Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

            

Vídeo: Hemos grabado un delito

Foto: Captura Vídeo
Julia Martínez y Omar Jerez - Fresas en Bagdad


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Anders Breivik el terrorista noruego que puso una bomba en el centro de Oslo causando 8 muertos y posteriormente se dirigió a la Isla Utoya matando a 69 personas, escribió un manifiesto de más de 1500 páginas titulado –2083, una declaración de independencia europea  según varios expertos, es una copia de otro manifiesto que escribió el terrorista norteamericano Theodore Kaczynski, más conocido como Unabomber,  esto nos ha servido como pretexto e hilo narrativo para realizar una performance en Oslo.

En el manifiesto de Anders Breivik  –2083, una declaración de independencia europea– en sus puntos a reseñar  se opone al multiculturalismo, ya que, Breivik considera que es el principio de la aniquilación de occidente, por ello admira  culturas como la japonesa o coreana por mantenerse estrictos a la entrada de refugiados, se autoproclama cómo cazador de marxistas y su manifiesto es un claro ejercicio de islamofobia.

 

Sintetizamos el manifiesto de Anders Breivik –2083, una declaración de independencia europea– en 173 páginas que es el cómputo entre muertos y víctimas del terrorista.

Mientras lanzamos literalmente al suelo hoja por hoja el manifiesto , varios ciudadanos nos increparon al no entender que aleatoriamente tiráramos consecutivamente folios y aparentemente ensuciáramos su ciudad, pero Julia Martínez se percató de un detallé en la performance que duró apenas diez minutos, un hombre migrante cogió una de las hojas, la arrugó sin que pudiéramos percatarnos muy bien que es lo  estaba haciendo, hizo el amago de buscar una papelera y simuló depositarlo allí, una vez descubierto que no tiro una de las hojas del manifiesto, volvemos a localizarle y observamos cómo lo pone en una especie de surco de chapa y cemento de la Estación Central de Oslo , al acercarnos Julia y yo, el individuo nos observa como le observamos y decide irse, al coger la página

arrugada  descubrimos que en la hoja estaba envuelto un perfume robado de Jimmy Choo  y fue con dicho manifiesto con el que estaba encubriendo  su delito.

Sentimos que Anders Breivik ha triturado nuestro discurso, es cómo si el manifiesto –2083, una declaración de independencia europea– ante el acto performativo de apenas diez minutos y esas 1516 páginas de odio le hubiesen  otorgado la victoria tras lo que ocurrió durante la performance. No necesitamos justificar que el multiculturalismo enriquece, amplia y desmonta prejuicios, yo mismo soy ejemplo y mezcla de la cultura judía y palestina, hemos estado delante del tren de la bestia lanzado alimentos a los migrantes que se dirigían a Estados Unidos o realizamos una performance a favor de los refugiados en el Centro Federico García Lorca este 2016.

Pero un gesto, un simple detalle, una palabra a destiempo de una persona desmonta nuestra performance porque lo que acontece en esos 10 minutos para nosotros es lo relevante durante la acción, y la cruda y única realidad es que grabamos a un migrante cometiendo un delito y todo lo que está fuera de esa performance son divagaciones u oratorias que a nuestro trabajo no le interesa.

Asumimos un fracaso  estrepitoso, un admirador del héroe antinazi Max Manus converso al nacionalsocialsocialismo  y asesino despiadado de 77 personas llamado Breivik nos ha vencido.

Julia Martínez y Omar Jerez canalizan su trabajo mediante la denuncia y en versión original para describir la conducción de los hechos sin alterar el principio de nuestras intenciones y el resultado sin maniqueos hacia al espectador sea cual sea la circunstancia.

A partir del minuto uno se graba en vídeo accidentalmente un escenario que no estaba previsto.

Sino puedes ver el vídeo pinche aquí 


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