Sábado, 18 Agosto, 2018

            

Una ayuda integral para 900 personas

Nancy, Juan, Hamid y Esperanza son parte de la gran "familia" de INPAVI | La asociación ayuda a 250 familias de distintas zonas como la Zona Norte, el barrio de La Chana o Maracena

Maria Luisa junto a voluntarios y familias ayudadas | Foto: INPAVI
Paula Ruiz


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La asociación INPAVI (Integración Para La Vida) cubre las necesidades básicas de 250 familias, un total de más de 900 personas, de distintas partes de Granada. El mayor porcentaje proviene de Zona Norte, entre un 60% y 70%, seguidos de La Chana y Maracena. La organización divide la ayuda en varias fases, comenzando por el programa Entrada, que ayuda a las familias a cubrir sus necesidades básicas, como alimentos y ropa.  Y, en segundo lugar, el Programa Integra a través del cual se realizan talleres como el de educación financiera, el de costura, el de ayuda a domicilio o el de prevención y detención de la violencia de género entre adolescentes. “El taller más demandado es el de ayuda a domicilio para colaborar con el cuidado de personas dependientes junto al de búsqueda de empleo donde elaboramos curriculums y ayudamos a las personas a encontrar trabajo”, destaca la directora de la asociación Maria Luisa.

La asociación cuenta con un trabajador social y un total de 185 voluntarios. “La misión principal de INPAVI es la transformación de las familias a través de actividades socioeducativas para llevarles a una inclusión sociolaboral“, define Maria Luisa.

Nancy Morales tuvo una situación muy difícil hace unos cinco años. Se encontraba en un desahucio y no tenía ni luz ni agua. Gracias al consejo de una amiga, Nancy se acercó a INPAVI a por alimentos y el ambiente de solidaridad que allí encontró hizo que se quedara. Aparte de encontrarse en una situación crítica materialmente hablando, también era psicológica, ya que se encontraba sola con sus cuatro hijos tras un maltrato. “INPAVI me ayudó mucho en la educación de mis hijos y te muestran cariño cuando más lo necesitas”, confiesa Nancy. Ahora que su situación ha mejorado y ella y sus hijos han conseguido encontrar un trabajo, Nancy “ayuda a otras personas tanto como le ayudaron a ella” y “anima a las personas a que se acerquen y pidan ayuda siempre que la necesiten”.

Juan tiene 54 años, lleva en paro desde 2012 y estaba “harto de los servicios sociales”. Su hijo sufrió una enfermedad y ha pasado por duros momentos durante estos últimos años. En 2016 se encontró con INPAVI y agradece muchísimo a esta asociación todo lo que ha hecho por él. “Nos ayudan en muchísimas cosas como el tema de alimentos y a afrontar otros problemas que tenemos en casa como las facturas”, afirma Juan. En momentos así, es muy importante “recibir cariño” y garantiza que “si no fuera por ellos no sabríamos dónde estaríamos muchos de nosotros”.

Hamid lleva más de 12 años teniendo contacto con INPAVI. “Me ayudaron con temas de alimento cuando me quedé sin trabajo”, narra. Él y su mujer se encontraban en una mala situación y comenta que en esos casos es mucho más importante “recibir ánimos y tener personas con las que hablar aunque sea tomando un café”. Actualmente Hamid es voluntario en INPAVI y ayuda a otras personas necesitadas a la vez que realiza los diversos talleres. Su mujer ha encontrado trabajo en un restaurante y eso “ayuda mucho con las facturas y la compra de alimentos”. Para Hamid, “INPAVI es como mi segunda casa”.

Esperanza Solero Pérez lleva dos años con INPAVI y “a sus 52 años ha encontrado trabajo gracias a ellos”. Su vida no es sencilla, tiene seis hijos y uno de ellos menor y a su cargo. “INPAVI me ha ayudado muchísimo, me han dado comida y ropa”, comenta Esperanza. Dentro de INPAVI se realizan varios talleres como por ejemplo el taller de educación financiera. Esperanza cursó este taller y está “muy agradecida ya que te enseñan a llevar en tu casa bien la economía”. Su situación no es fácil, se encontró con un gran número de deudas al fallecer su marido y para solventarlas montó una peluquería. “Con mi diploma de peluquera monté una peluquería sin tener en cuenta muchos factores que eran necesarios. El negocio no fue bien y pasé a tener incluso más deudas al intentar arreglarlas”, apostilla sobre lo ocurrido con su negocio. Tras esa situación, ella forma parte del voluntariado y agradece todo “el apoyo emocional y laboral que te ofrece la asociación. Estar en INPAVI es como estar en familia”.

Estos son sólo unos ejemplos de familias que han logrado cambiar su situación gracias a la asociación INPAVI. Todas ellas animan a las personas que lo necesiten a que “pidan ayuda y sean valientes ya que en algunos entornos cuesta dar ese primer paso”.

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