Martes, 12 Diciembre, 2017

            

Una clínica de Granada pide realizar la técnica “hijos de tres padres”

El objetivo es aplicar esta técnica en mujeres portadoras de enfermedades mitocondriales y en parejas con repetidos fracasos en reproducción asistida

Archivo GD
E.P


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El equipo de investigación de la clínica de reproducción asistida Margen de Granada, liderado por el doctor Jan Tesarik, ha solicitado a la Junta de Andalucía la primera autorización para llevar adelante en España un proyecto de investigación clínica sobre donación de citoplasma de óvulos en reproducción asistida para aplicar la técnica conocida como “hijos de tres padres” en mujeres portadoras de enfermedades mitocondriales y en parejas con problemas para reproducirse.

Según ha informado la clínica Margen en una nota de prensa, Jan Tesarik y la doctora Carmen Mendoza fueron pioneros, en el año 2000, en el desarrollo de esta técnica, conocida como “hijos de tres padres”, para cuya aplicación se hacen ahora los trámites necesarios después de que haya sido recientemente autorizada en Reino Unido lo que supone en su opinión “un importante cambio de mentalidad del regulador en el contexto internacional”.

Los primeros ensayos sobre la donación de citoplasma de óvulos (ooplasma) se publicaron a finales de los años 90 y se realizaron para mejorar la calidad de óvulos de pacientes con fracasos repetidos de tratamientos por fecundación in vitro. Básicamente se trata de sustituir una parte del citoplasma, presuntamente defectuoso, de los óvulos de la paciente con el citoplasma sano de una donante.

Los ooplastos son óvulos incompletos, que carecen del material nuclear, y se preparan extrayendo el núcleo, en el caso de óvulos inmaduros, o los cromosomas condensados, en el caso de óvulos maduros del óvulo de la donante. Posteriormente se incorpora el núcleo o los cromosomas del óvulo de la paciente en un ooplasto de la donante. La técnica de transferencia de los cromosomas se utilizó recientemente para obtener el nacimiento de un niño a una mujer con la mutación del AND mitocondrial conocido como síndroma Leigh.

Este último caso de éxito de la técnica “hijos de tres padres” ha alentado, según la información facilitada por la clínica granadina, a “la opinión pública en varios países a favor de la exploración clínica de esta técnica”. En diciembre de 2016 el órgano regulador de reproducción asistida en el Reino Unido dio luz verde a su aplicación en ese país.

El permiso emitido utiliza la expresión “donación de mitocondrias” en lugar de “donación de ooplasma”, limitando así la utilización a casos de enfermedades mitocondriales.

Dentro de la regulación general, cada clínica interesada en esta técnica tiene que pedir permiso para su realización al órgano regulador británico.

La primera clínica que ha aprovechado esta apertura y ha pedido el permiso ha sido la clínica de reproducción asistida de la Universidad de Newcastle. La solicitud se hizo en diciembre 2016 y se concedió en marzo 2017.

El equipo de investigación de la Clínica Margen parte de una hipótesis principal que apunta a que la aplicación de la transferencia de ooplasma sana en los óvulos de pacientes portadores de enfermedades mitocondriales puede “asegurar la restauración de una población sana de mitocondrias en el embrión resultante y en el niño por nacer”.

Según indican sus responsables, el proyecto se adecua a la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación, en concreto en la investigación orientada a los retos de la sociedad en materia de salud, teniendo en cuenta además el desarrollo de tecnologías emergentes y el impulso de las actividades de I+D+i empresariales.

Su objetivo es triple: identificar los pacientes portadores de enfermedades mitocondriales y otros solicitantes de reproducción asistida con esta técnica, perfeccionar los métodos de “micromanipulación celular” utilizados en el proceso, y analizar el estado de salud de los niños nacidos después de aplicarla.

En su argumentación, el equipo de Margen señala que la intervención se realizará de acuerdo a lo estipulado por la ley, y los protocolos se ajustan a la legislación vigente.

Los principios básicos de esta declaración implican la consideración, discusión y seguimiento de los proyectos por parte de un comité independiente del investigador y del posible patrocinador que, en este caso, sería el Comité de Ética de la Universidad de Granada, que garantiza en todo momento el consentimiento informado de los pacientes y supervisa que las técnicas y formas de aplicarlas se llevan a cabo según esta declaración.

A todas las pacientes se les informaría del estudio y se les pediría que firmen un consentimiento, mientras que cada participante contaría con una información detallada del proyecto, de sus objetivos, de los procedimientos en la recopilación de datos y muestras, de los riesgos y beneficios.

Además, según prosigue la clínica Margen, en el momento en que fuera aprobado el proyecto, cada participante tendrá derecho a la confidencialidad, al anonimato y a conocer qué se hará con el almacenamiento o difusión de los datos. También dispondrán de la información necesaria para contactar con el investigador responsable en caso de que le surjan cualquier tipo de dudas.

Además, se protegerá “el derecho explícito a retirarse del estudio, de tal manera que son libres de negarse a participar en él o de retractarse en cualquier momento sin que esto suponga ningún perjuicio para ellas ni influirá en el tipo de tratamiento que vayan a recibir”.

Fuentes del Gobierno andaluz consultadas por Europa Press a este respecto han señalado que “el Comité de Bioética de Andalucía no puede facilitar información sobre solicitudes de proyectos” que estén “en evaluación o el estado en el que esos se encuentran” ni sobre su resolución pues “todo el proceso es confidencial”.

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