Miércoles, 13 Diciembre, 2017

            

Zaidín, Albaicín y Realejo, protagonistas de un Martes Santo lleno de emociones

Lanzada, Esperanza, Vía Crucis y Cañilla desfilaron por las calles de Granada con numeroso público y donde el buen tiempo acompañó. Vía Crucis acumuló unos minutos de retraso en la Carrera del Darro, recuperándolos en San Matías y la Cañilla tuvo que esperar en la calle Pavaneras

Fran Yeste, Davinia Pérez, Luis Cuadrado y Mariola Ocaña


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LANZADA

En la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, tenía lugar a las 16.30 horas de la tarde la primera estación de penitencia de este Martes Santo. El barrio del Zaidín se echaba a la calle para asistir a la salida del Cristo de la Lanzada y María Santísima de la Caridad, de su carpa de salida. El primer paso estuvo a las órdenes de José Carlos Torres Milena, que dedicó su primera levantá a los hermanos fallecidos de esta cofradía y a los niños. Así mismo, Paco Carrasco mandaba en el paso de palio, cuya primera levantá era para los niños y para la cuadrilla de costaleras, que lleva cada año a la dolorosa de Miguel Zuñiga a la Santa Iglesia Catedral. El primer paso, compuesto por Cristo muerto en la cruz y el soldado romano Longinos, que traspasa con una lanza el costado de Cristo, obra de Antonio Barbero Gor, iba acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas. La Banda de Consolación de Huelva lo hacía con el paso de la Virgen de la Caridad, de la que hubo que retirar dos candeleros altos antes de ponerse fuera de la carpa. Antes y después de la salida de ambos titulares por las calles de su barrio, ya eran palpables las emociones, principalmente de las costaleras. En esta jornada, la cofradía estrenaba un juego de jarras para el paso de palio, realizadas en el taller de Ramón León. Sobre las una de la madrugada regresaban esta hermandad a su templo, el primer paso lo hizo al son de “Lanzada”, y a María Santísima de la Caridad iba precedida por una gran bulla. Antes de entrar a su templo, se realizó una levantá a pulso y a continuación se escuchó la emotiva marcha “Caridad del Guadalquivir”.

ESPERANZA

A las 18:15 se ponía en las puertas de la iglesia de San Gil y Santa Ana, la Cruz de Guía de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza, ante centenares de personas. La salida de ambos pasos, presenta una alta dificultad debido al marco tan estrecho que posee la puerta de la misma y a los escalones, por lo que previamente a la salida, se ha acomodado una rampa. Para llevar los pasos a la calle, los costaleros salen a rodillas. Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, obra de Manuel Ramos Coronas, iba acompañado por la banda de la propia cofradía, que le interpretaba “Sentir” en su primera chicotá, haciendo previamente los costaleros una levantá a pulso, a las órdenes de José Manuel Rodríguez Quesada. Así mismo, la dolorosa de José Risueño, ha comenzado su estación de penitencia a los sones de “Macarena Coronada”, tocada por la Banda de Música de Santa María del Viso del Alcor de Sevilla. El capataz de este paso de palio fue Luis García.

Esta corporación regresó a su templo diez minutos después de lo previsto, debido a la bulla de gente, que se formó ante ambos pasos. Antes de entrar en la iglesia de Santa Ana, se les cantaron saetas y tocaron diferentes marchas a ambos titulares en las últimas chicotás, “El amor” para el paso de Cristo y “La niña de Santa Ana” a la Virgen de la Esperanza. Una vez finalizada su estación de penitencia, uno de los costaleros de Jesús del Gran Poder le ha cantado una saeta, siendo esto uno de los momentos más emotivos.

VÍA CRUCIS

Al mismo tiempo que la Cofradía de la Esperanza, a las 18:15 horas, comenzaba a salir el cortejo de nazarenos de la cofradía decana de Granada, la hermandad del Santo Vía Crucis, por la puerta de la iglesia de San Juan de los Reyes. Minutos después, desde la capilla adosada al templo, salía el paso de Nuestro Padre Jesús de la Amargura al son de “Mi amargura”, una vez en la calle San Juan de los Reyes, lo acompañó la Capilla Musical del mismo nombre. La primera levantá del paso de Nuestra Señora de los Reyes fue a pulso, iniciando así su camino hacia la Cuesta del Chapíz, una de las estampas más características de nuestra Semana Santa. Dionisio Martínez dirigía los dos pasos de esta cofradía. En esta estación de penitencia, la hermandad estrenaba el guión corporativo, cuyo diseño es de Álvaro Abril y bordado en el taller de Jesús Arco. También hay que destacar otras novedades, como el corazón de plata y daga de metal plateado, que portaba la dolorosa de Antonio Asensio de la Cerda y para el Cristo de José de Mora, un corazón con ráfaga de metal chapado. Ambos han sido realizados por el orfebre cordobés Jesús María Cosano. A las 22.50 llegaba esta cofradía a Plaza Nueva, donde la emoción y el silencio eran los protagonistas en este enclave, iniciándose así su regreso al Bajo Albaicín con el rezo de las catorce estaciones del Vía Crucis.

CAÑILLA

Y otra vez fue el Realejo protagonista de este Martes Santo. En la plaza de Santo Domingo no cabía nadie más. Puntualmente se abrían las puertas de la Iglesia y el cortejo de la Cofradía del Señor de la Humildad y Soledad de Nuestra Señora y Dulce Nombre de Jesús, iniciaba su estación de penitencia. La primera levantá del Señor de la Humildad, por parte de Alberto Ortega, fue dedicada a los hermanos fallecidos, provocando las lágrimas de algunos familiares. En el exterior, la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús esperaba a este paso misterio, que representa la escena de la coronación de espinas de Jesús. La primera levantá de la Soledad de Nuestra Señora fue para los donantes de órganos, y no es casualidad ya que los velones de los faroles de este elegante paso, portaban un lazo verde. A la dolorosa de Manuel González, le ha acompañado la banda de música “Virgen de los Dolores”. Antes de llevar estos pasos a la plaza de Santo Domingo, Antonio González le ha cantado saetas en el interior del templo. A buena hora, regresaba por las calles de su barrio, y ya en San Matías se armaba la bulla, multitudinaria, que transcurría por toda las calles Ancha de Santo Domingo y Jesús y María. Como podían se abrían paso camino de su templo. El Señor de la Humildad se lucía con “Saeta” y “Marcha Real” como últimas chicotás, mientras que Soledad de Nuestra Señora también se adentraba de cara al público presente con la “Marcha Real”.

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