Martes, 17 enero, 2017

Un nuevo traje espacial evita el dolor de espalda por ingravidez

Se ha sabido que los astronautas sufren un crecimiento de hasta 7 centímetros en sus espinas dorsales

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E.P.


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El departamento de Medicina Espacial del Centro Europeo de Astronautas ha creado un traje ajustado que ayudará a los astronautas a superar los problemas de espalda que les provoca una estancia en el espacio. Según han explicado los expertos, todavía no se ha logrado el modelo definitivo, aunque ya se han presentado los primeros prototipos para los que se ha utilizado la alta tecnología.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha explicado que, flotando en el espacio, los cuerpos de los astronautas se adaptan a la ingravidez en formas que no siempre son las buscadas. En estos casos, los huesos y músculos se resienten en gran medida por el escaso trabajo que tienen que hacer cuando no hay gravedad.

En los exámenes posteriores a su llegada a la Tierra, se ha sabido que los astronautas sufren un crecimiento de hasta 7 centímetros en sus espinas dorsales, lo que supone que muchos profesionales sufran de fuertes dolores de espalda como resultado de una larga misión. Después de visitar el espacio, un astronauta tiene cuatro veces más posibilidades de sufrir una hernia discal de lo que es habitual, según han indicado los expertos.

Este nuevo traje está elaborado con un tejido bidireccional especialmente diseñado para contrarrestar la falta de gravedad apretando el cuerpo de los hombros a los pies con una fuerza similar a la que se siente en la Tierra. Los prototipos actuales están hechos de spandex, aunque se están estudiando nuevos materiales.

“Conseguir que el traje encajara perfectamente con los cuerpos era el reto”, ha explicado uno de los líderes del proyecto, Simon Evetts, quien ha indicado que la dificultad de esta iniciativa se halla en que había que crear un traje que, “a la vez que se ajustara al cuerpo, tenía que ejercer la fuerza correcta en los lugares correctos”.

La ESA está trabajando en este proyecto con las universidades de Kings College de Londres y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), con los que está probando los diferentes prototipos. Por su parte, la agencia espacial ha decidido que el astronauta Andreas Mogensen será el primero en usar el traje en el espacio durante su misión en 2015, donde se evaluará desde una perspectiva funcional.

Los expertos han apuntado que este traje “tiene potencial” para su uso en la vida cotidiana, no sólo para los astronautas. “Si la tecnología es eficaz en el espacio, podría ayudar a las personas de edad avanzada y a aquellos con problemas de la espalda en la Tierra”, ha apuntado Simon, quien ha añadido que la tecnología usada para su creación puede “mejorar las prendas de soporte que actualmente se utilizan para enfermedades como la parálisis cerebral”.

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