Martes, 17 Octubre, 2017

            

Un estudio en ratones sirve para confirmar cómo el virus del sida puede pasar de monos a humanos

Se cree que en los primeros años del siglo XX un cazador en África occidental se infectó por primera vez con una cepa del virus de la inmunodeficiencia de los simios

Un ratón de laboratorio | Autor: Archivo GD
E.P


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Investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln (Estados Unidos) han presentado la primera evidencia ‘in vivo’ de cómo las cepas del virus del sida en monos pueden infectar células humanas, según los resultados de un trabajo publicado en la revista ‘Journal of Virology’.

No se sabe exactamente como sucedió, pero se cree que en los primeros años del siglo XX un cazador cerca de una selva tropical de África occidental se infectó por primera vez con una cepa del virus de la inmunodeficiencia de los simios (SIV, en sus siglas en inglés), que se considera el antecesor del VIH.

Para tratar de indagar en cómo se produjo ese contagio entre ambas especies, el estudio incluyó el antepasado SIV del grupo principal del VIH-1, el grupo M, la cepa responsable de la pandemia mundial del VIH, y otra cepa ancestral que sólo se ha encontrado en algunos pacientes de Camerún.

Además, los investigadores también descubrieron que otras dos cepas del SIV que, por el momento, no han dado lugar al VIH también podrían invadir células humanas después de múltiples exposiciones en el laboratorio.

“La duda es saber si estas cepas del SIV que no se han encontrado en humanos tienen también el potencial de causar otra infección similar al VIH”, ha reconocido Qingsheng Li, profesor asociado de ciencias biológicas y miembro del equipo del Centro de Virología de Nebraska que ha liderado la investigación.

Li y su equipo inocularon con el virus a un grupo de ratones en los que se habían implantado previamente tejidos y células madre humanas que estimularon el crecimiento de otras células esenciales para el sistema inmune humano. Para indagar cómo los seres humanos han desarrollado ciertas cepas del VIH evitando al mismo tiempo otras, el equipo inyectó dosis bajas de las cuatro cepas de SIV que se conocen por separado.

De este modo, vieron que las cepas del SIV que fueron antepasadas del VIH-1 M y la cepa específica de Camerún necesitan menos intentos para infectar a los ratones que aquellas cepas que no habían encontrado descendencia en humanos.

Esto podría deberse, según este experto, a que su composición genética difiere de la del VIH-1 M más que la de Camerún, que comparte más genes con el subtipo que dio lugar a la actual pandemia.

DIFERENCIAS ENTRE CEPAS

“Gracias a estos experimentos vemos claramente algunas diferencias entre diferentes cepas”, ha reconocido Li, lo que también puede explicar “diferencias en la probabilidad de transmisión entre especies cuando una persona está expuesta a una cepa u otra”.

El equipo también corroboró cómo las cepas del SIV mutan al superar las barreras específicas que tienen las células humanas frente a la infección. Dentro de las primeras 14 semanas, vieron como el mismo gen de dos cepas diferentes –incluyendo el antepasado del VIH-1 M– se sometió de forma regular a mutaciones en dos posiciones clave.

“La aparición y reaparición de enfermedades infecciosas se ha convertido en una amenaza constante para la salud global y, como dijo recientemente Bill Gates, la guerra nuclear ya no es la mayor amenaza para nuestra seguridad, sino las enfermedades infecciosas emergentes”, ha destacado Li.

El enfoque experimental utilizado en este trabajo podría utilizarse también para estudiar la amenaza que pueden suponer otros virus animales para la salud humana, según añaden.

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