091 y Fangoria pusieron la magia en un En Órbita repleto de nostalgia

El sol y las altas temperaturas marcaron un festival donde los grupos históricos, la intimidad de Love of Lesbian y el carisma de Colectivo Da Silva destacaron sobre el resto

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Los 091 volvieron a los escenarios en un concierto no apto para nostálgicos | Foto: Javier Gea
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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El Festival En órbita 2019 venía con un matiz que hacía diferente esta edición a cualquiera de los tres años anteriores. Sólo con estar en los alrededores de la Feria de Muestras de Armilla, uno podía apreciar una diferencia latente con respecto a las caras que han transitado el evento desde 2016. Los 091, volvieron de nuevo este sábado a los escenarios, y los espectadores menos avezados, algunos casi adolescentes, que olían a juventud desde prácticamente el comienzo de la jornada, convivieron con toda una generación de rockeros granadinos, muchos ya pasados de la cincuentena, que revivieron al mítico grupo granadino, ese que colocó en el mapa a Granada como capital nacional de la música independiente. El escenario Cervezas Alhambra, marca patrocinadora del festival, vivió una noche para el recuerdo donde el rock tradicional y el pop contemporáneo volvieron a darse la mano. 

El vivero de canciones de 091 fue del que manó gran parte de lo que se vio en este edición del festival, con la evidente excepción del incombustible Fangoria, agrupación histórica, con Alaska a la cabeza, y con un fuego escénico, por sí mismo, espectacular.

La tarde comenzó canónica para lo que es un festival de estas características, que tardó en llenar el aforo, donde al final de la noche llegaron a estar más de 10.000 personas reunidas. El calor, algo asfixiante casi toda la tarde, no fue suficiente para parar a los cientos de asistentes que no quisieron perderse ni uno solo de los grupos que estaban en cartel.Muchos de ellos, precavidos, esperaban su turno desde la sombra.

Tras la apertura de La Sonrisa de Julia, algo tibia por las hora elegida para ello ( como decimos, las altas temperaturas fueron un continuo problema para los más tempraneros), Despistaos tomó el pulso de la tarde con un repertorio que cogió la nostalgia de los 2000 como referencia. El grupo que diera melodía a ‘Física o química ‘ desplegó un repertorio que satisfizo sin muchas dificultades con los grandes ‘hits’ de su carrera la expectación de los fans allí presentes.

A pesar del ímpetu de los de Guadalajara, no fue hasta la entrada de Full cuando el público se animó a salir de la sombra y asistir al espectáculo algo más de cerca. El sol siguió haciendo mella, y ni siquiera el tradicional bajo que marcaba el ritmo de la banda, o la dureza en el latido de la batería o la excelsa guitarra solista de los sevillanos, acostumbrados a estas lides, consiguieron despegar a los muchos asistentes que seguían pegados a las paredes de la Feria de Muestras de Armilla con un miedo evidente a caer desmayados por el sol.

“Aún fingimos que sigue existiendo magia” cantaba Full, una declaración de intenciones , casi universal. ‘Distintos’, que se apoderó a pesar de todo de la tarde granadina. La aceptación de ser diferentes, casi iguales, pero diferentes al fin y al cabo, elaborando un discurso ínter generacional acérrimo a la idea de esta edición.

Porque, como contábamos al principio, después de Miss Cafeína, cuya actuación fue más que correcta, tocaba el turno de ‘los cero’. Una suerte de vuelta al pasado, que muchos de los asistentes aguardaban como agua de mayo. No fueron pocas las camisetas con el logotipo del grupo que aparecían por el foso del público y que cantaron uno tras otro los temas más logrados de esta banda granadina. A pesar de los iniciales problemas de sonido, que no pasaron a mayores, menos mal, el concierto fue ciertamente emotivo, preparando el estómago a los que llegaban ya pasado el calor, y satisfaciendo los deseos, otra vez con la nostalgia de la mano, del fiel público que durante tantos años lloro su marcha.

Caída la noche, llegó Love of Lesbian para dar un cambio de tercio, un contraste quizás demasiado duro para los espectadores anteriores. Muchos se fueron del recinto, completada su misión, y otros muchos entraban a ver al grupo valenciano, con el ánimo renovado y menos sudor a cuestas. Un repertorio conceptual y las casi dos décadas de madurez escénica hicieron que el público tardara poco en entregarse a la voz de Santi Balmes, que celebraba junto a los asistentes el décimo aniversario de ‘1999’, donde se encuentran algunos de sus grandes temas. ‘Incendios de Nieve’ o el ya mítico ‘Allí donde solíamos gritar’ llevaron al delirio a los asistentes, afónicos muchos de ellos al acabar el concierto.

Pero apenas había tiempo para relajarse. Fangoria avisó hace ya dos años en este mismo festival de lo que significaba un espectáculo suyo y no le faltaron motivos y argumentaciones para hacer temblar escenario. Alaska sigue en plena forma, de eso no hay duda. La potencia para cantar desde sus temas más conocidos, como son ‘Dramas y comedias’ o ‘ A quien le importa’ a otras creaciones de nuevo cuño, sigue siendo magistral. Alaska nunca muere porque su música sigue siendo un elemento tan diferente, tan inmerso en la otredad, que le resulta especialmente complicado trabajar con otros que no sean de su condición. El silencio, a veces, y mayormente el baile, se apoderaron del recinto, en una jornada a la que hizo falta nada más, una impresión de evento con mayúsculas, experiencia al fin y al cabo, que reverberó  en este En ‘órbita con una especial latencia.

Colectivo Da Silva, la gran revelación en el escenario de emergentes

En el escenario aledaño al lugar por donde iban pasando los grupos de referencia este año, el grupo local, ganador del concurso de bandas emergentes 2018, Colectivo Da Silva fue, a último hora de la noche, uno enorme soplo de aire fresco para el festival. Antes, habían pasado grupos por ahí como Las Dianas, Vista Insome o Nilsson. El concierto, de hecho, echó de menos algo más de espacio, un escenario que no se le quedara pequeño. Un repertorio sin muchos precedentes en la escena granadina, que bebe de tantos lugares que acaban por realizar una estética propia. Casi una decena de componentes tiene esta propuesta musical, una diferencia abrumadora de lenguaje y melodía en comparación con lo que ocurría unos metros más adelante. Una nueva muestra de la buena salud de la cantera musical de la ciudad.



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