8M, dos siglos luchando para conseguir la igualdad

Aunque no siempre los mensajes publicitarios hayan ayudado a conseguirlo

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El anuncio más machista de 2019 según Facua | Foto: Gabinete
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Allá por 1991 una joven Sole Jiménez cantaba “Ay, cómo hemos cambiado” y menos mal que ha sido así… ¿o no? Hoy 8 de marzo se cumplen 45 años de que la ONU instaurara ese día como un recordatorio a todas esas mujeres que llevan siglos luchando para conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres.

Cierto es que la canción de Presuntos Implicados no está relacionada con la celebración de este día que hoy es tan importante en todo el mundo para mujeres y hombres (los que menos), pero hemos elegido esa primera frase con la que comienza para conocer si realmente hemos cambiado tanto como parece o no.

Pongámonos en antecedentes. 8 de marzo de 1975. La ONU lo declara oficialmente Día Internacional de la Mujer, una efeméride que se llevaba celebrando desde 1857, cuando miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York con el lema “Pan y rosas” para protestar por sus míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil.

En España, 1975 sería el último de la dictadura franquista; sin embargo, aún quedaba mucho para conseguir la liberación real de la mujer en nuestro país. Unas mujeres que seguían viendo con buenos ojos el hecho de no poder trabajar, abrir una cuenta corriente o pedir un pasaporte sin permiso de su marido. Y la publicidad que se emitía en televisión y en prensa tampoco ayudaba demasiado a cambiar esa visión de la mujer en la sociedad.

Por esa época, los anuncios mostraban contradicciones en el tratamiento de la figura de la mujer. Por un lado, hablaban de una “nueva mujer” y, por otro, mostraban los mismos clichés de antaño. Mujeres pilotos de avión que escuchaban llorar a un bebé y dejaban los mandos para darle un biberón. Mujeres abnegadas que esperaban gustosas a sus maridos “trabajadores y guerreros” con una copa de brandy. O mujeres que para portarse “como una mujer” tenían que convencer a sus parejas para que les regalaran una lavadora para ayudarlas en las tareas domésticas.

Ésa era la publicidad de la época. Unos anuncios que veían los españoles afortunados que tenían un televisor en sus casas para ver la única cadena que existía en 1975. Pero también era la mentalidad con la que educaban a las mujeres prácticamente desde la cuna. Ellas habían nacido con el gen de “servir” a sus maridos y no podían aspirar a nada más. Por suerte, la evolución humana ha hecho que “ese gen” haya ido desapareciendo de la estructura de los 23 pares de cromosomas que forman nuestras células. Aunque aún queda mucho por conseguir.

Tanto es así que en pleno siglo XXI aún hay anuncios machistas. Señores que por comprarse unas gafas pueden ver mejor la entrepierna de una chica joven, mujeres que para ser buenas madres no deben tener quejas ni dar problemas y estar entregadas totalmente a sus familias o chicas que por ser estudiantes de Erasmus se las puede utilizar para llenar de hombres los bares de una ciudad. Y son anuncios reales, que se han podido ver en las televisiones, marquesinas, periódicos o redes sociales durante 2019, tal y como han denunciado desde la organización de consumidores Facua, que ha presentado hace unos días los nominados a #ElAnuncioMásMachista2019.

Cambiar de mentalidad

En este sentido, para la Asociación de Comunicadoras Granada, “estamos en franco retroceso debido al negacionismo sobre la desigualdad de las mujeres que muchos portavoces políticos y periodísticos más extremistas difunden en sus discursos a través de las redes sociales”, algo que hace que “sigan estando vigentes las mismas reivindicaciones que nos empujan cada año a las calles”.

“El feminismo estorba a muchos intereses políticos y económicos, que luchan con fuerza para que las mujeres sigamos siendo ciudadanas de segunda, que no avancemos en derechos reales, en respeto y hacia la igualdad” y eso se hace patente a través de la publicidad que se emite en los medios, nos comentan desde esta asociación.

“No lo veo como una lucha. Tenemos que cambiar de mentalidad. El machismo lo hemos vivido siempre de manera inconsciente. A un hombre que expone una idea se le presupone que es buena, pero para que la idea de una mujer se considere buena, tiene que ser excepcional”, explica a GranadaDigital Vanesa Llorens, directora de la sede de Unit4 en Granada, quien lamenta que en el sector de la tecnología “el 80% de los trabajadores son hombres y las mujeres no estamos presentes en el sector con mayor desarrollo”.

Para Llorens, “estamos perdiendo una oportunidad y se está perdiendo la visión femenina”, aunque reconoce que sí que ha cambiado la mentalidad y “ahora se reconoce como un problema”.

“Los hombres no se han incorporado en la misma medida al sector del hogar y eso sigue haciendo que las mujeres tengamos que sacrificar nuestro futuro profesional. Sigue sin haber suficientes mujeres que lideren proyectos y, aunque no te lo digan abiertamente, seguimos repitiendo los mismos patrones. Cuando vas a contratar a una persona para que haga las labores del hogar, todos preferimos contratar a una mujer. Para los hombres también sería liberador porque no tendrían la presión de tener que ser los mejores”, apunta esta profesional.

También María Martín, portavoz de la Asociación “La Volaera”, coincide al respecto. “Miles de años de patriarcado no se borran tan fácilmente, ya que a los hombres les cuesta mucho renunciar a sus privilegios y cedérnoslos a las mujeres”, nos dice Martín.

“Es muy difícil que una sociedad evolucione cuando no se tocan las estructuras. Hay que atajar el problema yendo a la misma raíz, al corazón del machismo que se transmite a través de la publicidad y de los medios de comunicación. Las frases ‘la maté porque era mía’, ‘señora en la calle y puta en la cama’, ‘no seas nenaza’, o ‘no tienes cojones’, las tenemos muy asumidas y son un claro ejemplo de que el propio lenguaje construye realidades sociales”, apunta Martín, quien considera que la solución pasa por la coeducación de las nuevas generaciones.

Y de coeducación también habla el concejal de Igualdad del Ayuntamiento de Granada, José Antonio Huertas, cuando le preguntamos por este tema. “Se han dado muchos pasos adelante y ahora se comunica más y se sensibiliza más, pero aún hace falta mucho trabajo para conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres y para eso hace falta coeducar en valores de igualdad y respecto, ya que el problema no es que a una mujer le vean que tienen menos derechos por ser mujer, es que a las mujeres les cuesta más demostrar que son válidas”, concluye Huertas.



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