Lunes, 23 Octubre, 2017

            

Trasplante de corazón: el nivel de troponina I no está asociado al riesgo de muerte

Un análisis de sangre que lleva al rechazo de corazones de donantes puede ser innecesario para predecir si un trasplante de corazón tendrá éxito o no, según un nuevo estudio que se publica en "Circulation: Heart Failure"

Cirujanos operando a un paciente |Foto: Archivo GD
E.P.


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“El trasplante de corazón es una terapia increíble para los pacientes con insuficiencia cardiaca terminal, pero sólo hay entre 2.000 y 2.400 trasplantes cada año. Se ha centrado mucha atención en encontrar maneras para inscribir a más personas como donantes de órganos, pero también hay el problema de que sólo un promedio de uno de cada tres corazones de donantes se trasplantan”, dice el doctor Snehal R. Patel, autor principal del estudio y profesor asistente de Medicina en el Centro Médico Montefior del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Nueva York, Estados Unidos.

Muchos centros de trasplante rechazan de manera rutinaria corazones si la prueba de sangre del donante revela niveles elevados de troponina I, una proteína que se encuentra en el músculo cardiaco que entra en el torrente sanguíneo cuando hay un ataque al corazón u otro daño del músculo cardiaco. Los donantes con antecedentes de enfermedad cardiaca se excluyen automáticamente.

“Si el corazón se ve bien, pero la troponina I es elevada, muchos centros rechazan el órgano debido a la preocupación de que este marcador indica la disfunción del corazón que se hará evidente tras el estrés del proceso de trasplante. Se analizó si esto es cierto”, detalla Patel.

En un gran estudio que empleó un registro nacional, los investigadores examinaron los resultados de 10.943 adultos (de al menos 18 años de edad) receptores de trasplante de corazón en la base de datos nacional de ‘United Network of Organ Sharing’. Cada donante de corazón tenía la función de bombeo normal.

SIN RELACIÓN ENTRE NIVELES DE TROPONINA I Y RIESGO DE MUERTE

Los investigadores no hallaron ninguna asociación entre los niveles de troponina I de los donantes y la probabilidad de muerte dentro del primer año después del trasplante y no hubo diferencia significativa en la supervivencia a los 30 días, 1 año, 3 años, o 5 años, independientemente de los niveles de troponina I de los donantes.

Tampoco vieron diferencia en la proporción de los receptores de trasplante que desarrollaron fallo primario del injerto, un evento catastrófico marcado por la pérdida grave de la función de bombeo en el corazón del donante que se produce dentro de los primeros 30 días después del trasplante.

Además, el estudio reveló que no había diferencia en la proporción de trasplantados que desarrolló vasculopatía del injerto cardiaco, una forma rápida de enfermedad del corazón que puede ocurrir en los corazones de donantes y limita su éxito a largo plazo.

“Nuestra investigación muestra que los centros de trasplante no deben excluir los corazones de donantes basándose únicamente en la troponina I elevada si el órgano es por otra parte adecuado. En nuestra institución ya hemos cambiado la forma en la que evaluamos los donantes, y creo que estos datos darán lugar a cambios en todo el país”, concluye Patel.

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