Viernes, 19 de Octubre de 2018

            

Vecinos del Albaicín denuncian la situación de “desamparo” ante la inseguridad que se vive en el barrio

Comerciantes y residentes piden medidas y más presencia policial para acabar con los asaltos en viviendas, robos a viandantes y los puntos de menudeo de drogas

Vecinos y turistas pasean por una céntrica calle del Albaicín | J.David
José David Villén


image_print

Cuando hablamos del Albaicín lo hacemos como uno de los barrios más emblemáticos de Granada, de sus miradores, sus callejuelas y de su historia. Esa es la parte amable, pero pocas veces vemos la otra cara, la de un barrio en el que sus vecinos dicen estar “desamparados” ante la delincuencia, que con el paso del tiempo ha ido a más.

Los robos en casas, asaltos a viandantes, menudeo de droga, suciedad y la sensación de inseguridad ha provocado que los vecinos denuncien la situación en la que viven, sobre todo, cuando anochece.

Comerciantes y residentes aseguran que “apenas hay presencia policial”. Según cuenta Federico, el dueño de una tienda en el bajo Albaicín, “en apenas dos meses se han producido tres asaltos en la calle de atrás, a una mujer la arrastraron por el suelo para arrancarle un collar”.

Federico, un comerciante del Albaicín, relata los problemas en el Albaicín que él percibe | J.D

Ana, propietaria de otro comercio en el barrio cuenta que “cada vez son más los negocios que están contratando servicios de alarmas”. “Es raro el día que la policía no pasa con las sirenas encendidas porque ha pasado algo”, añade.

La sensación que transmiten tanto residentes como comerciantes es de temor. Miedo a que sus palabras puedan ir en su contra y puedan dañar sus negocios. Nadie quiere revelar su nombre, y mucho menos, que se sepa cuál es su establecimiento. Todos coinciden en que “es un barrio muy pequeño, donde todo el mundo se conoce”, de ahí esa desconfianza.

Los focos de algunos ciudadanos van en dos direcciones. Hacia las cuevas de San Miguel, donde afirman que el continuo movimiento de okupas crea inseguridad en la zona. “Los que somos de aquí siempre hemos respetado el barrio, pero a esa gente le importa un pimiento, bajan con sus perros y ni siquiera limpian sus excrementos” afirmaba Luis mientras compraba el periódico.  Otros sospechan que algunos autores de los robos producidos proceden presuntamente de un centro de menores cercano, “muchos se escapan y se dedican a robar”, comenta un vecino al que se ve impotente ante el aumento de la delincuencia.

Casi todos los residentes entrevistados conocen a alguien que ha sufrido un robo o ha sido testigo en primera persona. Es el caso de María (nombre ficticio), que cuenta cómo hace apenas una semana, se encontró a dos turistas francesas aterrorizadas en la calle. “Las habían atracado con un cuchillo mientras caminaban, les habían quitado todo”, afirmaba.

“El barrio no es lo que era antes, no estamos seguros”, es la frase más repetida entre los albaicineros. En los últimos meses han sido continuas las detenciones de personas implicadas en delitos producidos en el Albaicín. Dos jóvenes de 18 y 19 años fueron arrestados por su implicación en nueve robos con violencia. Se apropiaban de bolsos, cadenas de oro y teléfonos móviles y actuaban con mucha violencia, llegando a lesionar a sus víctimas.

La Policía judicial trabajando en la calle Panaderos después del tiroteo que tuvo lugar el pasado 22 de mayo | Archivo GD

 

Aunque los robos a personas han sido continuos, uno de los hechos que más repercusión tuvo, por su gravedad fue el tiroteo que se produjo en la calle Panaderos a plena luz del día. Aunque el autor de los disparos fue detenido, el hecho produjo una gran tensión y miedo entre los habitantes de la zona, un temor que todavía sigue patente en ellos. “Hay mucho miedo”, confiesa la dependienta de una tienda.

También se han producido robos en el interior de viviendas. En el más reciente, los ladrones entraron saltando por los tejados de las casas colindantes, aprovechando que la propietaria se encontraba fuera. Encarnación, la dueña de la casa que asaltaron, afirma: “me tenían vigilada, entraron a las ocho de la noche, si llego diez minutos antes me los encuentro dentro”. Su rostro aún refleja el miedo por lo ocurrido, “me han quitado bastantes cosas, entre ellas un reloj y joyas de oro sobre todo”, expresaba. “Entraron por el tejado y salieron por la puerta principal, cuando entré en mi casa me encontré las luces encendidas y algunas cosas revueltas”. Encarnación lamenta que no pudiese subir a la planta de arriba porque la policía, al ser fin de semana, no acudió a coger huellas que ayudasen a identificar a los ladrones. “Al parecer iban preparados con guantes, por lo que va a ser muy difícil que los pillen” comentaba con gran impotencia.

La última detención ha sido la de un italiano acusado vender setas alucinógenas en el barrio. El arrestado trató de escabullirse por los callejones, pero la policía le seguía la pista y pudo alcanzarlo y ponerlo a disposición judicial. Según los vecinos, el menudeo de droga ha aumentado considerablemente en el último año. “Se mueve mucha más droga que antes, todos sabemos dónde se vende, pero a las autoridades no se les ve por aquí”, asegura Carmen (nombre ficticio) mientras acude a la farmacia.

Algunos vecinos se reunieron para ver la viabilidad de solicitar una comisaría en el barrio, y reclaman más presencia policial, que los agentes recorran las calles del barrio a pie y se hagan notar más, porque como muchos relatan “está abandonado al máximo”.

Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Anda que paquito cuenca va a hacer algo para ello . ni pone camaras nimejora la seguridad .
    lo mismito de relamar el tren para su ciudad ,,reclamar el tren a sus jefecillos ,,, o la mejora de la sanidad . solamente obedece a sus amos ,,que para eso lo pusieron .simple monigote sin oficio ni beneficio del que poquitos e puede esperar