Viernes, 15 Diciembre, 2017

            

Terapia con animales: una herramienta alternativa contra la enfermedad | Vídeo

El centro granadino 'Sueño Granjero' utiliza el contacto con la naturaleza para ayudar a niños y adultos con patologías tanto motoras como intelectuales

Sueño Granjero hace uso de los animales para realizar sus terapias | Foto y vídeo: Asun Rodríguez
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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Sergio mira embelesado el caballo que está a punto de montar. Lo acaricia, lo peina, lo observa. Todo su mundo parece centrado en ese animal y en un único pensamiento: desea subirse a él de una vez. Porque su día, a veces complicado, cambia repentinamente cuando entra en ese lugar en el que toda clase de animales están ahí para hacer más pequeñas sus dificultades.

Y es que este niño de tres años y medio que no es capaz de disimular la enorme sonrisa que aparece en su rostro cada vez que monta a alguno de estos caballos tiene una enfermedad que dificulta su día a día: padece el síndrome de X frágil.

“Yo me quedé extrañada cuando me dijeron que tenía esa enfermedad porque no la había escuchado nunca, pero la doctora me dijo que era un tipo de retraso mental”, explica María Tania, madre de Sergio.

Se trata de una enfermedad genética que causa fundamentalmente problemas de desarrollo, incluyendo dificultades de aprendizaje y retraso mental. Una patología que ha afectado a Sergio únicamente en su motricidad y su lenguaje, algo celebrado por su madre: “Dentro de lo malo podemos estar agradecidos porque los médicos nos han dicho que incluso se podía haber quedado en silla de ruedas”.

La mejora que ha sufrido en cuestión de un año Sergio es más que manifiesta gracias a estas terapias con animales que se imparten en el centro Sueño Granjero, situado en Ogíjares, en la provincia de Granada. “Se trata de un centro psicopedagógico y sanitario de rehabilitación. Asistimos a personas con diferentes patologías tanto motoras como intelectuales o ambas”, recalca Natalia Domínguez Mejía, fisioterapeuta y gerente del centro.

Pasear por las instalaciones de Sueño Granjero aporta esa tranquilidad que solo la naturaleza puede dar. En este lugar conviven caballos -los favoritos de los niños- con patos, gallinas, perros, conejos y un cerdo, todos ellos adiestrados para servir de apoyo a las terapias y dar a los adultos y a los niños que van allí el amparo que tanto necesitan.

Diariamente, Natalia Domínguez y su equipo de profesionales llevan a cabo terapias centradas en el uso de animales y en sesiones de fisioterapia realizadas de manera continuada y multidisciplinar.

Uno de los ejercicios centrales de las terapias que se realizan en el lugar se basa en la monta a caballo, tanto mediante la equitación adaptada como la hipoterapia, en la que un jinete experto se monta con los niños que no pueden hacerlo solos para que disfruten del paseo.

Esto no solo les ayuda a pasar un rato agradable con el hermoso animal, sino que tanto el calor del caballo como su movimiento sirve para mejorar sus problemas físicos y motrices y para enmendar las dificultades posturales que puedan tener.

Uno de los principales beneficios que se encuentra en la monta a caballo como terapia, según explica Natalia, es que consigue eliminar los movimientos estereotipados de las personas con anomalías motoras y, gracias al movimiento del caballo, la coordinación y el equilibrio también mejora. “Incluso hemos podido ver cómo niños muy afectados han conseguido recuperar el control y la posición de la cabeza y endurecer el eje a través de la espalda”, recalca la gerente.

Además, este tipo de iniciativas consigue que los pacientes adquieran habilidades sociales y mejoras cognitivas -como el aumento de la comunicación y la memoria- y avances sensomotrices que potencian el equilibrio y las reacciones de defensa.

Asimismo, el contacto con los animales de manera terapéutica les aporta beneficios psicosociales -al ayudarles a disminuir los impulsos agresivos-, emocionales -ya que incrementa la confianza y el control emocional del enfermo y disminuye su miedo y su ansiedad- y funcionales -pues estimula su sistema respiratorio, digestivo y circulatorio-.

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Las terapias a caballo son una de las favoritas de los usuarios de Sueño Granjero | Foto: Asun Rodríguez

Gracias a las sesiones de fisioterapia adaptadas y a las actividades con los animales que está recibiendo Sergio, ha pasado de no poder caminar a poder mantenerse perfectamente en pie e, incluso, atreverse a corretear por el centro detrás de los animales con total seguridad.

“Pretendemos que las terapias no sean en un centro convencional, sino que todo el estímulo que puedan percibir del entorno y de los animales les ayuden tanto a los pacientes como a las familias”, explica Natalia.

Y es que los familiares de los usuarios de Sueño Granjero también encuentran un gran apoyo en el lugar y en su personal en un entorno en el que las preocupaciones quedan atrás y solo queda mirar hacia adelante para buscar soluciones.

El contacto directo con estos animales hace que aspectos como la atención y la concentración de los enfermos se disparen. Es lo que le ha ocurrido a Sergio, quien, tal y como explica Raúl, su padre, ha logrado dejar de evadirse del mundo y centrarse en cada actividad que realiza.

“Estas terapias han ayudado a Sergio también en la concentración y en el babeo. Aquí desfoga mucho y está más conectado con la realidad. Además, él babea mucho y cuando se monta en el caballo no sé lo que le trasmitirán estos animales, pero deja de babear y está más concentrado que nunca”, muestra su padre.

La misma sensación invade a los 45 los niños y los más de 20 adultos que conectan con este tipo de terapias en el establecimiento del municipio granadino. Y es que Sueño Granjero acoge cotidianamente personas con todo tipo de patologías como parálisis cerebral, síndrome de Down, esclerosis múltiple, hiperactividad, autismo, espina bífida y un largo etcétera.

“Es una ayuda que se sale de lo convencional pero que está dando muy buenos resultados. Ya no es solo todo lo que les ayuda físicamente, sino también lo que les aporta anímicamente, pues se nota nada más verles la cara al llegar cómo están deseando montar y lo ilusionados que vienen”, explica satisfecha Natalia Domínguez.

Porque pocos podrán conocer qué es lo que estas personas sienten al montar sobre estos animales, pero una cosa sí que queda clara: cuando están ahí arriba, sus problemas desaparecen y solo quedan ellos y el animal, ninguna preocupación más.

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