Lunes, 25 Septiembre, 2017

            

Un día en la ‘embajada’ de los granadinos que se exiliaron

Medio siglo separa a los emigrantes de maleta de cartón de los años 60 de los nuevos exiliados de tablet, hijos de la crisis | Las dificultades entre una y otra generación han cambiado, evolucionado, como también lo ha hecho la Asociación Granadina de Emigrantes y Retornados, la única en Granada que da cobijo a las dudas, problemas y necesidades de un colectivo que ha cambiado las cartas por Skype, pero que sigue empacando los mismos temores.

Estatuilla que representa al emigrante granadino | Foto: Carlos Gil


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La sala de espera no difiere mucho de lo que se podría encontrar en un centro hospitalario o en un edificio de la administración: sillas de plástico, monitores que indican el número que está siendo atendido y algunas especificaciones y consejos sujetos a la pared. En esta austera decoración desentonan las banderas de Francia y Alemania, que dotan de color a una estancia, por otro lado, perlada del gris de esas fotos de antaño, las que nos contemplan desde los lejanos años sesenta y setenta. Es el recibimiento que ofrece la Asociación Granadina de Emigrantes y Retornados – AGER- en una mañana como otra cualquiera, en la que alrededor de una veintena de vecinos con tantas canas como recuerdos esperan su turno. Aquí se solucionan las dudas burocráticas, los problemas con la administración y las inquietudes, que son muchas, de una generación de emigrantes granadinos que hace ya cincuenta años se marchó para buscar un futuro menos áspero. Me lo explica todo María José Hueltes, presidenta de AGER, que me invita a conocer cómo trabaja una asociación en la que están involucradas más de 40 personas entre trabajadores y funcionarios. Hablamos de todo, de la función que llevan realizando desde 1988 y de las nuevas ‘competencias’ que han adquirido con esta segunda oleada de emigrantes. A lo largo de la entrevista me daré cuenta de que son muchas y muy profundas las diferencias entre una generación y otra de emigrantes, pero el fondo, el motivo por el que se marcharon no ha cambiado. Ese sigue ahí.

AGER

María José Hueltes mira fotografías de los emigrantes

MÁS DE 25 AÑOS DE SERVICIO

Entre los años de 1959 a 1973 salieron de España rumbo a la Europa libre algo más de un millón de españoles, según el antiguo Instituto Español de Emigración. Aquella primera oleada de personas se marcharon principalmente a Alemania, Francia y Suiza huyendo de la pobreza de la dictadura para volver, en algunos casos, 20, 25 ó 30 años después. Fue precisamente en la década de los ochenta cuando se concentró un mayor número de retornados. “Cuando se fueron a Alemania tenían problemas, claro, con el idioma y con la adaptación, pero cuando volvieron también tuvieron que hacer frente a muchas situaciones difíciles”, explica María José, hija también de emigrantes y criada en el país bávaro. Fruto de aquellas dificultades compartidas por los primeros retornados nació AGER, fundada por Francisco Delgado. Comenzaba entonces una tarea de atención al ciudadano que hoy da respuesta a más de 100 personas al día en la sede y a unas 180 por vía telefónica.

Las principales gestiones que realizan en AGER tienen que ver con las pensiones de quienes cotizaron en el extranjero. La burocracia, esa máquina de hacer perder mañanas, nunca termina en una asociación que está en contacto directo con instituciones de Alemania y Francia y cuenta con el respaldo de la embajada española en Berlín. “El grueso de nuestros usuarios son personas mayores que necesitan ayuda con el papeleo, son pensionistas que tienen dudas o que necesitan consejo sobre derechos de subsidios o asuntos con la Seguridad Social”. Además, la actividad de la asociación no se limita a los muros físicos de la sede, sino que los técnicos de AGER se afanan en recorrer las poblaciones granadinas en donde son reclamados, al fin y al cabo, sus usuarios son personas mayores cuya movilidad es, en ocasiones, limitada.

María José me guía por unas oficinas presididas aquí y allí por grandes archivadores. Desde la pequeña calle del Zaidín por la que se accede al recinto es difícil imaginar el tamaño de la asociación y la intensidad con la que se trabaja. Los técnicos, divididos por países, atienden a los usuarios -socios o no-. La formación que esgrimen estos profesionales va desde el conocimiento de la legislación y la burocracia de los países sobre los que trabajan hasta la empatía y la psicología propia de quien trabaja con personas que han pasado “carros y carretas”. Porque los que se fueron lo hicieron dejando familia y vida atrás para internarse en lo desconocido. Eran los sesenta y todo lo que estuviera más allá de los Pirineos, tal vez de Despeñaperros, era el extranjero para un granadino.

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Los archivos recogen la experiencia de quienes se fueron

 

Entramos en un despacho sencillo, decorado con una vitrina en la que descansan varias figuras que recuerdan al emigrante -y que deberían convertirse en una estatua frente a la estación de trenes, según explica la presidenta-. Es entonces cuando María José recuerda que en muchas ocasiones, era el padre de familia el que marchaba primero para abrir camino y establecer un ‘hogar’ en el país receptor. Fue el caso de la presidenta de AGER, cuyo padre pasó 10 años en Alemania hasta que toda la familia emigró. “O nos vamos todos o te vienes”, le dijo por aquel entonces la madre de María José al padre.

Era la tónica habitual, fiel al estereotipo de emigrante creado en el imaginario español que, sin embargo, no siempre se cumple. “No es cierto que todos iban con un trabajo bajo el brazo”, me asegura Maria José, que ahonda en el perfil del emigrante de antaño, un trabajador que no tenía formación académica alguna y que servía como mano de obra al empresario alemán. Entonce el idioma era un escollo, sí, pero en las fábricas donde echaban la jornada los emigrantes patrios no hacía falta demasiada comunicación con el foráneo. “Además, en las empresas tenían un intérprete”.

Rompiendo otro mito, María José asegura que hasta AGER han llegado casos de españoles cuyas horas extra eran pagadas en negro, por lo que los derechos de pensión no pueden ser reconocidos hoy. “¡Pero si yo eché un montón de horas!”, le dicen a la presidenta, que sin documentación oficial poco puede hacer por ayudar. Esa era la emigración de antes, la que no siempre respondía a la versión establecida. “Mi suegro se fue ilegal, cruzando los pirineos. No es cierto que todos se fueran con papeles. La diferencia es que los de hoy vienen en patera y nosotros cruzábamos los pirineos”.

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Técnicas de AGER atienden a los emigrantes retornados

 

CON HACIENDA HEMOS TOPADO 

Tras años, décadas alejados de la tierra, la mayoría de los granadinos emigrados decidieron volver para pasar sus madurez a la sombra de Sierra Nevada. Conviviendo con la nueva realidad y con las dificultades ya mencionadas, desde 2013 los emigrantes retornados han debido hacer frente a un nuevo problema: Hacienda. “Jamás pensé que tendría que movilizar a persona de 70 y 80 años. Ha sido muy duro”. Hace poco menos de dos años, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, decidía que las pensiones extranjeras comenzaran a pagar impuestos en España. Además con carácter retroactivo de cinco años. La medida pilló por sorpresa a la asociación, que hasta entonces, había echado mano de los convenios bilaterales que España mantiene con países como Alemania y Francia en materia de pensiones para que éstas no paguen impuestos aquí. “Fíjate la honestidad de los mayores, que venían preguntando por los impuestos y nosotros les asegurábamos que no tenían que pagar nada. Aún así, ellos se iban a Hacienda para asegurarse y allí les decían lo mismo”. Era la normalidad hasta que la crisis hizo necesario buscar formas más imaginativas de recaudar impuestos. Y les tocó a los emigrantes retornados, unas personas mayores que en ocasiones se encontraban con multas y recargos por los impuestos no sólo de 2013, sino de los cinco años anteriores. “Fueron a recaudar a los más débiles, a los que dejaron su vida entera y su familia y mandaron desde el primer día divisas a España…”.

María José se emociona al contar las movilizaciones que, a lo largo de todo el país, se sucedieron durante 2013 para intentar detener la medida. No funcionó, aunque sí consiguieron que las multas y recargos fueran anulados. Aún así, la situación para este colectivo, que en Granada puede alcanzar los miles de afectados, sigue siendo complicada. “Una mujer me decía: he pagado 2.000 euros en 2013. Si pago los de cinco años atrás estoy en la ruina”, rememora la presidenta de AGER.

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AGER ofrece clases de alemán de A1 y A2

PA’ ALEMANIA CON LA TABLET Y EL SKYPE

En sus orígenes, AGER era la Asociación Granadina de Emigrantes (y) Retornados. Esa nueva ‘Y’ simboliza la realidad de una crisis que ha forzado al exilio económico a más de dos millones y medio de españoles entre 2008 y 2014. En Granada, el INE revela que desde 2008 la provincia ha perdido 35.483 vecinos, una segunda oleada de emigrantes a la que se ha debido de adaptar la asociación.

Un claro ejemplo de los nuevos, tal vez viejos tiempos que corren son las clases de alemán que ofrece AGER. Antes la asociación las ofrecía únicamente para los hijos de emigrantes retornados, para que no perdieran el idioma con el que se criaron. Ahora los estudiantes son orgullosos poseedores de títulos, máster e ilusiones que no encuentran cabida en el mercado laboral granadino. Por eso las clases de idiomas se han reforzado -unas clases que procuran mantener en precios asequibles-, así como los lazos con instituciones de Alemania, con las que AGER gestiona estancias y voluntariados. De aquí se marchan con un nivel A1 o A2, una herramienta básica pero importante para abrir camino por allí arriba. Además y aunque no es la principal función de la asociación, AGER dispone de una pequeña bolsa de empleo en Alemania, en donde trabajos como el de ingeniero informático son muy demandados. Porque ese es el perfil del exiliado actual, un joven con el título universitario a estrenar y que busca su primera experiencia de trabajo o, en su defecto, que huye de la precariedad laboral instalada en el país. “Nosotros los formamos y ellos los aprovechan”, resume María José.

Ayudar al que vino pero también guiar al que se marchará es la razón de ser de AGER, que sale adelante también gracias a administraciones como la Junta de Andalucía, que durante los pasados siete años ha subvencionado con 460.000 euros el funcionamiento de la asociación. También el Ayuntamiento de Granada ha ayudado facilitando el alojamiento de la asociación.

Salimos del despacho y María José insiste en las diferencias que separan a una generación de granadinos emigrantes de otra, aunque tras la conversación, se me queda la idea de que, en el fondo, el motivo último de la emigración sigue siendo el mismo. Antes se iban consumidos por el hambre físico. Hoy lo hacen por el hambre de futuro. 

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  1. La Historia se repite. Nuestros Jóvenes Emigrantes de hoy seran los Jubilados Indignados del mañana, si la Ley Recaudatoria del Sr. Montoro no cambia. Tendría que ser de Justicia que nos trataran con las mismas leyes que los Jubilados de aquí.

    El Jubilado de aquí paga si pasa de los 22.000€ pero, pero los Emigrantes Retornados nos discriminan con 11.200 € cuando ya hemos pagado nuestros Impuestos.anteriormente en los distintos Paises.

    El cobro de la pensión debe ser excluido del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas ( IRPF) por las siguientes razones : 1.- No es un rendimiento del trabajo. 2.- Estas pensiones actuales se fueron generando durante la vida laboral que con el cobro de los salarios mensuales/ anuales fueron sometidas ya al I . R .P. F. Es decir ya tributaron por el impuesto. 3.- Por lo tanto al ser sometidas en la actualidad al I.R.P.F. están siendo gravadas nuevamente por el mismo impuesto, cayendo claramente en la figura de “doble imposición” que se debe corregir haciendo que la pensión quede excluida del I.R.P.F. Por qué a los jubilados, se le retiene el IRPF de la pensión?. ¿No la paga el estado?, ya pagaron el IRPF cuando trabajaban y durante más de cuarenta años, para tener derecho a esa pensión limpia de polvo y paja. Me han explicado que retención de IRPF no se les aplica a los cargos políticos del gobierno, parlamento, senado, etc,etc. ?. Todos ellos también cobran del Estado. Yo, como jubilado, exijo que me apliquen el mismo porcentaje de IRPF que a ellos. ¿ No os parece ?. Un jubilado Español que cobre no más de 22.000 Eu.al año, no necesita hacer la declaración del IRPF ?, y un Español que cobre una pensión de Alemania por poner un ejemplo, le reducen la cantidad a 11.200 Eu. ?. Hay algún ” experto” de Hacienda que me lo pueda explicar…
    Solo pedimos Justicia. Gracias.