Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

Las carrozas más seguras para la noche más especial del año

El invento de un policía local de Granada evitará que los pequeños puedan introducirse en bajo la carroza y resultar heridos, como ha ocurrido en otras ciudades de España en años anteriores.

Jaime Martín / @jmartin


image_print

Francisco Pérez lleva 25 años como policía local de Granada y se define a sí mismo como una persona meticulosa y que siempre busca hacer en su trabajo más de lo que se le pide. Con esta vocación de servicio público, Pérez se sintió “especialmente conmovido” por la muerte de un menor durante la cabalgata del año pasado en Málaga. El pequeño fue arrollado por la caravana en su intento por hacerse con los dulces que tradicionalmente se arrojan. Motivado por intentar prevenir este tipo de desgracias, Francisco Pérez se ha pasado un año ideando y gestionando la instalación de unos bastidores bajo las caravanas que mantengan a los niños seguros y a los padres algo más tranquilos.

UNA IDEA QUE PUEDE SALVAR VIDAS 

[spacer style=”3″]

Puede parecer una idea sencilla, pero hasta ahora a nadie en Granada se le había ocurrido instalar algún sistema para impedir desgracias como la mencionada de Málaga y que es un temor constante de los padres, que a veces pueden retener a duras penas a sus pequeños durante unos minutos de puro frenesí. En concreto, el sistema se basa en unos bastidores de aluminio recubiertos de lona que cubren los bajos de las caravanas. Así, Francisco Pérez asegura que es “imposible” que se cuele un solo caramelo bajo la carroza, mucho menos un niño.

El camino para hacer la idea realidad no ha sido corto, como explica este policía, que trabajó en sus inicios profesionales como técnico cerrajero y que tras diseñar su proyecto se lo expuso al concejal de Cultura, Juan García Montero, quien “desde el primer momento se mostró muy interesado” en sacarla adelante. De esta manera, Francisco Pérez comenzó un peculiar periplo por varios establecimientos de la ciudad, haciendo circular su idea que en los inicios, consistía en un faldón de chapa que finalmente no salió adelante.

Fue en un local de La Chana donde, tras darle vueltas al proyecto original, le ofrecieron instalar un bastidor metálico recubierto de lona flexible que llegara hasta el suelo. “Me dieron incluso una maqueta para enseñarme cómo quedaría”, explica Pérez. El ‘invento’ final, cuenta el orgulloso promotor, es económico, sencillo y práctico. “Cuando uno tiene iniciativa propia busca hacer algo más que su trabajo, busca el interés general”, concluye Francisco Pérez, que espera que su idea sea exportada al resto de ciudades es España y elimine para siempre un peligro que ya ha provocado sufrimiento en más de una ocasión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *