Martes, 24 Octubre, 2017

            

Un estudio denuncia el aumento de la explotación sexual de niños y adolescentes en viajes y turismo

Los hombres blancos, occidentales, adinerados y de mediana edad ya no son los típicos abusadores, sino que estos pueden ser tanto extranjeros como locales, viejos o jóvenes, y algunos son pedófilos

Imagen ilustrativa de la explotación sexual | Autor: www.eldinamo.cl
E.P


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El número de niños y adolescentes que están siendo explotados sexualmente por personas de viaje o de turismo en todo el mundo ha alcanzado niveles nunca vistos en la historia, según un estudio de dos años publicado este jueves ECPAT International, que ha denunciado que se trata de un fenómeno endémico alrededor del mundo.

Según este estudio, pese a los esfuerzos de los últimos 20 años para acabar con la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en viajes y turismo, esta práctica “ha aumentado drásticamente y su naturaleza ha cambiado dramáticamente”, lamenta ECPT International en un comunicado.

Ahora, según ha explicado, los hombres blancos, occidentales, adinerados y de mediana edad ya no son los típicos abusadores, sino que estos pueden ser tanto extranjeros como locales, viejos o jóvenes, y algunos son pedófilos, aunque la mayoría no.

De acuerdo con el estudio, los viajeros –tanto hombres como mujeres– locales, nacionales e intrarregionales cometen la mayoría de estos delitos, y muchos son abusadores “situacionales”, es decir, participan en la explotación de menores porque se les presenta esta oportunidad y porque sienten que pueden salirse con la suya.

“Todos/as debemos compartir la carga de eliminar la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en viajes y turismo. Actuar ahora para proteger a los niños, niñas y adolescentes contra este delito estremecedor donde sea que estén es una obligación moral”, ha sostenido la presidenta del Grupo de Trabajo de Alto Nivel para el Estudio Global sobre la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes en Viajes y Turismo, Najat Maalla Mjid.

La ONG incide en que el aumento en el número de turistas internacionales –que pasaron de 527 millones hace 20 años a 1.135 millones– unido al hecho de que hoy en día se visitan incluso las zonas más remotas del planeta aumentan el riesgo de la explotación sexual entre niños y adolescentes.

NO HAY UN PERFIL TÍPICO

Entre las conclusiones a las que llega el estudio destaca que no hay un perfil típico del abusador sino que son turistas, viajeros de negocios, trabajadores migrantes y transitorios, expatriados o voluntarios. Estos abusadores de menores durante sus viajes usualmente son de la región o país donde se lleva a cabo el delito.

Según el análisis realizado, internet y la tecnología móvil han producido un aumento de este tipo de abusos creando nuevas vías para la explotación y reforzando el anonimato de los abusadores. Por otra parte, se ha determinado que la mayoría de quienes abusaron de menores sexualmente no planearon su crimen sino que lo cometen porque se presenta la oportunidad y piensan que pueden salirse con la suya.

También ha quedado claro, según ECPAT International, que “ningún niño, niña ni adolescente es inmune y las víctimas no solo son personas de escasos recursos”. No obstante, algunos son más vulnerables que otros, por ejemplo, las poblaciones marginadas incluyendo a las minorías, los niños de la calle y LGBT.

Por otra parte, el estudio ha permitido constatar que los servicios para las víctimas siguen siendo inadecuados y que la aplicación de la ley y los procedimientos penales de los abusadores se ven obstaculizados por la falta de coordinación y de información compartida entre las autoridades.

En este sentido, denuncia que hay tasas alarmantemente bajas de condenas por delitos de explotación sexual de menores, lo que significa que la mayoría de los abusadores evade la justicia.

SITUACIÓN POR REGIONES

El estudio incluye nueve informes regionales sobre la situación de la explotación sexual de menores. Según resalta, el sureste asiático históricamente ha sido considerado una de las principales regiones para esta práctica y de hecho aún sigue siendo un destino para los abusadores, si bien actualmente la mayoría de quienes cometen abusos son hombres locales.

En esta región, donde vive la mitad de los pobres del mundo, la explotación sexual afecta a los niños varones a través de la explotación en las calles y a las niñas en los burdeles y otros establecimientos donde se ejerce el trabajo sexual. En estos casos, los viajeros nacionales y regionales son los principales abusadores.

En Asia Oriental los hombres locales que viajan dentro de la región son los principales abusadores, y los viajeros nacionales superan en cantidad a los extranjeros.

En los Estados de las islas del Pacífico, los menores están en alto riesgo en la industria minera, pesquera y de la tala de madera, mientras que en Australia y Nueva Zelanda el riesgo es mayor en las comunidades indígenas.

En Oriente Próximo y el norte de África del Norte, la ONG ha expresado su especial preocupación por el estatus de las mujeres y niñas que son particularmente vulnerables al matrimonio infantil o “temporal”. En el África subsahariana, el riesgo es mayor en las áreas remotas.

En cuanto a América Latina, la incidencia de este tipo de explotación sexual es muy alta, particularmente en las zonas turísticas cercanas a comunidades pobres y excluidas. En este continente, las llegadas de turistas se han cuadruplicado desde 1980, y tres cuartas partes de los viajeros vienen de Estados Unidos y Canadá.

Estos dos países son países de demanda, es decir, sus ciudadanos viajan a otras regiones para explotar sexualmente a niños y adolescentes. Además, la trata de niños y adolescentes con fines sexuales en los viajes de negocios, los eventos masivos,

conferencias y otros actos han convertido a Estados Unidos y

Canadá en países de oferta.

Europa también es considerada una región de demanda y la explotación sexual de este tipo está aumentando, principalmente en Europa Central y Oriental, según el estudio.

RECOMENDACIONES

Por último, el estudio, que crea la base de datos más grande sobre la explotación sexual de niños y adolescentes y viajes y turismo, formula una serie de recomendaciones, como convertir el Código Ético Mundial para el Turismo de la OMT en un convenio internacional ratificado a nivel mundial o la creación de sistemas de denuncia en todos los países para que los niños y adolescentes puedan denunciar este crimen sin temor a represalias.

Asimismo, propone trabajar con proveedores de servicios de Internet para detener la creciente venta de niños y adolescentes para sexo a través de Internet, y la creación de un sistema global eficaz y proactivo para que las autoridades compartan información sobre los abusadores, además de expandir y crear servicios de cuidado y apoyo para víctimas.

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