Jueves, 25 Mayo, 2017

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Un fármaco contra el cáncer mejora las habilidades motoras en un ensayo sobre Parkinson

El director del laboratorio de Demencia y Parkinson de Georgetown, Charbel Moussa, realizó la investigación preclínica que llevó al descubrimiento de nilotinib para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas

Imagen del medicamento estudiado


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Un fármaco aprobado por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) para la leucemia mejoró la cognición, las habilidades motoras y la función no-motora en pacientes con enfermedad de Parkinson y cuerpos de Lewy en un pequeño ensayo clínico en fase I, según informan investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC, por sus siglas en inglés) en Washington, Estados Unidos.

Además, el fármaco nilotinib (comercializado como ‘Tasigna’ por Novartis), condujo a cambios estadísticamente significativos y prometedores en proteínas tóxicas vinculadas con la progresión de la enfermedad (biomarcadores), como revelan los datos del estudio, que se presentan en ‘Neurociencia 2015’, la Reunión Anual de la Sociedad para la Neurociencia, que celebrado este sábado en Chicago, Estados Unidos.

El director del laboratorio de Demencia y Parkinson de Georgetown, Charbel Moussa, realizó la investigación preclínica que llevó al descubrimiento de nilotinib para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. Para realizar el estudio clínico, se asoció con Fernando Pagán, profesor asociado de Neurología en GUMC que dirige el Programa de Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario MedStar de Georgetown.

“A mi juicio, este estudio representa la primera vez que una terapia parece revertir –en un grado mayor o menor dependiendo de la etapa de la enfermedad_ el declive cognitivo y la disminución motora en pacientes con estos trastornos neurodegenerativos –dice Pagán–. Pero es fundamental llevar a cabo estudios más grandes y más completos antes de determinar el verdadero impacto del fármaco”.

Los investigadores informan que el análisis de seis meses del escalado de dosis de nilotinib (150 a 300 mg al día), un tratamiento para la leucemia mielógena crónica o LMC, surtió beneficio para todos los pacientes que completaron el ensayo (11 de 12), con 10 pacientes que informaron de mejorías clínicas significativas.

Los pacientes también mostraron cambios positivos en biomarcadores relevantes de Parkinson en el líquido cefalorraquídeo (LCR) –alfa-sinucleína (a-sinucleína), beta amiloide-40/42 (Abeta-40/42) y dopamima– con cambios estadísticamente significativos en Tau total y p-Tau. Estudios previos muestran que alfa-sinucleína y Abeta 40/42 en el LCR disminuyeron a medida que empeora la enfermedad de Parkinson, mientras que Tau y p-Tau se elevan en el LCR con la aparición de la demencia.

“Los cambios en el Tau, p-Tau, a-sinucleína y Abeta-40 y 42 en el líquido cefalorraquídeo sugieren la eliminación de proteínas tóxicas en el cerebro”, explica Pagan. Sin embargo, estos expertos señalan que los resultados deben ser interpretados con cautela, ya que no hubo un grupo control para la comparación, además de que tampoco se comparó nilotinib con un placebo u otros medicamentos utilizados para tratar la enfermedad de Parkinson en el estudio.

Sin embargo, los investigadores informan que durante el uso de nilotinib por los participantes, la producción de dopamina aumentó en muchos pacientes, requiriendo dosis de L-dopa y otros fármacos dopaminérgicos utilizados para tratar el Parkinson. Suspender el tratamiento con nilotinib parece conducir a deterioro cognitivo y motor a pesar del restablecimiento de las terapias de L-dopa.

El objetivo principal del estudio fue probar la seguridad. Los investigadores dicen que el uso de nilotinib, en dosis mucho más pequeñas de las que se utilizan para tratar el cáncer (de hasta 800 mg al día), fue bien tolerado sin efectos secundarios graves y que el fármaco penetra en la barrera hematoencefálica en cantidades superiores a los fármacos dopaminérgicos.

Pero la eficacia observada en la cognición, las habilidades motoras y la mejoría de la función no-motora (como el estreñimiento) para muchos pacientes fue el resultado más dramático, dice Pagán. Los expertos informan de que una persona en silla de ruedas fue capaz de caminar de nuevo y otras tres personas que no podían hablar fueron capaces de mantener conversaciones.

“Los participantes del estudio con enfermedad en estadio temprano respondieron mejor, al igual que las personas diagnosticadas con demencia de cuerpos Lewy, a menudo descrita como una combinación de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer”, apunta Pagan.

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