Sábado, 16 Diciembre, 2017

            

Yo (ya no) quiero ser ‘superwoman’

Marisa Chacón


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El artículo de hoy no es ni mucho menos un alegato feminista, solo el canto de sirena de una mujer que pretendía ser perfecta en todo y que ya está agotada.

Os voy a confesar algo, ser mujer ha sido, es y, por desgracia, será una auténtica faena (por no decir algo más fuerte). Supone sentir la presión sobre los hombros todo el tiempo, una responsabilidad abrumadora que se plasma en todo lo que haces y lo que dices. Probablemente ser un hombre también tenga lo suyo… no lo dudo, pero como una habla de lo que conoce, me toca contar lo que como mujer siento.

“Tienes” que ser la trabajadora perfecta, demostrando que tu vida personal (maternal principalmente) no influye en tu profesionalidad.

“Tienes” que ser la madre perfecta, llegar siempre puntual a recoger a tus hijos al colegio, abandonar una reunión de negocios para llevarles al médico, ponerte a coser disfraces en lugar de irte de tapas con tus amigas o incluso renunciar a tu carrera profesional si es necesario; todo ello con una sonrisa y sin dolor.

“Tienes” que ser la pareja perfecta, aquí ni me paro porque aún no se qué significa eso…

“Tienes” que ser la amiga perfecta, la que siempre está disponible para escuchar y aconsejar.

“Tienes” que ser la hija perfecta, la que estará ahí el día de mañana para cuidar de sus mayores con cariño y dedicación.

Y, por supuesto, un ama de casa ejemplar que cocina mejor que Arzak y plancha como una profesional, todo ello contenta y feliz, porque te gusta… ¡Oh my God! Es que es tan divertido…

¡Ah! Y aquí llega la traca final… Parecerte lo máximo posible a un ángel de Victoria’s Secret. Que ya os digo yo que esa es la parte más agotadora y al mismo tiempo más inúltil, porque luchar contra la genética es cosa de tontos.

En definitiva, ser mujer (hoy) se trata básicamente de asumir toooodas las responsabilidades posibles: las tuyas, las que deberían ser compartidas y las que directamente no son tuyas, pero te las echan… sin protestar y haciéndolo todo de maravilla.

¿Dictámenes sociales? ¿Autopresión? No me voy a meter en análisis sociológicos porque no son lo mío, pero la pura, purita, realidad es que cualquier fallo o ‘dejadez’ en ‘tus’ tareas es criticada con gran dureza y principalmente por otras mujeres. ¡Alucinante!

Si engordas dos kilos eres una dejada, si los adelgazas anoréxica… Si faltas a una reunión del colegio una mala madre, si dejas tu trabajo para ir a esa reunión serás una mala profesional… Si sales con tus amigas una relajada, si no sales rara y aburrida… Porque no tienes novio, has llegado tarde, llevas la falda corta, aparte de madre también eres mujer, deberías ir a la peluquería, la casa estaba desordenada, dedícate tiempo…

Pero, ¡¿queréis meteros en vuestra vida?!

La presión llega a ser insoportable y lo que es peor, con muy poquitas satisfacciones que estén a la altura de tanto esfuerzo. Esperando siempre un reconocimiento, un cariño o una respuesta que nunca llega. En serio, nunca.

Me he machacado hasta la extenuación. Me he matado, literalmente, para conseguir hacerlo todo y hacerlo sin ayuda, o con la menor ayuda posible (¡Gracias, mamá, por ser mi salvavidas!)

Porque es mi responsabilidad, porque tengo que ser fuerte, independiente y consecuente, porque tengo que poder… ¡Valiente chorrada!

Os aseguro que la sensación de no llegar a todo es peor que el hecho de no tener tiempo ni para dormir. Es como si siempre estuvieses renunciando a algo o dejándolo a medias para atender otra cosa.

En mi mundo no existen las prioridades, directamente todo es prioritario. Todo al mismo tiempo, todo a la vez y todo perfecto… lo que implica que te flagelas si algo no sale como tenías previsto, si cometes el más mínimo error. ¡Pero seré tonta!

¿Cuestión de organización? Puede ser, pero también de aceptación de las limitaciones. Lo primero es admitir que eres un ser humano y que el tiempo no es una goma que se pueda estirar; pero lo más importante es ser conscientes de que es completamente imposible llegar a todo sin cometer errores por el camino, admitir que los errores suceden muy, muy, a menudo y que esto no es una tragedia griega, sino algo tremendamente positivo porque forma parte de nuestro aprendizaje.

En este periplo vital he llegado a un punto en el que he tomado una decisión: Ya no quiero ser una superwoman, solo quiero ser feliz.

Seguiré en mi línea en mi trabajo, porque me encanta lo que hago y no sé hacerlo de otra forma; cuidaré de mi familia, porque son lo que más me importa en la vida; escucharé a mis amigas y estaré ahí para quién lo necesite, porque me lo pide el corazón; pero sin pretensiones de perfección, solo porque mi ser así lo pide. Si un día me apetece arreglarme lo haré, pero si otro día quiero salir en chándal al estilo Pantoja, pues también está bien. Si me siento destrozada me permitiré llorar a mis anchas y si mi corazón ríe, mi cuerpo entero reirá con él. Si voy a entrenar será porque me encanta y me hace sentir fenomenal, el día que no me guste simplemente dejaré de hacerlo… Y así con todo.

He decidido que me voy a regalar la vida porque, de por sí, es el mejor regalo que hemos recibido.

Comments

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  1. Que se puede decir de Marisa. Que para no querer ser una superwoman escribe como suprwoman, porwue ella es asi. Estupenda hasta oara darnos un tironcillo de ojeras y decirnos que no vale la pena ser tan perfectas. Es que eres estupenda nena. Y no es amor de amiga.

  2. Hola Marisa, muy buen artículo.

    Creo que el problema es cuando miramos nuestra vida con el prisma de lo que esperan los demás.
    En realidad la gente no espera tanto de nosotros, es más bien una proyección nuestra.
    Yo personalmente en vez de intentar conectar con los demás, intento conectar conmigo mismo más y mejor. Los cambios van desde dentro y estando bien yo.. que más darán los demás?
    Lo externo hoy día es efímero.. y genera mucho ruido y perdida de energía.
    Un saludo y a seguir escribiendo

  3. Gracias por este artículo, yo y muchas mujeres creo que nos sentimos muy , muy identificadas por desgracia a esta altura de la película me he dado cuenta que ese reconocimiento o muestra de gratitud no va a llegar nunca , por lo menos en la mía, como tu dices seguir luchando día a día sin esperar nada y haciéndolo con todo nuestro corazón.

  4. GRACIAS por saber explicar con tanta exactitud, lo que tantas mujeres llevamos tan dentro que no sabemos ni como sacarlo.
    Leerte emociona.
    ENHORABUENA❤