Lunes, 18 Diciembre, 2017

            

Sudán del Sur, 3 años de conflicto sin paz a la vista y con una grave crisis alimentaria

Uno de cada tres sursudaneses tiene problemas para acceder a alimentos y tres millones se han visto desplazados

Foto: E.P./UNICEF/OHANESIAN
E.P.


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Pronto se cumplirán tres años del inicio del conflicto en Sudán del Sur, el país más joven del mundo. La paz parece cada vez más lejana, después de que en julio volvieran a estallar fuertes enfrentamientos en la capital, Yuba, que dejaron cientos de muertos, y que por ahora no han cesado.

Desde que estalló el conflicto entre los partidarios del presidente, Salva Kiir, y el expresidente Riek Machar en diciembre de 2013, cerca de tres millones de sursudaneses han abandonado sus hogares. Unos 1,87 millones de ellos son desplazados internos, una cifra que ha aumentado considerablemente desde verano.

También lo ha hecho el número de refugiados en los países vecinos. Así, según los últimos datos de la ONU, 320.000 personas han abandonado el país desde julio, principalmente mujeres y niños, por lo que ya hay 1,1 millones de refugiados sursudaneses en la región.

Actualmente hay cerca de 205.000 desplazados en los puntos de Protección de Civiles de la ONU, un 20 por ciento más de los que había en junio. Estas personas tienen más fácil acceso a alimentos y a servicios básicos, de ahí que la principal preocupación sea quienes están en los bosques.

“Nos preocupa poder acceder a quienes lo necesitan. En las zonas en las que hay combates, muchas personas han huido de sus casas y debido a la inseguridad llegar a ellos con ayuda es un reto”, ha explicado a Europa Press el jefe de comunicación del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), Tim Irvin. “Necesitamos urgentemente acceso humanitario sin restricciones para que podamos llegar a quienes más lo necesitan”, ha reclamado.

“Los que han conseguido escapar han sufrido viajes horrendos para llegar a un lugar seguro y a menudo han perdido a sus seres queridos. Muchos son incapaces de cultivar, ocuparse de su ganado y alimentar a sus familias”, ha subrayado por su parte la directora para Sudán del Sur de Oxfam, Sara Almer.

“Quienes no pueden huir y se quedan en zonas afectadas por el conflicto se enfrentan a menudo a elecciones increíblemente duras; las mujeres tienen que elegir entre esconderse y mantenerse a salvo o intentar buscar algún alimento y agua para sus hijos del mercado. Es una situación imposible”, ha añadido en una entrevista con Europa Press.

El jefe de la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el país, Marcus Bachmann, también ha expresado a Europa Press su preocupación por la situación en la que se encuentran las personas a las que no hay acceso y por la dificultad de ofrecer asistencia en las líneas de frente.

INSEGURIDAD ALIMENTARIA

Pero si hay algo que tiene preocupada a la comunidad humanitaria presente en Sudán del Sur es el nivel de inseguridad alimentaria. Actualmente la ONU estima que hay unos 4,8 millones de personas en esta situación, es decir, más de uno de cada tres sursudaneses.

Teniendo en cuenta que alrededor del 50 por ciento de las cosechas se han perdido en las zonas afectadas por el conflicto, y que el país atraviesa además una grave crisis económica, con una inflación del 836 por ciento, Naciones Unidas prevé que las cifras sigan aumentando en los próximos meses.

“En siete de diez estados, los niveles de malnutrición aguda global están por encima del nivel de emergencia del 15 por ciento, mientras que en el caso de Bahr El Ghazal del Norte, está por encima del 33 por ciento”, ha indicado Irvin.

Según el responsable de UNICEF, “los 170.000 niños con malnutrición que hemos tratado hasta ahora este año suponen un 50 por ciento más con respecto a 2015 y un incremento del 150 por ciento respecto a 2014”. La buena noticia es que la tasa de recuperación es del 87,4 por ciento.

MSF está ofreciendo tratamiento terapéutico a niños con malnutrición en las zonas donde trabaja y en ellas, según ha indicado Bachmann, “no vemos una prevalencia de malnutrición aguda severa ahora mismo”. “Sin embargo, hay muchas zonas del país donde no hay acceso ni información y por tanto no sabemos qué está pasando”, ha subrayado.

Dado que la malnutrición aguda severa “es un largo proceso al que se tarda en llegar nos preocupa que en la situación actual, con poco acceso a alimentación, los casos puedan aumentar en un futuro”, ha añadido el jefe de misión de MSF.

Aquellos que viven en las zonas rurales tienen más “mecanismos” para poder hacer frente a la situación de inseguridad alimentaria, por lo que, ha señalado, es más preocupante el caso de quienes viven en las zonas urbanas, especialmente en los barrios más pobres y los alrededores de las grandes ciudades. “No pueden permitirse la compra de alimentos” ya que han perdido sus fuentes de ingreso y los precios se han disparado, ha añadido.

Por su parte, Oxfam está trabajando, además de atendiendo las necesidades inmediatas con el reparto de alimentos, en tratar de “equipar a los sursudaneses con capacidades, formación y herramientas que les puedan permitir producir su propia comida y ser más autosuficientes”, ha explicado Almer.

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