28-A: paisaje con dos bloques monolíticos con las municipales al fondo

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Una persona deposita su voto | Archivo GD
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A veintidós días de la cita electoral las encuestas van mostrando dos bloques casi monolíticos, dentro de los cuales se producen ciertas oscilaciones pero que en los sustancial no trasvasan votos de uno a otro. Nos referimos, claro está, a las formaciones de derechas y a las de izquierdas, en sus variadas y variables posiciones más o menos escoradas al centro. Una noticia que, en mi parecer, no es buena ni para la inmediata formación de gobierno que debería seguir en continuidad con la fecha del 28 de abril, domingo electoral, ni -lo que es peor- para la convivencia.

La insólita, por novedosa, presentación de opciones que compiten por el voto electoral de derechas distorsiona el pronóstico. Un terreno electoral tradicionalmente ocupado por el PP al que le han salido rivales en su propio campo: Vox, en la extrema derecha, y Ciudadanos, que si bien irrumpió en la arena política como centro-izquierda en el último año su mensaje se dirige sin disimulo al votante de derechas. Ya hemos dicho aquí, alguna vez, que en España los votantes de derechas son más de derechas que los propios partidos de derechas…

Algo de eso debe haber, aunque también el hecho de que el PP ha venido ocupando durante décadas en España el espectro político que en Europa se divide en hasta cuatro partidos: los conservadores de la derecha pura -más moderada en Europa- junto a liberales, democristianos y ultraderecha. Ese fue el mérito de Aznar, unificar todas esas opciones en una sola papeleta, aquella ‘mayoría natural’ por la que, antes, había clamado Fraga sin éxito, tal vez porque, como decían sus opositores de dentro y fuera, el antiguo ministro franquista tenía un techo que no se pudo romper hasta la llegada a la dirección del PP de un nuevo rostro y una nueva voz.

La fragmentación de ese voto de derechas repercute al alza sobre las posibilidades del PSOE, como primer partido de la izquierda. Por esos misterios de la ley D’Hont, los ‘restos’ que en cada provincia representan las cifras menores del escrutinio electoral van a ir a parar esta vez a la izquierda. En los mejores momentos del PSOE, allá por 1982 y 1986, años de mayorías arrolladoras, había unas cuantas provincias, cuatro o cinco no más, donde la entonces Alianza Popular recogía la cosecha de zonas de población reducida, España rural y conservadora (Castilla y León, Castilla-La Mancha…) que sobrepremiaba la candidatura de derechas.

Cuando las tornas cambiaron y el PP fue el partido ganador, ese sobrepremio se convirtió en un plus que casi garantizaba triunfos electorales. Es eso lo que está a punto de romperse y, consciente de ello, el nuevo líder del PP, Pablo Casado, ha añadido en estos días un nuevo eslogan: “Más Vox es más Sánchez”. Es decir, esos ‘restos’ de la España más conservadora pueden terminar sobrepremiando la papeleta del PSOE.

Así las cosas, conforme se acerca el 28-A las encuestas, que más que nada marcan tendencia, apuntan a la imposibilidad de ambos bloques para sumar los escaños suficientes para formar gobierno. Ni la suma de PP-Cs-Vox ni la del PSOE-Podemos más nacionalistas estarían en condiciones. Están por ver los deslizamientos hacia un lado u otro que en tres semanas puedan producirse. Semana Santa, época de reflexión y recogimiento, está por medio y en esos días a la habitual presencia de candidatos del PP en procesiones vamos a sumar la de representantes de la izquierda como nunca antes habíamos visto. Donde hay gente hay votantes…

En cualquier caso, el 28 de abril pasará y si la noche electoral ratifica los pronósticos, es decir esa suma incompleta a derecha e izquierda, se abrirá un calendario de (imposible) negociación. Como primer efecto, importantísimo, la noche del escrutinio no marca la línea divisoria del calendario electoral, pues sin solución de continuidad estaremos en la cuenta atrás de las municipales. Mal momento, por tanto, para que unos u otros transijan en sus postulados de máximos.

Así, ni PP ni Cs estarán muy interesados en un acercamiento a Vox -pongamos por caso- ni el PSOE se sentirá inclinado a mostrar sus preferencias por Podemos a la hora de hipotéticas alianzas. Saben que las sensibilidades están a flor de piel entre los votantes locales y temerán que un acuerdo de cara a la formación de gobierno podría repercutir en sus electorados cuando llegue el día de elegir a los nuevos alcaldes y concejales.

Una cita electoral, la del 28 de abril, que se va estirar por tanto más allá del domingo de las urnas y, probablemente, más allá de mayo y de junio. Por lo pronto, decíamos aquí, ya hay una primera víctima: la campaña de las municipales, que quedará en segundo plano, oculta tras los contactos, las negociaciones, las especulaciones, los cálculos, las posibilidades…



Comentarios

Un comentario en “28-A: paisaje con dos bloques monolíticos con las municipales al fondo

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    José Luis Entrala

    Sabias conclusiones de un sabio análisis. Muy bueno don Ramón

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