8M: Tres granadinas, tres generaciones, tres visiones del feminismo | Vídeo

Carmen, Ana y Carmela comparten un rato de charla con GranadaDigital en la que exponen su opinión sobre el movimiento feminista, sobre los logros que se han conseguido en los últimos años y los que aún quedan por alcanzar

Reportaje 8M 2019 GD-8
Carmen Martínez, Ana Hermoso y Carmela Alonso (izq-drcha.) posan para este entrevista con motivo del 8M | Autor: Daniel Bayona
Ángela Gómez | @_Angela_GA | Vídeo y fotos: Daniel Bayona
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A una sola voz, con el morado como color insignia, millones de mujeres – y de hombres- en todo el país están convocadas y convocados este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a secundar paros parciales y una huelga general para visibilizar que aún, en pleno siglo XXI, queda mucho que reivindicar para alcanzar la igualdad entre ambos.  Esta será la segunda huelga legal – en 2018 fue la primera- a la que están llamados todos los trabajadores del país. No obstante, desde la Comisión 8 de Marzo, un espacio de coordinación creado en 1977 con el fin de acordar las acciones del 8 de marzo, instan en particular a las mujeres a participar porque se trata de evidenciar que sin el trabajo femenino, remunerado o no remunerado, nada funciona. ‘Si nosotras paramos, se para el mundo’ es el lema. Y la laboral no será la única reivindicación: las vidas de las mujeres siguen marcadas por desigualdades y por las violencias machistas.

En esta ocasión, GranadaDigital ha reunido a tres granadinas para charlar con ellas sobre este día marcado en el calendario, sobre los logros y los retos del feminismo, sobre las experiencias que han atravesado y por las que no les gustaría volver a pasar; para hacer autocrítica, y para conocer cómo sienten ellas, ciudadanas de a pie, esta “lucha” desde la generación en la que se enmarcan sus vidas.

 

Carmela Alonso es una joven granadina de 23 años. Ha estudiado fotografía, iluminación en cine, cámara y postproducción, y ha hecho diversos cursos de dirección documental, por lo que, tras finalizar sus prácticas, ahora se mueve en el ámbito audiovisual y cinematográfico. Es hija única y, como ocurre con muchos jóvenes en estos tiempos que corren, aún no ha podido emanciparse, a la espera de un trabajo estable que le permita vivir bajo otro techo que no sea el de sus padres. Su madre trabaja en el sector del mantenimiento de la limpieza y su padre es transportista internacional.

 

Carmela Alonso- 23 años

“Veo cada vez más hombres comprometidos con su género, con el mañana y con nosotras”

 

Carmela tiene una visión muy clara del feminismo. “Creo que es algo muy sencillo de entender. Se trata de igualdad de oportunidades para hombres  y mujeres, de justicia, de ordenar un desorden que existe, y ese ‘orden’ se llama feminismo”, afirma esta joven, quien dice atisbar cierto progreso entre los jóvenes de su edad. “Oigo a mucha gente que dice que vamos hacia atrás, que estamos empeorando, y yo creo que no”, afirma, pero matiza en un aspecto: “creo que se presta mucha atención a la herida y poca a la resistencia y a la gente que lucha por cambiar las cosas. Porque pienso que, en el fondo, lo que interesa es que creamos  que no estamos avanzando, que la lucha es en vano. Esa es mi explicación a por qué tanta focalización al problema y tan poca atención a la gente que hace tantísimas cosas”.

 

Carmen Martínez -45 años

“En el ámbito laboral, creo que sí hay diferencia cuando empezamos a formar una familia,  las mujeres nos quedamos siempre un poco atrás”

 

Carmen Martínez tiene 45 años. Licenciada en Derecho desde 1998, en el 2000 decidió fundar su propia agencia inmobiliaria, y actualmente compagina su trabajo como empresaria con el de la abogacía. También es la tesorera de la Asociación Granadina de Empresarias Autónomas (AGEA) y del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Granada.

Lleva 23 años casada y tiene dos hijos, una niña de 10 años y un chaval de 9. Su madre era maestra y ella es la mayor de cuatro hermanos, dos mujeres y un hombre.

Carmen considera que el machismo no es algo de una generación en concreto; que, en el ámbito personal, más bien depende del entorno en el que la persona se mueva y la formación y educación que haya recibido. Aunque en su ámbito profesional, sí que ha visto ciertas desigualdades . “El sector de la compra-venta te puede tener en la calle a cualquier hora del día para cerrar un acuerdo, y hay quiénes no lo ven eso con buenos ojos. Yo siempre trabajo rodeada de hombres. Y hay ciertas personas, incluidas mujeres, que no ven apropiado que a ciertas horas una esté fuera de casa, relacionándose con compañeros”, explica. “Y en el hogar”, prosigue, “cuando la pareja trabaja con el mismo horario, al igual que la jornada laboral es la misma para ambos, en el hogar las tareas tienen que repartirse por igual. Y si la casa está más desordenada o algo menos limpia, que la gente no mire solo a la mujer pensando que es ella la responsable”, apostilla.

 

Ana Hermoso – 87 años

“He tenido amigas que no salían a la calle porque sus maridos no las dejaban”

 

Ana Hermoso tiene 87 años y ella ha vivido una clara transición en este sentido. “¡Cuánto ha cambiado todo!”, exclama cuando le preguntamos por la mujer que ella fue en el pasado. Se casó con 20 años y ha tenido ocho hijos, “los soles de su vida”. De jovencita, entre sus planes estaban los de estudiar una carrera, pero llegó el matrimonio y se dedicó de lleno a dos tareas: la casa y el cuidado de sus hijos, además de regentar tres librerías que tenía en la ciudad. Durante más de 20 años, su vida se resumió en despertarse bien temprano, preparar la comida de ese día, llevar a sus hijos al colegio, acudir a las librerías, hacer la compra, volver por la tarde a las librerías, reuniones con proveedores al cierre y, una vez estuvieran los niños acostados, un buen rato ‘atada’ a la plancha. Los sábados y domingos se dedicaba a limpiar la casa. “Dormir, eso es lo que más he echado en falta durante tantos años”, dice Ana echando la vista atrás.

“Nuestra época ha sido la más difícil. Los padres no nos daban mucho margen en nuestras libertades. Luego te casabas: el macho que ordena y manda y ahí estabas, sumisa, ya sabes… Es una época que hoy en día no la viviría”, expresa esta granadina. “Yo y mi generación hemos aguantado mucho, demasiado, y les diría a las mujeres de ahora que no lo hagan, que pongan los puntos sobre las íes y que se autorealicen”, apostilla.

Carmen, Ana y Carmela posan para este entrevista con motivo del 8M

 

¿Qué significa para usted el 8 de marzo? ¿Lo vive de forma especial?

Carmela Alonso (23 años): Para mí este día siempre ha tenido un peso importante porque creo que es un momento muy interesante para que se note en qué parte del tejido productivo estamos y en qué parte no, pero con una forma muy potente de visibilizarlo gracias a los paros parciales y a la huelga, en las que se vio que había muchas, y son fundamentales, pero también se percibió que faltan muchas mujeres en un montón de sectores. También es un momento fundamental para tener el peso en la política, porque antes el feminismo no estaba en las campañas de los partidos.

Carmen Martínez (45 años): Creo que es un buen día para visibilizar a la mujer trabajadora de todos los ámbitos, pero, como pasa con fechas especiales, debería ser todos los días, no uno en el calendario, transmitir que todos los días estamos presentes en la sociedad y en la igualdad. Creo que de esta manera nos iría un poco mejor.

Ana Hermoso (87 años): Para mi significa un día en el que se muestra la independencia de la mujer trabajadora, y me parece estupendo que haya una jornada dedicada a eso.

¿Se considera usted feminista?

Carmela Alonso (23 años): Sí. Me considero feminista. La gente debería plantearse que ser feminista significa simplemente estar comprometido con esta contradicción. No es ninguna forma especial de ver el mundo. No es nada ajeno, extraño. Es, simplemente, que existe un desorden en nuestra relación como seres humanos y hay que arreglarlo.

Carmen Martínez (45 años): No. Me considero igualitaria porque creo firmemente que todos somos iguales. Yo, por ejemplo, trato a mis hijos por igual.

Ana Hermoso (87 años): Feminista no soy, pero sí reivindico que la mujer tenga los mismos derechos que el hombre, que puedan tomar sus propias decisiones, por ejemplo.

¿Y me podría describir qué es lo que entiende usted por feminismo?

Carmela Alonso (23 años): Para mí el feminismo es intentar establecer un trato de igual a igual entre ambos géneros. Me parece un poco irreal tener que estar aclarando continuamente la definición. En el momento en el que hay una desigualdad entre dos géneros, lo justo es que los dos recibamos el mismo trato y que tengamos el mismo grado de oportunidades. Creo que es algo muy sencillo de entender. Se trata de igualdad de oportunidades, de justicia, y de ordenar el desorden que hay en mil temas, y en este, ese ‘orden’ se llama feminismo.

Carmen Martínez (45 años): Yo creo que el feminismo es radicalizar el ser mujer, es decir, el extremo de qué significa ser mujer. Por eso no me considero feminista, porque entiendo que no debería haber extremos. Entiendo que el feminismo, en su pura esencia, no debe existir porque creo genera ir a la contra, en lugar de alcanzar la igualdad, que es como se debería entender.

Ana Hermoso (87 años): Por feminismo entiendo que muchas mujeres quieren ya ser más que lo hombres. Se pasan ya. Yo veo bien que seamos todos iguales.

Muchos ponen en duda este día y sus reivindicaciones. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Qué les respondería a esas personas?

Carmela Alonso (23 años): Les invitaría a que vivan un solo día siendo una mujer. Creo que no es una cuestión de que en un día determinado de mi vida he sufrido algo. Es que te levantas así, te acuestas así, vives así y te mueres así. Te mueres sabiendo que hay determinadas zonas a las que no puedes acceder, determinados viajes que es peligroso que hagas sola, determinadas profesiones en las que sabes que tienes que esforzarte 300 veces más solo para tener un mínimo de reconocimiento. Es agotador vivir en una eterna cuesta. No podemos estar continuamente esforzando el triple que otras personas para que nos den lo que es justo para nosotras. Les diría que se paren a hablar con las mujeres de sus vidas y que intenten entender lo que es vivir siendo una mujer.

Carmen Martínez (45 años): Creo que son necesarias estas reivindicaciones porque, por ejemplo, sigue habiendo brecha salarial, pero que lo ideal, como he comentado antes, es que cada vez sea más necesario que deje de existir un día en concreto para esto, al igual que no hay un “día para el hombre” en el calendario.

Ana Hermoso (87 años): Les diría que aún existen desigualdades y que, además, algunos hombres siguen queriendo mandar sobre la mujer y, cuando ven que no pueden, las maltratan e, incluso, las matan.

¿Discute o habla mucho sobre feminismo con familiares y amigos? 

Carmela Alonso(23 años): Es un tema que siempre me ha hecho especial daño cuando lo hablo y me siento atacada. Con otros temas no me importa esperar, tener paciencia y que la gente no llegue a abrir los ojos, pero en este sí podría decir que entro muy rápido al trapo porque lo sufro todos los días. El argumento o el clima de opinión que más suelo combatir es el de hacia dónde tiene que ir la lucha feminista. La gente considera que tiene que ir mucho más a la defensa de la libertad de nuestro cuerpo, que la defiendo plenamente, pero creo que el problema fundamental es que se ha normalizado que nuestro cuerpo siga ligado a un producto que da dinero. Es el tema que más debato porque es lo primero que tenemos que cortar.

Carmen Martínez (45 años): Sí es una discusión frecuente en mi ámbito personal y laboral. Yo tengo una profesión libre de horario, y a veces llego a casa a deshoras. A la hora de cuidar a los niños y de atender el hogar, sí he llegado a discutir sobre que tengamos que estar mi marido y yo a una para poder tener una casa tranquila, y en ese tema sí que discuto con algunos vecinos, por ejemplo, que creen que yo estoy un poco más en el extremo y que yo reivindico mucho más el tema de la mujer en la conciliación de la vida laboral y familiar.

Ana Hermoso (87 años): Tengo un grupo de amigas con las que me reúno todos los domingos y hablamos de este tema. Charlamos sobre los hijos, cómo son ahora y de lo que nos alegramos de que tengan otros pensamientos. Hablamos de lo que nosotras hemos aguantado y de lo mucho que ha cambiado todo en este sentido.

¿Podría contarme alguna situación en la que se la haya minusvalorado por el hecho de ser mujer?

Carmela Alonso (23 años): Lo primero que pienso es cuál cuento. Creo que eso ya dice bastante. Si tuviese que escoger una situación, sería el cúmulo de pequeños comportamientos que la gente no se para a pensar, pero que también contribuyen a esta rueda. El hecho de que te acosen por la calle, eso lo ha vivido todo el mundo, pero, por ejemplo, yo me dedico a una profesión puramente técnica y sé lo que es sentirse excluida con la mirada cuando en la conversación se está hablando de una decisión técnica que se tiene que tomar. Siento que me excluyen con la mirada. El lenguaje no verbal está lleno de micromachismos.

Carmen Martínez (45 años): En el plano laboral, alguna vez, algún compañero ha menospreciado mi trabajo por el mero hecho de ser mujer, por ejemplo, en una tasación, un campo en el que yo me muevo desde hace 19 años. Otro ejemplo sería en las ventas de fincas rústicas. Tengo compañeros que entienden que es un terreno de hombre porque entran en juego fincas de caza, de cultivo, etc. Algunos me han llegado a decir que ese tema no es para mujeres, y que ahí no debería estar yo.

Ana Hermoso (87 años): Creo que mi marido no supo valorar suficientemente todo lo que yo hacía y, sin embargo, mucha gente sí lo hacía. Eran otros tiempos. Yo llevaba la casa, los niños, las librerías y, sin embargo, él no tenía muy en cuenta mis opiniones. Desde luego, eso afecta. En cambio, mis hijos, sí me han valorado siempre.

 

Y, en contrapartida, ¿considera que se ha beneficiado de algo por el mero hecho de ser mujer?

Carmela Alonso (23 años): Hay momentos en los que parece que un producto artístico, en el momento en el que tiene el sello feminista, tiene muchísimas más posibilidades de obtener financiación y de llegar a medios porque el tema está candente. Me parece una salvajada sacar partido de este asunto. Me parece muy peligroso hacer un producto exótico de nosotras. Se trata de igualdad, y que al profesional se le mida por lo vale, sea hombre o mujer.

Carmen Martínez (45 años): No. Yo por ser mujer no he tenido ningún beneficio.

Ana Hermoso (87 años): Sí, tener a mis ocho soles de hijos. Ser madre y disfrutar de ellos ha sido lo mejor.

Bajo su punto de vista, ¿qué se ha conseguido y qué falta por conseguir?

Carmela Alonso (23 años): Hay un paso del que me siento especialmente orgullosa y es que empiezo a ver que los hombres empiezan a rechazar estos comportamientos que siempre hemos sufriendo las mujeres. Creo que es fundamental que ellos, entre sus iguales, se sientan rechazados. Se sientan avergonzados. Si todo el mundo pasa de largo cada vez que ven un comportamiento injusto, esto se vuelve eterno. Veo cada vez más hombres comprometidos con su género, con el mañana y con nosotras. Y, en mi opinión falta mucha educación sexual. Lo que no puede ser es que nuestro concepto de la sexualidad sea lo que los hombres han contado durante generaciones. Ese problema lo tienen tanto los hombres y su visión del sexo, como las mujeres, de conocer, aceptar y normalizar nuestro cuerpo. Creo que es fundamental también que la mujer esté presente en todas las tareas que signifiquen divulgación de conocimiento y en profesiones ‘fuertes’.

Carmen Martínez (45 años): Lo que es la educación básica y universitaria la veo igual. Ambos sexos tenemos las mismas oportunidades. Pero en el ámbito laboral y en el ejercicio de una profesión, creo que sí hay diferencia cuando ya empezamos a tener familia, que las mujeres nos quedamos siempre un poco atrás porque a todo no llegamos.

Ana Hermoso (87 años): Todavía quedan cosas por conseguir como, por ejemplo, que se consideren igual en el trabajo y que se pague lo mismo por el mismo trabajo. Pero yo he visto muchos progresos. Ya una mujer aguanta lo que antes aguantábamos y tienen más libertad.

Los hombres que hay en su vida, ¿entienden las reivindicaciones feministas?

Carmela Alonso (23 años): Sinceramente creo que aún no, pero lo están peleando y lo quieren entender. Tampoco es una cosa que puedas entender de la noche a la mañana, porque yo como mujer no entendí de la noche a la mañana qué significaban todas estas trabas por el simple hecho de lo que tengo entre las piernas, y creo que ellos también necesitan tiempo para entenderlo, pero sobre todo cuenta la voluntad.

Carmen Martínez (45 años): Por ejemplo, mi hijo no entiende esas reivindicaciones porque él ve que su hermana y ella son iguales. Mi padre quizás sí, pero mi marido creo que tampoco, porque él considera que hemos tenido las mismas oportunidades. No entiende que todavía tengamos que reivindicar el tema de la mujer, pero yo creo que las generaciones anteriores sí ven las diferencias y que hay cosas que se puede aún mejorar.

Ana Hermoso (87 años): Ahora sí. Creo que en mi entorno lo entienden todos. Mis hijos y sobrinos entienden y apoyan lo que las mujeres luchan. El hombre ha cambiado mucho también y eso ha ayudado a que las cosas también cambien para las mujeres. Cambian pañales, hacer cosas del hogar, hacer la compra. Eso, en mi generación, era impensable.

 



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