, pero no el único. El aspecto mental y psicológico ha afectado a los niños tanto como a los adultos. Las actividades extraescolares son elementos esenciales en el día a día y muchos de ellos tienen en el baloncesto no solo una forma de hacer deporte, también de divertimento, formación y crecimiento como persona.

Así lo ve también Paula Martín, entrenadora del Alevín B femenino. “No ha sido sencillo para nadie, pero se han sabido adaptar de la mejor forma que han podido. Han demostrado que se puede hacer deporte y que es una de las cosas más seguras a las que nos podemos dedicar

Regreso a la competición

Tras casi medio año de pandemia, el deporte base consiguió volver a la competición, aunque con muchas restricciones. Debido a las normativas de la Junta de Andalucía los padres no podían ir a los partidos de sus hijos. Lejos de ser un punto negativo para los jugadores, Juanra Ruiz considera que a algunos les ha quitado parte de la presión de encima. “Se ha generado una mayor vinculación con el entrenador. Antes había niños que tras una jugada buscaban una mirada de aprobación de sus padres, ahora lo hacen con sus entrenadores”, explica el entrenador.

El pasado domingo 14 de marzo, coincidiendo con el primer aniversario de la pandemia, los padres pudieron acceder a los partidos por primera vez. Poco a poco la normalidad va llegando y cada vez son menos las restricciones que hay sobre el deporte. La Fundación CBG vio amenazada el crecimiento de su cantera durante la pandemia, pero ha conseguido levantarse y sigue recibiendo nuevos miembros que engrosan la gran familia del conjunto rojinegro.







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