1969: El Granada CF, en órbita

El conjunto rojiblanco alcanzó sus últimas semifinales de Copa ese año tras eliminar al Málaga y fue apeado en la penúltima ronda por el Athletic de Bilbao

granada cf 68-69
Plantilla del Granada CF en la temporada 1968-69 | Foto: Archivo Ramón Ramos
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La historia reserva un sitial de honor al año 1969: en julio, Arsmtrong, Aldrins y Collins pilotaron hasta la Luna el Apolo XI y posaron el módulo lunar en la desierta superficie del satélite, donde el primero de los tres astronautas materializó el pequeño salto para el hombre y el gran salto para la Humanidad. La pequeña historia del Granada CF también reserva en 1969 un alto capítulo en el cuadro de honor de su devenir deportivo cuando, en junio, un mes antes de la gesta de la NASA, el equipo rojiblanco entró en órbita semifinal de la Copa, en la que cayó con honores frente al equipo más condecorado de la competición, el entonces Atlético de Bilbao.

A la Copa de 1969, el Granada accedió después de superar con notable su primera temporada en ‘serie A’ del fútbol español tras el ascenso de Mallorca un año antes. Para presentarse en semifinales, el Granada tuvo que transitar un tortuoso camino que en su primer peldaño pareció que sería corto cuando en Sabadell, partido de ida de octavos de final, los vallesanos plantearon un litigio trabado y en la trampa cayeron dos rojiblancos, Lara y Noya, expulsados cuando aún quedaba por disputar media hora de juego. El Sabadell, que había sido cuarto en la reciente liga, creyó liquidada la eliminatoria con el 3-0 final de aquel partido inaugural. Solo que en el pleito de Los Cármenes, que los arlequinados imaginaron de trámite, las cosas empezaron a torcerse a los dos minutos, cuando Martos, lanzado al ataque, cabeceó en el segundo palo el primer gol local. Con una alineación de circunstancias por lesiones y sanciones que alcanzaron al entrenador, Marcel Domingo, hubo que esperar al minuto 75 para asistir al 2-0, que marcó el paraguayo Ferreira para iluminar una esperanza que materializó poco tiempo después otra vez Martos, en su mejor versión rojiblanca como defensa-atacante de largo recorrido.

El 3-0 obligó a un desempate jugado a orillas del Manzanares, donde entre Ñito, ya plenamente cotizado como uno de los mejores porteros de la Liga, y otro gol de coraje que marcó Ferreira, el camino a cuartos de final quedó expedito. Rival, el Málaga. Marcó Barrios el 1-0 en la primera parte y Vicente dobló ventaja poco después del descanso, al transformar un penalti cometido sobre Flores. El Granada entonces se apoderó del juego y su dominio y superioridad auguraban un tanteo mayor cuando el árbitro, el mallorquín Rigo, entendió como penalti un choque entre Ñito y Fleitas que el paraguayo convirtió, con el añadido de sembrar los nervios entre los locales y abrir confianzas para los visitantes cuando una semana después se afrontó el partido de vuelta. No hubo tal: aunque se adelantó el Málaga, Lara igualó tras el descanso y los granadinos controlaron el juego hasta el minuto final.

¡Semifinalistas! Con Atlético de Bilbao, Real Sociedad y Elche en el bombo. Habían caído Real Madrid, Las Palmas, Barcelona, Sabadell, Valencia, Atlético de Madrid… Los seis primeros de la Liga. Los bilbaínos resultaron pareja de baile, en un ambiente de euforia granadina que no se correspondía con las noticias negativas que llegaron esa semana: por un lado, Martos -el jugador más en forma- y Barrios, la prometedora ‘estrella’ recientemente incorporada, se lesionaron y su concurso quedó descartado. Al igual que Vicente, el mejor de la plantilla, a quien la directiva había concedido permiso de bodas con anterioridad, compromiso que no se pudo aplazar porque el enlace se celebraba en México. En ese contexto, los malévolos calificaron como sorteo teledirigido -un concepto que entonces no existía- y enfocado a garantizar una final vasca. Lo cierto es que la actuación del árbitro valenciano Cardós en el partido de ida de Los Cármenes pareció ratificar el pronóstico. Primero, anuló un gol limpiamente endosado a Iríbar cuando el mítico guardameta, acuciado por la cercanía de Ureña, dudó entre blocar o desviar el balón, con lo que facilitó el tanto legal del ariete local. Después, ignoró un claro derribo a Lara cuando había superado a los defensas norteños y como entre una y otra jugada había marcado Noya, una acción aislada de última hora que finalizó Clemente dejó la lid en 1-1 que presagiaba el pase de los bilbaínos. Y así fue: en San Mamés, 2-0 al calor de una defensa que ‘sopló’ como una estera a Lara, a cuenta de las rencillas de la ida, y culminó con la lesión de Flores, que al recibir una entrada de Argoitia dejó al Granada con diez futbolistas útiles para el resto del partido. Alineaciones para una cita histórica los días 1 y 7 de junio, sábado, de 1969: Ñito; Tinas, Barrenechea, Lorenzo; Santos, Barrachina; Ferreira, Noya, Ureña, Ferrando y Lara. En San Mamés entró Flores por Ferreira.

Con todo, no hubo final vasca porque aunque la Real endosó un 3-0 en Atocha al Elche, los ilicitanos superaron tan severo marcador y se presentaron en la final del Bernabéu, que perdieron 1-0 para renovar la tradición copera del Atlético de Bilbao.

Era 1969. Han pasado 51 años. El bombo aguarda otras tres bolitas para completar el sorteo. Será cuestión de dos fechas más, otros dos partidos y… ¡a la final!. Entonces volveremos aquí para evocar otra Copa, otro año, 1959, y otra gesta. Emplazados quedamos a ese esperanzador comentario. Razón, aquí.



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