Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

Últimos y sin rumbo

El empate del Osasuna pone al Granada en el ‘farolillo rojo’ tras encajar una nueva derrota y ofrecer una imagen desastrosa ante una afición cansada

Ezequiel Ponce, durante el Granada-Leganés | Foto: Antonio L. Juárez
Daniel Sánchez-Garrido | @Danisgr


image_print

El Granada CF se ha convertido tras la séptima jornada en el nuevo ‘farolillo rojo’ de Primera División. El conjunto nazarí volvió a sufrir una nueva derrota en casa, en esta ocasión a manos del recién ascendido y debutante Leganés. Esto se une al empate de Osasuna ante Las Palmas, que hace sumar un punto al conjunto rojillo y le aúpa por encima del Granada.

DETALLES

Los detalles volvieron a condenar al Granada. El partido ante el Leganés tuvo su principal cambio en el banquillo nazarí. Lluís Planagumà sustituyó a Paco Jémez y planteó un partido con las líneas más juntas y un equipo más defensivo. Una vez más son los fallos propios los que decantaron la victoria del lado pepinero. Además, con Planagumà se vio un equipo falto de identidad. Obivamente, el joven técnico catalán no ha tenido apenas tiempo para esbozar siquiera un patrón de juego.

Los rivales se tienen la lección bien aprendida. Da la sensación de que contra el Granada es suficiente con estar bien organizados y esperar al error rojiblanco. Ahí es donde el contrario tiene que estar fino ante portería y no perdonar. El Alavés aprovechó hasta tres errores y el Leganés se bastó con uno, aunque en cadena se pueden contar hasta tres.

FALTA DE CONFIANZA

El Granada tiene una falta de confianza importante. Es innegable que los jugadores lo intentan y buscan la victoria con ahínco pero no les sale nada. Frente al Leganés no hubo siquiera jugadas de peligro. El equipo persigue la victoria con más presión que idea. Evidentemente son conscientes de que se deben empezar a sacar los puntos y los triunfos, pero no tienen claro el rumbo que tienen que seguir para llegar a ello.

Ante el Leganés perdió todo su potencial ofensivo en pro de estar más tranquilos atrás. Ezequiel Ponce lo intentó sin éxito. El argentino volvió a ser de los mejores del equipo, luchando y peleando todos los balones en un partido muy difícil para el delantero, que tuvo que vérselas con Mantovani y Medjani, centrales muy experimentados.

Sin embargo, un contraataque, un error en el control de Tito y las manos de mantequilla de Ochoa silenciaron a Los Cármenes. Mazazo tremendo para una afición que empieza a impacientarse y que ante el Leganés ya realizaron cánticos contra la directiva y también cargaron contra los jugadores.

DOS SEMANAS HASTA LA VUELTA A LA COMPETICIÓN

La racha se alarga una jornada más y ahora pasarán dos semanas hasta la vuelta a la competición, ya que el próximo fin de semana hay parón por partidos de selecciones. En adición, el siguiente rival a batir para el Granada es nada más y nada menos que uno de los ‘cocos’ de la competición, el Atlético de Madrid.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *