Jueves, 21 Junio, 2018

            

Un Granada atado de pies y manos

Una serie de circunstancias, en su mayoría ajenas al club, ralentizan la puesta a punto de la plantilla de cara a la próxima temporada

El director general y la directora de comunicación del Granada CF | Foto: Nacho Santana
Nacho Santana | @NachoSantana_27


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El Granada Club de Fútbol afronta estos días fechas complicadas. Los nazaríes son conscientes de que es hora de comenzar a preparar la próxima temporada para llevar ventaja a los rivales en el aspecto de la planificación, pero para ello primero debe caer la primera ficha de un dominó deportivo en cuyo derribo se está trabajando.

Una serie de vicisitudes han llevado a los rojiblancos a encontrarse, a día de hoy, sin entrenador en el primer equipo y filial, negociando la salida de su propio director deportivo, con un presupuesto mermado, con un discurso aún por definir y, para rematar la faena, con un límite salarial aún desconocido que dificulta la tarea de fichar.

Sin embargo, la culpa no reside en el propio Granada en la mayoría de los casos. En el tema del entrenador se está negociando, tanto para el filial como para el primer equipo, los nombres están ya sobre la mesa y se está hablando con ambas partes, si bien estos procesos llevan su tiempo. Por ahora, Diego Martínez continúa al mando del Osasuna, a la espera de ver qué sucede finalmente.

Una vez se desbloquee esta parte del rompecabezas, se podrá decidir qué jugadores cuentan y cuáles no, así como el futuro de otros que están a caballo entre el filial y el primer equipo, como podría ser el caso del guardameta Aarón Escandell. El apartado de salidas también pondría en marcha el motor de los presupuestos.

En cuanto a la salida de Manolo Salvador, habrá que esperar un mes para que se resuelvan las cosas salvo sorpresa. En cualquier caso, Cordón ya se encuentra trabajando y el director general del club ha manifestado la intención de continuar con el trabajo independientemente de Salvador. Este frente, aunque atascado, parece ser el menos preocupante para la directiva.

En lo relativo a los presupuestos, las cosas se encuentran enquistadas por obra de La Liga. Hasta que el organismo no comunique al club cuánto margen de maniobra tienen disponible, cada operación podría ser una moneda al aire. Los fondos son menores que el año pasado, si bien aún queda margen, pero desconocer las cantidades obliga a entrar al juego del mercado con los ojos tapados.

Junto a esto, hay que sumar que el club no dispone de los efectivos necesarios para realizar mejoras relevantes en Los Cármenes, una acción que ha quedado emplazada para más adelante. Tampoco será fácil acometer la obra de la segunda fase de la ciudad deportiva, que necesitará del apoyo de inversores externos para poder finalizar. Mientras tanto, el proyecto seguirá sin fecha de inicio… ni de finalización.

Por último, el club tampoco puede evolucionar en la campaña de abonados. El mensaje del año pasado fue conciso y directo: el ascenso directo era el objetivo. Esas palabras, las únicas posibles según Monterrubio, causaron una presión que el equipo no fue capaz de soportar. Este año las miras son diferentes, el perfil es más bajo y habrá que pensar un nuevo mensaje. Una vez se tenga lo que se quiere transmitir, será el momento de pensar en cómo venderlo para que el aficionado vuelva a ilusionarse por ir a Los Cármenes.

Estas son las piezas del dominó que compone el atasco del Granada, que continúa moviéndose a nivel interno pese a las dificultades externas planteadas. La primera ficha podría caer pronto con la llegada del nuevo técnico y, a partir de ahí, el Granada de la temporada 18/19 rodará oficialmente de cara al público.

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