Lunes, 21 Agosto, 2017

            

Un tercio de los hombres españoles de entre 26 y 45 años sufre eyaculación precoz

e trata de la disfunción sexual masculina más común pero sólo uno de cada cuatro hombres que la sufre acude al especialista

FLICKR/ ARIADNA BRUNA
E.P.


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Un tercio de los hombres españoles de entre 26 y 45 años sufre eyaculación precoz (EP), según ha puesto de manifiesto un trabajo realizado por Boston Medical Group España en el que han participado más de 2.300 pacientes que acudieron a consulta entre 2011 y 2017.

Se trata de la disfunción sexual masculina más común pero sólo uno de cada cuatro hombres que la sufre acude al especialista, a pesar de que si no se trata puede conducir a una disfunción eréctil reactiva, la segunda más habitual, o a la pérdida de orgasmo.

“Se produce ante una mínima estimulación sexual y hace imposible seguir manteniendo la relación sexual para satisfacerse a uno mismo y a la pareja”, ha explicado el director médico de Boston Medical Group en España, José Benítez.

En concreto, hay dos tipos de eyaculación precoz: una de ellas es la primaria que es aquella que ha estado presente desde siempre. La otra es la secundaria y aparece relacionada con la disfunción eréctil, por lo que la solución pasa por tratar los problemas de erección.

Afecta en mayor medida a hombres más jóvenes, aunque los datos de BMG demuestran que también puede suceder en pacientes más mayores. De hecho, uno de cada cinco tiene entre 46 y 55. Las causas de la misma explican esta prevalencia en la edad y se engloban en tres categorías: psicológica, orgánica y de aprendizaje.

“Por un lado acontecen factores psicológicos, como tensión o nerviosismo relacionados con fallos anteriores o por un nuevo encuentro sexual, que hacen que el hombre eyacule antes de lo que quisiera”, ha apostillado el doctor Benítez.

HIPERSENSIBILIDAD

La causa orgánica viene definida por la llamada hipersensibilidad, aparece cuando tienen un glande hipersensible, que hace que sientan más de lo normal y eyaculen al mínimo contacto. Asimismo, puede existir una falta de aprendizaje del control eyaculatorio.

“Esto se debe a que el hombre ha eyaculado desde siempre sin apenas recibir estimulación sexual, por lo que acaba adquiriendo un hábito difícil de abandonar”, ha señalado el experto, para advertir sobre la importancia de tratar estos tres aspectos para solucionar el problema.

Ahora bien, el principal obstáculo a la hora de diagnosticar la EP es la vergüenza y el reconocimiento de los síntomas. Concretamente, los signos que pueden hacer sospechar su existencia son: que la eyaculación se produzca sin control antes de lo que uno mismo o la pareja quisiera; que se produzca antes o justo después de la penetración; si siempre se ha eyaculado con esta sintomatología o cuando es un cambio repentino.

“El problema no es tanto la rapidez, sino la falta de control sobre el momento en el que se produce la eyaculación. Además, puede causar problemas de autoestima y sociabilidad, así como a la esfera familiar”, ha comentado el doctor.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO Y FÍSICO

Por otra parte, el 80 por ciento de los pacientes con EP analizados por BMG han incluido ejercicios de estimulación y de Kegel, como complemento al tratamiento farmacológico, y uno de cada cinco ha notado mejoría con ellos. Gracias a ellos, uno de cada cinco pacientes ha notado mejoría.

El principal objetivo de la estimulación es que el paciente conozca y entienda su curva de excitación. “Los mismos consisten en contener la eyaculación durante la masturbación y en la penetración y en ambos casos se requiere la participación de la pareja. Es importante que el hombre sienta el apoyo de su pareja a la hora de afrontar el tratamiento, aunque está demostrado que en estos casos los principales obstáculos que suelen aparecer son el aburrimiento y la resistencia y frustración de la pareja”, ha indicado.

Por su parte, los ejercicios de Kegel buscan recuperar las funciones de contracción y relajación de los músculos pubocoxígeos, responsables de eyacular. En una primera fase se realizarán ejercicios para contraer la musculatura, para identificar la zona, y después para fortalecer. Finalmente, el experto ha recomendado acompañar ambas terapias físicas deben al tratamiento farmacológico.

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