Miércoles, 24 Mayo, 2017

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Yemen deja sin atención médica a las personas con VIH

En septiembre de 2014, la organización internacional habló con siete yemeníes infectados con VIH y a las que se les había negado en repetidas ocasiones cualquier asistencia sanitaria cuando el personal médico se enteró de su estado serológico



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Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este lunes que a las personas con VIH y Sida se les niega sistemáticamente la atención médica dentro del sistema de salud de Yemen, por lo que ha pedido a las autoridades yemeníes que pongan fin a la discriminación que hacen los trabajadores de la salud en contra de los enfermos de VIH. Además, han demandado que se garantice la igualdad de acceso según se exige en la ley de Igualdad de Trato de 2009.

“Echar a los enfermos del hospital porque tienen VIH no es sólo discriminatorio, es cruel”, ha subrayado el subdirector para Oriente Próximo de HRW, Nadim Houry. “El Ministerio de Salud debe hacer que se cumpla la ley de restricción de la discriminación de las personas con VIH”, ha añadido.

En septiembre de 2014, la organización internacional habló con siete yemeníes infectados con VIH y a las que se les había negado en repetidas ocasiones cualquier asistencia sanitaria cuando el personal médico se enteró de su estado serológico. De hecho, seis trabajadores de la salud reconocieron que esa discriminación era común en los centros de salud estatales.

Desde 2009, la ley de Igualdad de Trato ofrece asistencia médica gratuita a las personas con VIH e impone sanciones penales a los trabajadores de la salud que les discriminen.

EXPULSADOS DE LOS HOSPITALES

Durante sus entrevistas Human Rights Watch se encontró con relatos como el ocurrido el pasado 15 de agosto de este año, cuando un médico del Hospital Republicano estatal de Saná se negó a tratar a una paciente que sufría convulsiones tras haberse enterado de que era seropositiva. Según han relatado tres sanitarios a la ONG, delante de otros pacientes y del personal, el médico gritó a la paciente y le ordenó que abandonara el hospital porque tenía VIH.

Además, el médico exigió que arrestasen al marido de la paciente por haber ocultado la información. Personal del centro lo retuvo durante 45 minutos antes de ponerlo en libertad con la advertencia de que “no causara problemas en el futuro”, según ha podido recoger HRW.

Pero la ONG ha denunciado que la discriminación va más allá de los hospitales públicos. En 2012, una mujer seropositiva fue expulsada de una clínica privada sin tener en cuenta que necesitaba una cesárea para poder dar a luz.

Ante esta situación, profesionales como el doctor Ahmed al Garati, que trabaja y trata a personas con VIH en el Hospital Republicano de Saná, han expresado su preocupación por la falta de voluntad de otros sanitarios. “Ofrecemos a nuestros empleados todo el equipo de seguridad necesario, no tiene nada que ver con el riesgo”, ha asegurado. “Es pura discriminación. Los mismos trabajadores de la salud no tienen ningún problema para tratar a los pacientes que tienen otras enfermedades que conllevan mayor riesgo de infección”, ha añadido.

TRATAMIENTOS PRIVADOS

Al ser tan complicado el acceso a un tratamiento público, los enfermos de VIH suelen verse obligados a recurrir a servicios privados. Estos pacientes han denunciado, según explica HRW, que les aplican tarifas más altas para su medicación y tratamiento. “Teniendo en cuenta que no somos capaces de utilizar las instalaciones públicas, algunos médicos se aprovechan de la situación y nos cobran el doble del costo médico normal, el que cobran a otros pacientes en la misma instalación para el mismo procedimiento”, ha explicado una persona con VIH.

Pese a las denuncias, la ONG no ha recibido ninguna respuesta por parte del Gobierno de Yemen. La agencia de Naciones Unidas ONUSIDA estimó que en 2013 en Yemen vivían unas 6.000 personas con VIH. Además, en un informe de ese mismo año aseguraron que se estaban produciendo avances en el tratamiento de esta enfermedad, medidas y tratamientos que sufrieron una congelación de la financiación después de la crisis política de 2011.

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) defiende el derecho de todas las personas a tener acceso a la salud, un pacto que Yemen ratificó en 1987. El Derecho Internacional también defiende el acceso a la atención médica y prohíbe la discriminación por cualquier motivo.

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