Miércoles, 18 enero, 2017

Zaidín Campus, problemas y posibilidades de un barrio a medio hacer

Hospital, facultades, centros de trabajo de alta cualificación, conexión con metro, grandes avenidas... uno de los barrios más nuevos de Granada es también uno de los más despoblados. Con un potencial todavía por explotar, el presidente de la Asociación de Vecinos de Zaidín Campus reclama más atención por parte de la administraciones local y autonómica

Uno de los solare que esperan futuros proyectos en el barrio | Foto: C.G


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El Parque Tecnológico de la Salud es un gigante dormido; se está desperezando, sí, pero lenta, muy lentamente para sus vecinos, que conviven día a día entre edificios de vanguardia que ahora comienzan a ser ocupados, y servicios públicos que ganan a golpe de queja y reivindicación. Lo explica Juan de Dios Jiménez, el presidente de Zaidín Campus, un barrio de nuevo cuño en el que los solares vacíos contrastan con las altas torres de las facultades de la UGR. En la zona urbana más sureña de Granada esperan con ganas la apertura del metro, mientras que las líneas de autobuses casi desaparecen los fines de semana. Ante esta situación, el representante de los vecinos se afana en reivindicar las posibilidades de su barrio, que está llamado a convertirse en uno de los polos económicos de Granada.

Reportaje-Barrio-Zaidín-PTS-(162-de-163)EL NUEVO BARRIO QUE PIDE PASO

La Asociación de Vecinos de Zaidín Campus existe desde 2003, aunque no es hasta fechas recientes cuando el Ayuntamiento de Granada la ha reconocido como oficial y ha pasado a formar parte de las Juntas de Distrito. Es un primer y muy importante paso, destaca Jiménez, para que el barrio vaya viendo soluciones a sus problemas, que no son pocos. Porque lo primero que se le pasa a uno por la cabeza mientras que pasea por las amplia avenidas es lo vacía, ‘desangelada’ que se encuentra la zona. Aquí y allí, Juan de Dios Jiménez señala todo lo que queda por hacer: no hay árboles en las jardineras, en las que pulula la maleza, como algo olvidado, dejado; tampoco hay bancos en los que poder sentarse a disfrutar de las grandes calles, del blanquiazul ‘skyline’ que distingue al barrio. Por no haber, apenas si hay señales que indiquen que uno se encuentra rodeado de edificios de la UGR, de laboratorios y centros trabajo punteros como el BIC, en el que se están creando proyectos tan ilusionantes como nuevas formas de diagnosticar el Alzheimer. Pero esos son los ‘detalles’, las dificultades empiezan en los mismos lindes del barrio.

Para acceder al Zaidín Campus se pueden utilizar tanto la salida de la autovía de Ogíjares como la de Armilla – ahora que todavía no están colapsadas por la apertura del Centro Comercial Nevada y del Hospital del PTS-. Pero también se puede entrar al barrio por uno de los puentes del río Monachil, y es precisamente en uno de ellos donde comienza esta visita y donde Juan de Dios Jiménez realiza su primera queja, mientras que señala al río: “aquí antes había ratas tan grandes como gatos”; ahora ya apenas quedan, tras la limpieza que se hizo del curso del río con motivo de la celebración del Eurobasket, aunque la maleza ha vuelto a crecer y la salubridad de la zona está en entredicho. No es poca cosa, asegura el presidente, ya que el río supone la delimitación del barrio y una cuestionable carta de presentación para quienes se adentran en él.

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Es precisamente cerca del Monachil donde más se notan las carencias del barrio, con unos solares que cualquier promotor se rifaría, esperando a que la crisis económica termine por desaparecer. “Aquí van zonas verdes”, explica Jiménez, “allí pedimos una zona para perros y por fin nos la han puesto”, señala el presidente, en una esquina en la que los modernos pisos de tonalidades ocre miran de reojo a ese otro edificio de ladrillo rojizo, antiguo, amurallado, cuasi abandonado. Son las cocheras de ROBER, que en breve deberían de dejar paso más bloques de viviendas. Deberían, porque como casi todo en el barrio, esa obra es un proyecto de calendario incierto.

LAS ADMINISTRACIONES, LA PELOTA, Y LO DE SIEMPRE

El origen de los problemas que aquejan a Zaidín Campus es un viejo conocido de Granada, la disputa entre administraciones que se pasan la pelota la una a la otra: si bien el Parque Tecnológico de la Salud es un proyecto promovido y financiado por la Junta de Andalucía, el barrio y su equipamiento son competencia del Ayuntamiento de Granada. “La Junta dice que ya no pone más dinero, que el Ayuntamiento les debe mucho; y el Ayuntamiento todavía no ha recepcionado el barrio, por lo que dicen que no pueden acometer actuaciones en él”. Juan de Dios Jiménez lo explica con sorna, mientras que señala a las pocas cafeterías que ya han abierto: “no pueden poner bancos pero sí les cobra a los comerciantes por las terrazas y también les cobra a los vecinos el IBI”, destaca el presidente.

Reportaje-Barrio-Zaidín-PTS-(120-de-163)Entre medias de un viejo conflicto por terrenos se encuentran los vecinos, que no entienden de riñas políticas y sí de problemas diarios, como que durante los fines de semana la zona se queda con el único servicio del SN4, porque el U3, al ser universitario, no circula durante los fines de semana o los festivos. Y del metro… del metro Jiménez solo habla para explicar que también tuvieron que luchar por la parada de Dílar; y es que en el barrio cada servicio, cada ‘comodidad’ “se ha tenido que pelear”. Ahora ya tienen limpieza, pero el presidente de los vecinos asegura que hasta hace poco los trabajadores de Inagra no llegaban más allá del río Dílar.

Zonas de carga y descarga para los futuros comercios o directamente para aparcar, marquesinas de autobuses que muestren algo más que el número del bus que para ahí… las reivindicaciones que enumera Juan de Dios Jiménez son muchas, pero sobre todo se queja de la dejadez política. “El PSOE, como esto es de la Junta, no dice nada,  y el alcalde solo va donde lo reciben bien”, resume Jiménez, que aprovecha y pide policía de barrio para la zona, sobre todo a horas nocturnas cuando el flujo de gente es incluso menor que durante el día.

INTENTANDO ENCAJAR

Casi resuena todavía el guitarreo del Zaidín Rock, un festival y unas fiestas que han vuelto a poner al popular barrio en el punto de mira de los medios. “A nosotros nos gustaría que hubiera unas fiestas de distrito, porque nosotros también somos Zaidín”, dice Jiménez, que ya ha recibido quejas de vecinos a los que el ruido de los conciertos les molesta. “También nos gustaría ayudar a Santa Adela, pero no nos invitan”, completa el presidente, que intenta encajar el barrio dentro de ese laberinto que se extiende a ambos lados de la Avenida de Dílar.

El paseo termina en la calle Otura, junto a unos edificios que parecen recién estrenados y a los que ya les ha salido el primer problema: se ha hundido ligeramente la entrada a uno de los parking y, aunque Juan de Dios Jiménez ha tratado de presionar para que el Ayuntamiento o la promotora se hagan cargo, por el momento nadie parece querer intervenir. Toda una metáfora.

Si quieres ver las imágenes del barrio pincha aquí.

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