A juicio tras saltarse un control con un kilo de cocaína y caer por un acantilado

La Fiscalía de Granada solicita nueve años de cárcel y más de 135.000 euros de multa para él por un delito contra la salud pública y otro contra la seguridad vial

Tribunal Superior de Justicia de Andalucia en Granada
Sala de la Audiencia de Granada
Europa PressEuropa Press
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La Sección Segunda de la Audiencia de Granada acoge este viernes el juicio contra un hombre acusado de saltarse un control policial a la altura de la rotonda de Almuñécar-Taramay cuando transportaba un kilo de cocaína. A partir de ahí se inició una persecución en la que condujo de forma temeraria hasta que chocó, se vio obligado a continuar andando y acabó precipitándose por un acantilado, cayendo sobre una caseta de playa.

La Fiscalía de Granada solicita nueve años de cárcel y más de 135.000 euros de multa para él por un delito contra la salud pública y otro contra la seguridad vial, pues además conducía sin permiso después de que le fuera retirado por un juzgado, según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press.

Los hechos que se remontan a junio del año pasado, cuando el acusado, de 41 años, adquirió en ‘La Palmilla’, en Málaga, un kilo de coca y emprendió el viaje hasta Almuñécar (Granada). La Policía Nacional tenía sospechas de que ese viaje le había servido para proveerse de droga, por lo que estableció un dispositivo a la altura de la citada rotonda, donde varios coches policiales cortaron el paso.

No obstante, el acusado, lejos de detenerse, dio un giro brusco al volante para evitar ser interceptado, se saltó el control y continuó por la carretera nacional 340 dirección Salobreña, la cual abandonó y siguió circulando por el ‘Barranco Cabria’ haciendo caso omiso a las señales de los agentes que le perseguían.

Finalmente, el hombre perdió el control del vehículo, colisionó con un aliviadero de escorrentía y reventó una rueda, por lo que tuvo que seguir la huída a pie por la rambla de Cabria portando en las manos el kilo de cocaína. Optó en un momento dado por esconderlo en unos matorrales y seguir, pero acabó precipitándose por un acantilado y cayó sobre el tejado de una caseta de playa donde, a pocos metros, fue interceptado por la Policía. La droga hubiera superado los 34.000 euros en el mercado ilícito, según precisa el fiscal.



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