Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Un sistema en el que creer para el Camp Nou

El 4-3-3 impuesto desde el encuentro frente al Elche por Alcaraz otorga al equipo estabilidad, solidez y control de los partidos

David Sánchez ~ @sir_deivid7 // Foto: Román Callejón ~ @RomanCallejon


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Algo cambió en la mente de Lucas Alcaraz tras la nefasta visita para el conjunto nazarí del Getafe, que se saldó con 0-2. Sin embargo sería un error pensar que fueron los cánticos de la grada en su contra los que hicieron replantearse el sistema al técnico granadino.

Alcaraz siempre ha defendido que su idea de juego es la misma, y que ésta se puede adaptar a varios sistemas. En concreto, en lo que va de año, el equipo maneja tres disposiciones tácticas diferentes: el 4-2-3-1, el 4-4-2 y el 4-3-3. Y es precisamente este último con el que el Granada ha disputado todos sus partidos desde la visita a Elche, con unos resultados y unos frutos que hablan por sí solos: tres victorias en cuatro partidos, y una muy buena imagen en la única derrota, frente al Atlético de Madrid.

Con el nuevo dibujo, todos los futbolistas salen beneficiados, y ellos mismos son los primeros en reconocerlo. El sistema asocia a más gente en menos espacio en el centro del campo, y el escudero adicional permite un dinamismo y un enrome abanico de posibilidades y alternativas al juego nazarí.

Pero, vayámos por partes, empezando por los primeros favorecidos por la nueva situación: la zaga. Roberto y la defensa se sienten más arropados. Los rivales llegan menos y sufren más para superar entramado que componen los tres mediocentros, por lo que el trabajo de la línea trasera se hace menor y más previsible. Además, en ciertas situaciones de salida de balón, la salvaguarda que sus dos acompañantes suponen para Iturra, le permite incrustarse ocasionalmente entre los centrales, convirtiendo automáticamente a los laterales en carrileros con una mayor proyección ofensiva, como bien ejemplificó Foulquier en el choque frente al Málaga.

Y es que -si hay que elegir uno- Iturra es el gran beneficiado del cambio. Con la dupla de asociados en la medular junto a él, el ex malaguista se siente mucho más liberado, y puede dedicarse a su especialidad: ‘barrer’. Sus coberturas y ayudas aumentan y su labor en la construcción de juego se simplifica y facilita sustancialmente, por lo que su ya sobresaliente rendimiento hasta ahora se ve -si cabe- implementado.

Por último, también ha supuesto una excelente noticia para la segunda línea y la punta de lanza del ataque rojiblanco. En el caso de los primeros, los mediapuntas o falsos interiores que parten de banda para aparecer en el centro, la nueva formación supone una descarga parcial de su responsabilidad defensiva, y les otorga una mayor libertad de asociación entre ellos y el delantero, otra figura que se siente más apoyada dentro del esquema, como se pudo comprobar en el partido frente al Málaga.

Así pues, parece que Alcaraz ha dado con la tecla definitiva para sacar el máximo rendimiento a su plantilla, y el mejor de los sistemas -en cuanto a resultados- de los que ha probado hasta ahora. Y aunque nada de eso te asegura poder optar a un buen marcador en el Camp Nou, sí favorece cierto optimismo en cuanto a la imagen que ofrecerá el equipo; ya que, si hay que morir, por lo menos se morirá defendiendo la idea y el dibujo que hasta el día de hoy ha guiado por la senda correcta los pasos del conjunto nazarí.

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