Viernes, 21 Septiembre, 2018

            

Vivir y estudiar en una furgoneta como modo de vida

José Miguel Corbacho es un joven que un día decidió huir del modelo de vida instalado en la sociedad donde los estudiantes viven en la habitación de un piso compartido

José Miguel posa con su furgoneta/vivienda | Fotos y vídeo: Justa Aros
José L. Moreno | @morenoluaces


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Es natural de Antequera y como muchos otros jóvenes está estudiando en Granada. Está en el primer curso de Técnico Deportivo en Medio Natural en el que saca buenas notas. Hasta ahí todo normal. Pero, José Miguel no es el modelo de estudiante al que estamos acostumbrados. No vive en un piso compartido con otros estudiantes, no sale de fiesta los fines de semana y tampoco le ayudan sus padres para poder pagar el internet. José Miguel Corbacho vive en una furgoneta, viaja los fines de semana hasta paisajes naturales y se organiza con el dinero que consiguió reunir el verano pasado.

Trabajaba como cocinero en Sierra Nevada. Allí echas muchas horas y está muy mal pagado. Un día miré por la ventana del hotel, vi la montaña y me dije a mí mismo que estar aquí metido no era para mí”. Así, en ese segundo, empezó la aventura de José Miguel. “Hace tres años mi padre me dejó su furgoneta y me fui a Cádiz una semana. Me gustó bastante y decidí ahorrar para pillar una furgo, venir aquí y ahorrarme el piso”, señala.

José Miguel sale de su furgoneta | Foto: Justa Aros

Aparca por la zona del Estadio de la Juventud porque “hay otras furgos y si te pasa algo por la noche te sientes más seguro”. No envidia la vida en un piso estudiantes. Tiene cama, ducha, cocina, baño y la compañía de su perro Chester, que es el que más disfruta de este estilo de vida. Aunque, reconoce que echa de menos “un sofá e internet. Me conecto desde el móvil y aprovecho en el colegio, pero no es lo mismo”.

El curso que estudia José Miguel también se imparte en Málaga. Podría ir y volver todos los días y vivir en su casa. “Sierra Nevada tira mucho”, reconoce este joven al ser preguntado por el motivo real de su estancia en Granada. “Cuando se lo dije a mi padre me dijo: “¡vete donde quieras, pero no me pidas ni un euro!”. Y hasta ahora se ha ido administrando él el dinero. Confiesa que los gastos son parecidos a los de un piso, pero que con 500 euros “echa el mes de sobra” y su furgoneta “le da libertad para moverse cuando quiere”.

Este amante del medio ambiente sólo ve lo positivo de la vida. Lo peor que le ha pasado en los meses que lleva viviendo en la furgoneta ha sido “el frío” que pasó “cuando nevó en Granada”, pero le compensan las inclemencias meteorológicas “cuando conoces a gente nueva”.

Todavía le quedan unos meses de curso y ya está pensando cómo se va a organizar el año que viene. Este verano trabajará “de cocinero o de lo que me salga”. También pretende sacarse el curso de socorrista para abrirse más puertas en el mundo laboral, en su objetivo de ahorrar. Está totalmente convencido de este estilo de vida nómada, por lo que seguramente, cuando llegue septiembre del año que viene, volvamos a ver su furgoneta aparcada al sol, disfrutando del aire libre y acompañado de su perro Chester.

Chester, el mejor amigo de José Miguel | Foto: Justa Aros


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