Viernes, 20 Octubre, 2017

            

Viviendo con la Fundación CB Granada

Los hijos de Juan Pablo Luque Martín con Adrian Bowie
Juan Pablo Luque Martín


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Era una deuda.  Tantos años en aquellas instalaciones que lo condenaban a sobrevivir…  No era el destierro, pero casi. Allí quedó adormilada (que nunca perdida) el alma del baloncesto en Granada, sólo seguida por unos incansables que firmaron contrato con el Veleta, cuya letra pequeña decía que, algún día, más pronto que tarde, volverían. Vaya que si volvieron… Primer agradecimiento: vuestra constancia permitió que mi Dani, y muchos otros ‘Danis’, conocieran y vivieran de aquello, de una familia, de unos ascensos consecutivos. Crecimos y creímos en aquel ambiente, entregando parte de nuestra alma al balón anaranjado, al que por fuerza debía entrar en el aro. Y entró. Como decía el otro, sí es sí. Y juro que lo vivimos con la misma intensidad que ayer.

Después vino la mudanza. Anoche eran unos cuantos más… De 600 del Veleta a 6.000 del Palacio, según dijeron por megafonía. No lo sé. Muchos. Y el calor casi insoportable. Y las ganas  tremendas de ganar. Media hora antes de comenzar, veía a Óscar, el ‘presi’ de la Fundación. Incapaz de articular palabra. Un hola que me sonó tremendamente lejano… No estaba allí, estaba lejos, muy lejos. Intentando que sonara el pitido final y brindar con su familia de siempre. Junto a Óscar, en espíritu, pero ocupando los bajos de una canasta del Palacio, las banderas de este CB, quienes durante muchos años defendieron el alma de este baloncesto: Nacho Pin, Almazán… Y una marea roja. Apoyando, animando, ruido palacio, sintiendo… Porque se siente mucho… A veces demasiado…

Algo se quedó en el camino anoche. Dani no supo contener las lágrimas. Caye tampoco. Menos aún cuando les expliqué que su Pablo García se estaba despidiendo de la cancha, que Jesús también parecía hacerlo (aunque lo pongo en duda, siquiera sea por su pacto de eterna juventud con el diablo); que no sabía lo que pasaría la temporada que viene con Bowie, el que un partido tras otro los ha saludado pulgar arriba… Sí. Algo debió quedarse anoche. El balón no quiso entrar. Como decía el otro, no es no.

Dani aprendió, seguro que lo hizo, de los claroscuros de la vida. De la importancia de ganar, claro, pero también de la dignidad de perder cuando se crece en familia. Los más futboleros abandonaron el Palacio. Restaba un minuto por jugarse. La familia, en cambio, quedó en sus asientos. Sin inmutarse. Aplaudiendo a rabiar. Animar, agradecer, felicitar…  “Ttemporadón”, leo en Facebook. Pues sí, temporadón. Pero temporadón, sobre todo, para nuestros hijos, para quienes ayer recibieron la mejor enseñanza de su vida cuando vieron aplaudir y animar a pesar de haber perdido. Se sintieron vivos. Entendieron que forman parte de algo muy por encima de ganar o perder. Ese tan sólo es el límite de nuestra ambición y de la sensación de progreso. Ayer queríamos ganar. Lo deseamos con toda nuestra ilusión. Pero perder también es sinónimo de vivir.

Esta mañana cuando, como todos los días, el día amanecía, cuando el sol como siempre salía por nuestra Sierra, cuando el sueño y la intensidad de anoche apenas si le permitían a los más pequeños abrir los ojos, ha sido Caye, mi hija pequeña quien, observando tras el cristal del coche, nos ha dicho: “No pasa nada. A la tercera va la vencida.” Dani la ha mirado sonriendo. Y los tres han comenzado a cantar. “A por ellos oeeeee, a por ellos oeeeee…”. He cantado con ellos. Me he sentido cómplice de su alma. Así, hasta que hemos llegado al cole. Somos felices. Sólo una noche para recuperar la esperanza, la ilusión, las ganas de que comience ya la temporada…

Gracias CB Granada. Gracias Óscar, Pablo Pin, Zamo, Jesús Fernández, Pablo García, Bowie… Gracias a quienes hacéis que nuestros hijos mantengan la sana ilusión de este deporte. Y tú Óscar, celebra hoy tu cumpleaños con la ilusión de que a la tercera, como dice Caye, va la vencida. Y no pidas perdón. Nunca pidas perdón por entregarnos un trozo de ese alma del baloncesto.

Dani y sus hermanos se han quedado en el cole. Al llegar al despacho, me apetecía hoy la música de Casablanca: “No matter what the future brings, as time goes by (no importa lo que el futuro nos depare, a medida que pasa el tiempo)”. Gracias Fundación. Gracias CB. A la tercera irá la vencida.

Comments

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  1. A todo esto solo hay que añadir.
    “…volveremos, volveremos, volveremos otra vez,
    volveremos a ser grandes, volveremos ascender…”
    Gracias a los que habéis hecho posible que el espíritu del baloncesto y la deportividad anide de nuevo en el corazón de nuestros hijos. Anoche me emocione por muchas cosas, pero mi hijo me dio una lección que jamás olvidare, él con lágrimas en los ojos después de ver perder al equipo que tanto ama, me dijo papa quiero felicitar y dar la enhorabuena a los aficionados del Zornotsa. Y así lo hicimos, nos acercamos a ellos y nos dimos la mano y la enhorabuena. Para mí eso es más importante que cualquier victoria.

    • Este club es grande y su afición para quitarse el sombrero, GRACIAS PABLO, GRACIAS JESUS y al resto de plantilla y cuerpo técnico por las tardes tan bonitas que nos habéis brindado.Nos vemos de nuevo en septiembre.

  2. Buen intento de artículo de alguien que se nota que no ha vivido el inicio del club. Dejad de llamarlo CEBE. NO SOMOS EL CEBE.