Lunes, 27 Marzo, 2017

Uno de cada cuatro medicamentos pueden afectar a la conducción en carretera

El 17 por ciento de los conductores afirman estar en tratamiento farmacológico, lo que obliga a tener una especial precaución ya que hasta uno de cada cuatro medicamentos pueden tener posibles interacciones durante la conducción

Foto: E.P.


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Ante el inicio de la segunda fase de la operación salida de verano de la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Profesionales de Farmacéuticos recuerdan que un 25 por ciento de medicamentos incluyen el pictograma que alerta sobre la posible interacción con la conducción, remitiendo al paciente a la información incluida en la sección “Conducción y uso de máquinas” del prospecto.

Estos medicamentos pueden influir en la conducción de muy diversas maneras, bien porque producen un efecto terapéutico contraindicado en caso de manejar maquinaria peligrosa o conducir, o bien como consecuencia de un determinado efecto adverso. No obstante, la relación medicamentos-conducción no es siempre negativa, puesto que en muchas ocasiones el medicamento permite controlar la patología y mejorar la capacidad de conducción.

Uno de los mecanismos a través del cual un medicamento puede afectar al conductor es la somnolencia o efecto sedante, aunque también puede tener otros efectos como la reducción de los reflejos y aumento del tiempo de reacción, la alteración de la percepción de las distancias, las alteraciones oftalmológicas o de la audición, los estados de confusión y aturdimiento y las alteraciones musculares.

Los farmacéuticos piden estar alerta ante estos medicamentos, sobre todo porque hasta tres de cada cuatro pacientes afirma no haber recibido advertencias sobre el efecto de su medicación, y muchos de ellos se automedican y desconocen también los riesgos que pueden suponer estos fármacos a la hora de conducir.

Así, recuerda que los grupos de medicamentos con mayor efecto en la conducción son aquellos que actúan sobre sistema nervioso central (antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos); antihistamínicos utilizados para el tratamiento de la alergia (efecto mínimo en los de nueva generación como loratadina o mizolastina); relajantes musculares, algunos colirios, numerosos antineoplásicos e inmunomoduladores.

En estos casos, y para evitar posibles efectos, se recomienda evitar conducir al iniciar un tratamiento que potencialmente pueda disminuir reflejos o capacidad visual, tener especial precaución a la hora de la administración conjunta de varios medicamentos, y por supuesto no consumir alcohol.

En cualquier caso cada situación debe ser valorada individualmente, ya que un mismo medicamento podría no afectar a una persona y sí hacerlo de forma significativa a otra. Incluso, un mismo medicamento podría influir de forma diversa a la misma persona, en dos momentos diferentes.

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