Sábado, 16 Diciembre, 2017

            

Testigos niegan la versión del acusado del crimen de Fuente Camacho y dicen que apuntó a su víctima

Ante el jurado que enjuicia el caso desde este lunes, una mujer que se encontró con el procesado en el pueblo con la escopeta le alertó de que se iba a "buscar la ruina"

E.P.


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Los testigos que han comparecido este martes en la Audiencia Provincial de Granada en el juicio contra el acusado de asesinar con una escopeta de caza a un joven de 20 años con el que había discutido por una fotografía de una chica subida a la red social ‘Tuenti’, en la localidad de Fuente Camacho (Granada), han rechazado su versión de que disparara por accidente cuando iba a ser atropellado por su víctima, a la que apuntó con el arma.

Ante el jurado que enjuicia el caso desde este lunes, una mujer que se encontró con el procesado en el pueblo con la escopeta le alertó de que se iba a “buscar la ruina” y ha afirmado que el inculpado, José Manuel C.M., para el que la Fiscalía pide una pena de 16 años y nueve meses de cárcel por un delito de asesinato, otro de tenencia ilícita de armas y una falta de lesiones, se fue del lugar después de disparar contra el coche que conducía el ahora fallecido, Francisco Javier T.L., que entonces tenía 20 años.

El joven había tenido una relación sentimental con la hija de la mujer, durante un periodo de tres años, y le relató aquel día, el 4 de julio de 2012, que se había enfadado porque había visto una foto colgada en la red social ‘Tuenti’ en la que aparecía ella con un grupo de amigos, entre los que estaba el procesado. Por eso, a mediodía el joven fue a recriminarle a José Manuel C.M. esa fotografía, razón por la que los vecinos, sobre las 14,30 horas, oyeron muchas voces en su casa.

El primo del fallecido, que era natural de la localidad malagueña de Archidona, le había acompañado aquel día hasta Fuente Camacho para ver si se encontraban a la exnovia y a otra chica. Según ha relatado, su primo no le dio más importancia al incidente con la foto, y, ya por la noche, decidieron trasladarse en coche hasta la casa de la exnovia, para ver si la veían, después de permanecer la tarde en la plaza del pueblo.

Sin embargo, en el camino, al doblar la esquina de una calle, se encontraron “de repente” con el procesado, que, según el primo del fallecido, apuntó con la escopeta y disparó, causándole heridas a la víctima que posteriormente ocasionaron su muerte y lesiones también a él, por la dispersión de los cristales del parabrisas tras el impacto. Ha explicado que iban hablando normalmente en el coche, sin que éste derrapara o fuera a una velocidad excesiva.

La exnovia del fallecido, que también ha declarado como testigo, ha explicado que el joven no era muy bien visto en el pueblo, porque era de fuera, y que incluso le llegaron a rayar el coche en alguna ocasión.

Ha negado que su expareja protagonizara altercados “violentos” anteriores a lo ocurrido con otras personas, y ha explicado que aquel 4 de julio le escuchó gritarle a José Manuel C.M., a mediodía, e insultarle por la foto en el ‘Tuenti’, aunque ha negado que profiriera amenazas de muerte contra el acusado, como éste sostuvo en la primera sesión del juicio, este lunes.

Ya por la tarde se dirigió a la piscina de una amiga, donde se encontró con el acusado y un amigo suyo, a los que, después de marcharse de allí, los vio “trapichear” con una bolsa. Asimismo, oyó decir al inculpado “a ese lo tengo yo que matar”, sentencia que ella supo que aludía a su exnovio, por la discusión que habían tenido horas antes. Ella se marchó a su casa y, cuando llevaba “dos minutos” allí, escuchó el disparo.

Su hermana ha declarado además que aquel día recibió un mensaje de WhatsApp del procesado, que era conocido suyo del pueblo y con el que en las últimas semanas había hablado más, en el que le decía que iba a mandar “al cementerio” a Francisco Javier T.L.

Asimismo, ha comparecido un alférez de la Guardia Civil que estaba presente se entregó en el cuartel de Loja a la mañana siguiente del crimen el inculpado, que, según ha dicho, afirmó que había disparado contra el joven porque “se le había ido la cabeza”.

Esta segunda sesión habría desmontado así la versión dada este lunes por el acusado, quien admitió los disparos, aunque indicando que fue por accidente, ya que sólo quería “asustarle” enseñándole el arma, que era propiedad de su padre.

En la causa están personados como acusación particular los padres y los hermanos de la víctima, que piden para el inculpado, ya condenado previamente por un delito de malos tratos, una pena de 18 años y nueve meses de prisión por un delito de asesinato en concurso medial con otro de tenencia ilícita de armas y daños, o, alternativamente, los tres delitos por separado, por los que solicita en total 20 años y tres meses de cárcel.

La defensa, por su parte, pide la libre absolución y que, en caso de que el jurado estime que tuvo responsabilidad penal, que se contemple la eximente o la atenuante muy cualificada de legítima defensa, además de la atenuante también de confesión y entrega voluntaria.

El juicio continuará este miércoles con más pruebas testificales y periciales y podría quedar visto para veredicto el próximo viernes.

ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA

Según consta en el escrito de acusación del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan al pasado 4 de julio de 2012, cuando, sobre las 14,30 horas, Francisco Javier T.L., de 20 años, se personó en el domicilio del acusado, de 29, en la localidad de Fuente Camacho, en Loja (Granada).

Allí le recriminó que hubiera subido a la red social ‘Tuenti’ una fotografía de un grupo de personas entre las que se encontraba una joven de 17 años, con la que el ahora fallecido había mantenido una relación sentimental, con lo que se originó entre ambos un enfrentamiento verbal con insultos y descalificaciones.

Después, y transcurrida la tarde, el acusado tuvo conocimiento de que el otro joven se encontraba de nuevo en el pueblo, y se dirigió hacia su casa, recogiendo una escopeta de caza apta para disparar cartuchos que era propiedad de su padre. El arma se encontraba desarmada encima de un armario del dormitorio del progenitor, donde también había una caja con 23 cartuchos, que el inculpado cogió para recorrer el pueblo en busca de la persona con la que había tenido el enfrentamiento anterior.

En la calle se encontró con la madre de la exnovia de la víctima, quien le requirió que le entregara el arma, y los dos llegaron a forcejear, pero el acusado consiguió entregársela a un amigo que le había seguido en una furgoneta y que después se la devolvió de nuevo.

En ese momento, pasó por esa calle Francisco Javier, quien conducía un vehículo propiedad de su padre, en compañía de otra persona. El procesado, que no tenía licencia de armas, se colocó entonces a menos de tres metros del coche y “con ánimo inequívoco de causar su muerte”, efectuó un solo disparo que impacto contra el parabrisas, lo que le causó múltiples heridas en cara, cuello y parte superior del tórax a su víctima, Francisco Javier, quien de forma casi inmediata murió por shock hipovolémico.

Su acompañante también sufrió pequeñas lesiones como consecuencia de la caída de los cristales del parabrisas, sobre todo en muslo y rodilla.

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