Viernes, 20 enero, 2017

Un chileno omnipresente

Iturra no sólo fue ayer decisivo en tareas defensivas, sino que estrenó su cuenta goleadora como jugador del Granada con un tanto que significó tres puntos vitales

David Sánchez ~ @sir_deivid7 // Foto: Álex Cámara


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Que la plantilla confeccionada para esta temporada por el Granada CF ilusionaba no es ningún secreto; y que la mayoría de la esperanza se depositó en las dos flamantes incorporaciones del ataque nazarí, tampoco. Sin embargo, el uno -Piti- por lesión, y el otro -Riki- por falta de oportunidades, no están siendo tan fundamentales y decisivos para este equipo como las expectativas marcaban -a priori; aunque en ninguno de los dos casos se les puede achacar a ellos.

Así pues -y mientras ambos van adquiriendo el protagonismo del que más que probablemente gozarán- todas las ilusiones renovadas de la grada rojiblanca se han volcado en dos hombres de corte defensivo: el jóven central colombiano Jeison Murillo y el mediocentro chileno Manuel Iturra.

 El ‘Colocho’ se ha convertido, por derecho propio, en el nuevo ídolo de la afición, así como en el futbolista más regular e indispensable de la plantilla. Desde su llegada, sólo salió del equipo titular en una jornada, y Alcaraz no tardó en darse cuenta de que prescindir de la entrega y la garra del chileno era algo que no se podía permitir.

La de ayer fue la noche de Iturra. Recuperó balones, realizó coberturas en ambas bandas, cubrió una parcela enorme del centro del campo y -paradójicamente- asumió un protagonismo brutal el único día que compartió la medular con otros dos futbolistas; dicho sea de paso que el papel de Fran Rico ayer fue también muy destacado.

Y precisamente ellos dos fueron los protagonistas de la acción que marcó el partido, y que prolongó el idilio de la escuadra granadina con el Martínez Valero. Sin Benítez, Piti ni Buonanotte en el campo, ayer el balón parado tenía un claro dueño, Fran Rico. De sus botas nació el centro, en un lanzamiento de falta lateral y alejado de la portería de Manu Herrera, que Iturra cabeceó estableciendo la ventaja nazrí que -a la postre- sería definitiva.

Y es que al chileno no le bastó ayer con cumplir más que sobradamente con su papel de destructor y ayudar a la conducción de balón evitando que ésta se ralentizara, con pases rápidos y fáciles y sin complicar ni a sus compañeros ni a él mismo, sino que disfrutó en el choque contra el Elche de su estreno goleador como jugador del Granada; un tanto que además vale tres puntos de suma importancia ante un rival directo.

Pero si hay un término con el que Iturra está más que familiarizado es la resistencia. Que hay muchos jugadores que no pueden aguantar los 90 minutos de un partido rindiendo al mismo nivel no es ninguna primicia, pero ese no es el caso del chileno. Ya en el partido del Getafe, y a pesar de que no fue su mejor actuación, arrancó una ovación cerrada de Los Cármenes al recuperar un balón en los últimos minutos, tras una buena presión arriba, y plantarse solo ante Moyá. En este pasado y aciago domingo falló, pero dejó el aviso de que su gol estaba por llegar, y lo prometido es deuda.

Así pues, y a la espera de que el resto de fichajes adquiera el protagonismo que todos esperan, la ilusión y la esperanza rojiblanca tiene pelo largo y rizado, nacionalidad chilena, y no participa en el frente de ataque. No es un excéntrico, ni se le conoce por lo que sucede fuera del campo, sino por su madurez y por lo que muestra dentro de él, y su nombre es Manuel Iturra: por rendimiento -y sin miedo a equivocarnos- el mejor fichaje -hasta el momento- de esta temporada.

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