Martes, 12 Diciembre, 2017

            

Un experto de la Universidad de Castilla-La Mancha indica que la tecnología no está “al servicio del usuario”

El docente de la Escuela Superior de Informática de la Universidad de Castilla-La Mancha José Bravo destaca que no se aprovecha lo que estas herramientas ofrecen

Foto: Archivo
E.P.


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El docente de la Escuela Superior de Informática de la Universidad de Castilla-La Mancha José Bravo ha destacado que no se aprovecha totalmente lo que la tecnología ofrece a la sociedad y aún “no está al servicio del usuario”.

Mediante la explicación de la computación ubicua, donde sistemas de computación se sitúan en “casi todos lados de manera no intrusiva para minimizar la interacción del usuario con la computadora” y es algo fundamental para desarrollar los ‘ambientes inteligentes’, Bravo ha llegado a la conclusión de que no se llega “en absoluto a que la computadora esté al servicio del usuario” cuando contamos con tecnología capaz de hacer que sea la “propia computadora la que busque a la persona y no viceversa”.

En declaraciones a los periodistas, el ponente de ‘Ambientes inteligentes para mejorar la salud, el bienestar y potenciar la autonomía’, dentro del curso de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) está desarrollando esta semana en Baeza (Jaén), ha indicado que “la interacción entre la persona y la computadora debe ser mínima”, algo que en el momento actual es todo lo contrario, llegando al punto que “son muchos los usuarios con conocimientos de informática que no deberían necesitar si la tecnología estuviera totalmente al servicio de las personas”.

Un ejemplo de la aplicación total de la tecnología para Bravo sería aprovechar la capacidades técnicas que tienen nuestro ‘smartphone’ que cuenta con 14 sensores y que podrían ser utilizados para monitorizar a una persona con necesidades especiales en casa “y así ahorrarnos el gasto que supone tener a esa persona en la cama de un hospital”.

Esos sensores tienen la capacidad de poder ofrecer al médico las constantes vitales de la persona, detectar principios de alzheimer y hasta descubrir problemas respiratorios a través del micrófono del teléfono móvil.

Incluso, los smartphones cuentan con un acelerómetro (usado en los móviles para rotar la orientación de la pantalla) que permite captar la caída de una persona mayor y avisar a la asistencias sanitarias, todo ello sin necesidad de apretar un botón lo que supone “la simplicidad total que debe primar en la relación del usuario con la tecnología”.

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