Lunes, 27 Marzo, 2017

Vetusta Morla presenta libro: “Hemos tenido que vencer el pudor para contar algunas cosas”

Abre las puertas con Memoria Instantánea, un libro para escuchar y "entender el mosaico" que es la banda

Foto: E.P
E.P


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El grupo madrileño Vetusta Morla pone este martes a la venta ‘Memoria Instantánea’ (Planeta), una compilación de fotografías y textos con banda sonora propia que ha ido tomando forma durante la gira de su último disco, ‘La Deriva’, y que abre las puertas a la parte menos conocida de la banda, la de las anécdotas, las vivencias, los sueños y los anhelos durante sus semanas de tour. “Hemos tenido que vencer el pudor y la timidez para contar algunas cosas”, dice Baglietto.

Lo explican Juan Manuel Latorre, Álvaro B. Baglietto y Jorge González, tres de los miembros de esta banda de seis en una entrevista con Europa Press en la que presentan este ejercicio analógico que “no es ni puramente fotográfico ni puramente literario” y que recoge “la idea de un blog o de una cuenta de redes sociales para contar vivencias de forma desestructurada, arbitraria y sin un destinatario muy concreto”. Eso sí, con banda sonora recomendada para cada texto. “Hay que escuchar el libro”, afirman.

‘Memoria Instantánea’ es la materialización de una idea que llevaba rondando al grupo desde que en su primera gira abrieron un blog en MySpace en el que participaron hasta los técnicos. Una idea similar aunque sin tanto desarrollo se llevó a cabo durante la gira de ‘Mapas’, cuando compartían contenidos en forma de post semanales, que, como los antiguos, han acabado en muchos casos perdidos en el ciberespacio. Cuando Planeta les propuso una aventura parecida pero en formato tangible, se lanzaron.

“En las redes sociales lo que haces es escribir y compartir fotografías y nosotros, como Vetusta Morla, nacimos ahí, en las redes sociales y en ese sentido, lo que nos proponía Planeta era lo que ya estábamos haciendo”, explica Baglietto. De hecho, Pucho, el vocalista, llevaba más de un año haciendo fotografías instantáneas con una cámara que le habían regalado y había estado clasificando las imágenes “en una caja de colonia” que aparece también retratada en el libro, y ordenándolas por meses. Son las que ilustran todo el trabajo.

“Teníamos las fotos, teníamos textos que nos gustaban y planteamos hacerlo así, de una manera muy natural”, señala el bajista. En este sentido, Latorre añade que una vez puesto todo el material encima de la mesa, tocó hacer limpieza, buscar lo que faltaba y eliminar los sobrantes. “En general, las imágenes han dado lugar a los textos pero ha habido todo tipo de maneras para engarzar una cosa con la otra, unos textos estaban acabados y te habías olvidado de ellos, otros estaban esbozados y otros es la foto la que los ha suscitado”, apunta.

Con todo, se mantiene la esencia de la red social, no sólo por el formato, que son entradas individuales sin conexión narrativa o temporal aparente entre ellas, sino apostando por introducir otro tipo de datos que en Memoria Instantánea “van a medida del papel”. “Cada texto tiene una canción sugerida como banda sonora y tiene unas coordenadas GPS del lugar donde se ha tomado la foto o donde sucede la historia que estamos contando”, añade Latorre. El día de mañana será un mapa navegable en internet para que cualquiera pueda “explorar todas esas vivencias”.

CUARTELES DE INVIERNO

Tras un “manual de uso” como prólogo, el trabajo se articula a partir de la canción ‘Cuarteles de invierno’ (‘La Deriva’, 2013), que se ha convertido en “el cobre” que conduce al lector por las distintas vivencias utilizado como metáfora de la evolución a lo largo de la gira y eso, que como cuenta Baglietto, había sido descartada al inicio y estuvo a punto de quedarse fuera del álbum.

“Es una canción que el público ha hecho importante. Es de esas canciones que a lo mejor dentro de la banda no les das tanta importancia o no crees que va a tener ese carisma y cuando la sueltas, la pones y deja de pertenecerte en cierta manera, es la gente quien le va colocando ese valor artístico. Esta canción dentro del disco, pero sobre todo a raíz del directo, ha crecido de forma exponencial”, señala Jorge González.

Con la canción como telón de fondo, se construyen ocho bloques que hablan de “tránsitos”, “geografías”, “salas de espera” o “ausencias” y donde figuran desde un “decálogo del buen vetusta” hasta un “diccionario de supervivencia en gira”, todo diseñado “con la libertad más absoluta” y centrandose exclusivamente “en el contenido artístico y creativo”. “Ha sido muy didáctico en ese sentido, trabajar con un equipo profesional, hasta ahora siempre lo hemos hecho todo nosotros solos”, dice Baglietto.

“DICE MÁS DE NOSOTROS QUE UN DISCO”

Entre los textos, hay además anécdotas personales en escenarios tan distintos como una taquería mejicana o una gasolinera de alguna carretera nacional; hay poemas introspectivos y reflexiones sobre la vida, la música o la sensación de hogar; hay relatos breves, ensayos y juegos de palabras. Están firmados por los distintos miembros de la banda, que hacen su contribución complementando las fotos de Pucho en un trabajo, que, según Latorre, dice mucho más de ellos que cualquiera de sus discos.

“De nosotros como entes individuales hay mucho más en el libro, sin duda alguna y por goleada, además. El libro está escrito como una obra colectiva pero igual que en un mosaico con sus celdas, estamos representados de forma que puedes detenerte en cada una de ellas, observar a cada uno. En un disco no distingues una de otra, se presenta de forma colectiva así, en un lenguaje abstracto en el que es más difícil identificar de quién viene cada cosa”, señala Latorre.

En ese ejercicio de abrir las puertas, reconocen que han tenido que “vencer el pudor y la timidez para contar algunas cosas”, aunque, como dice Latorre, “escribirlas en un libro te provee de una armadura y un escudo que no se tiene cuando te lo están preguntando en directo y tienes que contar una anécdota que crees que te va a poner en evidencia y encima, ser gracioso”.

“Lo que hay en el libro trata de responder a la realidad lo máximo posible, pero no es un libro documental que tenga un afán de tomar una instantánea muy fidedigna. Nos permitimos ciertas licencias narrativas y eso también te permite tomar distancia y esconder tu propia vergüenza y emoción o experiencia en un envoltorio, que es lo que haces al final, con las canciones”, señala.

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