Acepta casi cinco años de prisión por intentar matar a dos guardias civiles en Guadahortuna

La Fiscalía ha rebajado su petición de pena de prisión por el delito de tentativa de homicidio después de que el procesado haya reconocido los hechos

Real Chancillería de Granada
Sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) | Foto: Antonio L. Juárez
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El hombre de 37 años acusado de disparar ocho veces contra dos guardias civiles para intentar matarlos en las fiestas del municipio de Guadahortuna (Granada), en la madrugada del 15 de septiembre de 2017, se ha declarado culpable este lunes, aceptando una pena de cuatro años y nueve meses de prisión tras un acuerdo de conformidad entre las partes.

Ante el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial encargado de enjuiciar el caso, el procesado ha reconocido los hechos, tras lo cual la Fiscalía, que ha pedido tener en cuenta la atenuante de reparación del daño, ha rebajado de ocho años a tres años y nueve meses su petición de pena de prisión por el delito de tentativa de homicidio del que lo ha acusado, a lo que se sumará un año por otro de tenencia ilícita de armas y una multa por un ilícito leve de lesiones.

El caso ha quedado visto para sentencia después de que las partes se hayan adherido a la petición de la Fiscalía, incluyendo la Abogacía del Estado, en representación al guardia civil que sufrió lesiones leves, que será indemnizado con 600 euros en concepto de responsabilidad civil.

La acusación particular ejercida por el otro agente, cuyas heridas fueron de más gravedad, y que ya fue indemnizado, ha interesado el “cumplimiento inmediato” de la pena, una vez haya sentencia, a lo cual la defensa ha expuesto que el acusado está en libertad desde septiembre, después de cumplir dos años de prisión provisional por estos hechos, y este lunes se ha presentado ante el juez, asumiendo su responsabilidad.

Según el escrito de la acusación pública, al que ha tenido acceso Europa Press, fue sobre las 3,15 horas cuando dos agentes de la Benemérita fueron comisionados para que acudieran al recinto ferial, ya que el procesado estaba “discutiendo con un familiar que intentaba que abandonara el lugar por su actitud violenta hacia los demás”.

Requerido por los guardias civiles, se abalanzó contra uno de ellos, “tratando de agredirle con las manos, mientras el otro agente le golpeó con la porra reglamentaria en las piernas al objeto de que cesara su agresión”.

Sin embargo, el acusado “procedió a insultarles manifestando” que “eran unos chulos” y que le habían “pegado”, para, posteriormente, abandonar el lugar en compañía de diversas personas, e introducirse en un bar al que lo siguieron los agentes, que requirieron refuerzos.

Se personaron hasta cinco agentes más de la Guardia Civil, según ha detallado el fiscal, que ha agregado que, cuando salió del bar, el acusado arrojó un vaso de cristal contra uno de ellos, mientras “continuaba con sus insultos” y huía luego cuando lo intentaron detener.

Volvió con una pistola, que no ha sido recuperada, y que estaba “recamarada para proyectiles de calibre nueve milímetros corto, pero en estado perfecto de funcionamiento” con la que efectuó supuestamente “dos o tres disparos al aire”.

Fue entonces cuando, “guiado del ánimo inequívoco de causarles la muerte, efectuó ocho disparos con el arma que portaba dirigidos hacia los agentes de la Guardia Civil desde una distancia de entre 20 y 50 metros los primeros” y más cerca los demás.

Uno alcanzó en el abdomen a uno de los agentes, sin que supusiera riesgo para su vida, y otro, rebotado, impactó entre el glúteo y la pierna izquierda de un compañero. En la fachada de una vivienda impactaron cinco proyectiles “causando daños valorados en 295 euros”. Un proyectil causó daños por 856 euros en un vehículo.



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