Viernes, 15 Diciembre, 2017

            

Una mujer da a luz en el portal de su casa en Alhendín

La feliz madre, Estefanía García, cuenta a Granada Digital el singular parto: "He sentido que la cabeza del bebé ya estaba fuera y mi marido lo ha recogido en sus brazos"

Daniel, en brazos de sus padres, Joaquín y Estefanía | RedacciónGD
Juan Prieto / @JuanPrieto10


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Se llama Daniel Barrionuevo García, pesa 4,440 kilos y ha nacido a la una y cuarto de esta madrugada del 5 de marzo. Tanto él como su madre, Estefanía (31 años), se encuentran perfectamente en el Hospital Clínico de Granada y ambos ya tienen una historia para contar el resto de sus vidas por la singularidad de su nacimiento. Y, por supuesto, también Joaquín (33 años), su padre, testigo atónito y activo del feliz alumbramiento. Y es que Daniel ha nacido en el portal del edificio donde el matrimonio posee un piso en una urbanización de Alhendín llamada Novosur.

La propia madre, sorprendentemente tranquila, ha relatado a este periódico el nacimiento de Daniel, su segundo hijo tras el pequeño Francisco, de dos años: “Desde mediodía tenía contracciones, pero no me dolían demasiado. Pasé la tarde con cierta normalidad, haciendo mis cosas. Sobre las diez de la noche ya sí me empezaron a doler y le dije a Joaquín que me llevara al hospital, porque eran cada diez minutos. Entramos en urgencias del Clínico, me pusieron los monitores durante 40 minutos y tuve seis o siete contracciones, pero no eran muy fuertes, el dolor se podía aguantar. Me hicieron una exploración y me dijo el ginecólogo que estaba muy entera, con el útero duro y que no me iba a poner de parto en las próximas horas”.

Hasta ahí, todo normal. Incluso el ginecólogo le preguntó que si quería que le hicieran una maniobra para empezar a dilatar. Estefanía llevaba casi dos semanas cumplida y tenía cita programada este martes para que le provocaran el parto: “Pensé que si daba a luz dos días antes, pues mejor. Así que le dije que sí, me despegó las membranas del útero y me dio el alta”.

El pequeño Daniel, un bebé con una historia diferente | Redacción GD

Joaquín y Estefanía se fueron anoche para su casa tranquilamente. Llegaron sobre las doce y media. Pero todo se precipitó de forma inmediata y empezó a tener más contracciones, muy seguidas, con fuertes dolores y con muchas ganas de empujar. Así que decidieron volverse de nuevo al hospital, pero no les dio tiempo. Nada más salir del portal, cuando iban hacia el coche, Estefanía sintió que ya tenía la cabeza del bebé fuera: “Veía que no me daba tiempo de llegar al coche y, como hacía bastante frío, nos metimos de nuevo en el portal. Y nada más entrar, empecé a dar a luz”.

Era la una y cuarto de la madrugada. Joaquín estaba llamando desde el móvil al 061 para que los ayudara. Así lo cuenta Estefanía: “Mientras hablaba, mi marido ha mirado y ha visto la cabeza del niño. Ha tirado el bolso y el móvil al suelo, con los del 061 al teléfono, y se ha puesto debajo mía porque el niño es que se caía”. Estefanía ha dado a luz de pie y Joaquín, arrodillado, ha recogido el niño en sus brazos. Sin darse cuenta de lo valiente que ella ha sido, alaba la actitud de su esposo: “Ha tenido mucha sangre fría y ha sabido reaccionar. En cuanto ha visto la cabeza fuera, se ha puesto debajo mía y ha sacado al niño y lo ha tenido en brazos hasta que ha llegado la ambulancia”.

Otra anécdota ha sido que el padre de Estefanía, que vive muy cerca del matrimonio, ha llegado al portal y no le podían abrir. “Como estaba aún sin cortar el cordón umbilical, yo de pie y Joaquín con el niño en brazos, hemos andado poco a poco al unísono hasta llegar a la puerta para abrirle”, cuenta ella riendo. “También ha llegado otro vecino, una persona mayor, que cuando nos ha visto allí a los dos en el portal y con la escena montada, se ha quitado el abrigo y se lo ha echado por encima al bebé. Como yo estaba de pie, no hacía más que cogerme del brazo por si me caía y me apretaba cada vez más. El hombre debía estar pasándolo peor que yo”. El portal, con toda la sangre en el suelo, era todo un espectáculo. “Menos mal que me han dicho después que una vecina nos ha hecho el favor de limpiarlo, porque aquello parecía la escena de un crimen”.

También el orgulloso padre, Joaquín, muy sereno, ha contado cómo ha vivido este acontecimiento: “En esos momentos no sientes nada. Te pones a hacer lo que tienes que hacer y ya está. Cuando Estefi me ha dicho que estaba asomando la cabeza, hemos vuelto al portal, se ha bajado los pantalones y yo me he puesto con las rodillas debajo para que no se cayera al suelo el bebé. Le he abierto a ella un poco, le he quitado el cordón umbilical que lo tenía en la frente, he tirado un poco de él y ha salido del tirón. He estado un cuarto de hora de rodillas con el bebé en brazos esperando a que llegara el 061 para que ellos cortaran el cordón umbilical”.

Le resulta difícil expresar ahora lo que siente: “Es una experiencia única, increíble. Como esta hay pocas anécdotas en tu vida”.

Daniel ya estaba en el mundo cuando ha llegado la ambulancia del 061. Ellos le han cortado el cordón, le han puesto una manta térmica al niño para que entrara en calor y lo han trasladado al hospital. Allí ya le han sacado la placenta y la han cosido, porque al parir ha sufrido un desgarro. Precisamente en el Clínico ha dado la casualidad de que les ha atendido el mismo médico que le había dado el alta: “Estaba alucinado. Me ha dicho que cuando había visto mi nombre en el parte de urgencias no se podía creer que tan rápido ya hubiera dado a luz porque, según él, no estaba para parir. Me ha dicho que es la primera vez que le ha pasado y que había dado altas mucho más arriesgadas que la mía. La verdad es que se ha portado muy bien conmigo y me ha tratado genial. Le he dicho que no se preocupara, que al final todo había salido bien, que los dos estaba perfectos y que ya tengo una gran historia para contar”.

Lo cierto es que Estefanía está muy agradecida a todo el personal del Clínico: “Me están tratando muy bien. Se ha conocido la historia y vienen a verme a mí y a Daniel. Lo llaman el ‘bebé gordito’ por los 4,440 kilos que ha pesado”. Y no repara en nada en la valentía del momento: “Ahora mismo estoy muy cansada, pero bien. No es cuestión de ser valiente. Es que no te queda otra”.

Pese al susto del momento, todo ha salido bien en una historia que Daniel podrá contar dentro de unos años con satisfacción, recalcando la valentía y el aplomo de sus padres el día que nació en el portal de su casa. Y, además, teniendo en cuenta que su padre es de profesión electricista, podrá bromear con que éste asistió a su madre cuando dio a luz. Un feliz alumbramiento.hen

Comments

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  1. Una historia muy bonita con un final feliz. Daniel estarà orgulloso de los padres valientes y con aplomo q tiene. Enhorabuena desde Las palmas.

  2. Mi mujer y yo estando en la cama escuchamos gritos de una mujer, me asome a la ventana pero no veia nada, hasta que vi a un vecino hablar no se que de una ambulancia, me vesti y baje corriendo y me encontre que había nacido el niño en el portal. Les baje una toalla para que se taparan, vino ambulancia ,ayudé en lo que pude, ya le cortaron el cordon umbilical y se llevaron al peque a la ambulancia , se veia muy guapo y muy sano. Y la madre tambien se veia muy bien.
    Me alegro de saber leyendo por aquí que estan los dos bien.
    Una anecdota curiosa para contar jejej