Domingo, 28 Mayo, 2017

Un ‘rayo’ de esperanza en una mañana aciaga

La vuelta de Piti al equipo fue lo único positivo de un encuentro que el Getafe se llevó con mucha más facilidad de lo que debería, en un día nefasto para la escuadra nazarí

David Sánchez ~ @sir_deivid7 // Foto: Álex Cámara


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El espejismo de los buenos primeros minutos del Granada, dio paso a la cruda realidad de un equipo que no está cumpliendo con su papel de local como es debido, y que ayer encadenó un revés detrás de otro hasta que el partido quedó sentenciado, demasiado pronto -por cierto- para un conjunto que debería vender mucho más cara la derrota en su feudo. Por todo ello, cuesta mucho adoptar una posición optimista, o al menos intentar sacar algo positivo de lo ocurrido ayer, pero si hubiera que buscarlo, eso sería sin duda la recuperación y vuelta al equipo de Piti.

Todo pareció comenzar de cara para el Granada. Tenía la pelota, buscaba los desmarques de El Arabi y Buonanotte, provocaba córners, y el Getafe se replegaba esperando atrás sus opciones a la contra, aunque no parecía generar gran peligro. Aún así, la posesión de los rojiblancos tampoco se traducía en oportunidades claras, por lo que se presenciaba un clásico partido de cero a cero. Pero todas las desgracias estaban por llegar.

Cuando un árbitro como Mateu Lahoz te enseña la primera cartulina en el minuto 12, ya sabes que no se ha tomado a broma la acción. Si, encima, tal y como es habitual en él, te lleva aparte y te explica de forma vehemente que no quiere que uses los brazos en la disputa de los balones, lo normal es que -a poco que conozcas a este colegiado- procures hacerle caso. Sin embargo, se ve que Diakhaté no acabó de entenderlo, y pensó que la continuidad que había conseguido era demasiado bonita para ser verdad, así que volvió a sacar el brazo a pasear -sin excesiva violencia, eso también cabe destacarlo- y dejó al Granada con uno menos.

Eso ocurría en el minuto 30, y sería sólo el primero de los muchos despropósitos que se presenciaron ayer.El Granada consiguió aguantar hasta el descanso con la igualdad sin goles en el marcador, pero en ese cuarto de hora ya se había producido un cambio claro de dinámica en el choque. El Getafe había adelantado varios metros sus líneas y comenzaba a llegar a la portería de Roberto con mucho más peligro. Así llegó el descanso, que pareció no existir, ya que los azulones consiguieron salir a la reanudación de la misma manera que habían concluido la primera mitad, y -para colmo- se encontraron con la fortuna de cara. Tuvo que ser uno de los que mejor estaba rindiendo este año el que se llevara el peso y la responsabilidad del gol en propia meta, y así fue como Jeison Murillo estableció el 0-1 en el marcador. Los locales hicieron un amago de reacción, pero el segundo tanto de Pedro León condenó el partido, dejándolo visto para sentencia. Tras él, el encuentro perdió todo su interés, y se perdió toda esperanza de remontada, por lo que era inevitable empezar a pensar en la importancia que cobrarían los próximos choques, y fue justo ahí cuando emergió la figura de Piti.

Desde la lesión en Vigo, tras su bellísimo gol, el atacante catalán había pasado más de un mes en el dique seco, por lo que finalizaba la primera de muchas semanas de trabajo normal, al mismo ritmo que sus compañeros, aunque su larga ausencia influyó en la decisión de Alcaraz de no ponerlo de inicio. Saltó al campo justo después de que el Granada encajara el 0-2, con más de media hora por delante y una misión imposible que -más bien- parecía una tremenda papeleta. Sin embargo, el ex rayista estuvo a la altura.

Es cierto que no se le vio al 100%, que su estado físico no era perfecto, y que se le notaba falta de ritmo de competición, pero las ganas y el esfuerzo que le puso al choque, máxime con la situación con la que salió, son innegables. El ’20’ nazarí puso entrega y sacrificio y la afición supo reconocerlo, regalando varias ovaciones al catalán, cosa que no es baladí -con la que estaba cayendo.

Y es que, el panorama actual clama por el regreso de Piti. Brahimi sigue sin encontrar su sitio, con o sin cambio de banda, y sin acabar de entender cuando ha de soltar el balón para que la jugada sea productiva. Pereira alterna actuaciones esperanzadoras con partidos bastante flojos, y Buonanotte es el elegido para pagar todos los platos rotos de la zona ofensiva (ayer le tocó a él dejar su sitio a Mainz tras la expulsión). Con todo ello, y con Benítez lesionado, parece imprescindible la vuelta de Piti al once titular, ya que se trata del futbolista que ofrece algo diferente, que muestra más criterio cuando la pelota pasa por sus pies, y que despierta en la grada una ilusión que quizá el resto aún no ha conseguido arrancar.

Así pues, y al margen del desastroso partido que presenció la grada de Los Cármenes, al menos la afición pudo irse con la visión de un halo de luz al final del túnel: el regreso de Piti, esperemos que para quedarse.

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