Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Spiribol, del deporte a la superación en la vida

La Fundación Spiribol ayuda a 50 niños que viven situaciones complicadas, en riesgo de exclusión social, a labrarse un futuro bajo la disciplina y motivación del deporte. Jesús Candel es el alma mater de este proyecto en el que se trabaja por vocación

Jesús Candel es Spiriman / Carlos Gil


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Jesús Candel es Spiriman. Pero, ¿qué es ser Spiriman? Un Spiriman es una persona que practica Spiribol y quiere demostrar que con esfuerzo se avanza en la vida, y se consiguen las metas, gracias a la motivación del deporte para conseguir una carrera profesional en cualquier ámbito laboral.

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Dos jóvenes practicando Spiribol

Todo el mundo puede ser Spiriman. Se trata de compartir unos valores, se trata de superación y motivación, disciplina y recompensas”, explica Candel, cuyo abuelo fue el artífice del Spiribol. “Surge de un juego que había en mi familia, y se llamaba la pelota en espiral. Era un mástil de madera al que mi abuelo le ataba una cuerda, de la que pendía un trapo liado con papel albal”, sigue narrando Jesús Candel, “se le ocurrió hace muchos años, en Lanjarón, donde tenía un molino rodeado de barrancos. Sus 11 hijos jugaban a la pelota y siempre la perdían por esos barrancos. Mi abuelo puso en práctica la lógica y decidió atarla a un palo, con una cuerda. Recuerdo haber jugado a eso desde pequeño”.

Cuando Jesús sacó el MIR, su tío Javier le regaló un modelo perfeccionado de acero. “Era lo mismo que hacía mi abuelo, un palo de acero inoxidable, una cuerda y una pelota. Jugando me entretenía mucho”, comenta entre risas el creador e inspirador de la Fundación Spiribol. “En la carrera de Medicina empecé a colaborar en una asociación que trabajaba con menores de acogida. Les llevaba las actividades deportivas a chavales con dificultades sociales y problemas. Decidí que ese era el lugar idóneo para poner en marcha este deporte”.

Asegura que en este deporte los niños encontraban una motivación para ser los mejores en algo. “Y es así como empezó un sueño. En mi locura”, algo que quizás deberían compartir más personas, “me fui dedicando a hacer mástiles, pelotas, palas… y el dinero que sacaba lo destinaba a hacer actividades con esos niños”.

En la cabeza de Candel comenzó a surgir un proyecto. Crear una fundación con niños de Granada para que este nuevo deporte les ayudase a ejercitar la voluntad y conocer el sacrificio. “No quiero que estos chicos sean deportistas de élite, porque considero que está viciado, no me gusta. Lo que quiero es que estudien, que se conviertan en abogados, médicos o panaderos… porque lo que pierden muchas veces en el camino es la oportunidad de estudiar”.

Si no puedes ver el vídeo pincha aquí.

La Fundación Spiribol surge hace dos años. Tiene como patronos a Tricicle, Carles Puyos, Fernando Hierro e Iniesta. Ellos, inbuidos de esta filosofía, y sobre todo de la fuerza y personalidad de Jesús Candel, se han puesto manos a la obra para ayudar a jóvenes que viven en riesgo de exclusión social. En total, unos 50 en Granada. Cada uno tiene su historia, cada uno un drama, pero cada uno una ilusión y una esperanza en el futuro que les da el Spiribol.

No creo en cosas grandes, no aspiro a cambiar el mundo, sino a que mi entorno sea mejor“, reconoce este joven médico, que además es padre de cuatro hijos, y saca el tiempo de debajo de las piedras para dedicarlo a esta proyecto, a esta forma de vida. “Seguimos adelante gracias al apoyo de esta gente que han apostado con su imagen y sus contactos. Vamos poco a poco, pero seguros”.

Los 50 niños de la Fundación Spiribol practican este deporte para tener motivaciones que les hagan querer ser mejores personas, y eso se consigue, fundamentalmente estudiando. Jesús Candel no se cansa de repetir este mensaje. “Ellos tienen una realidad muy compleja y lo único que puedo hacer es ayudarles a que por si mismos, con su esfuerzo, consigan una vida mejor y un futuro mejor”.

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Un deporte para la vida

SPIRIBOL, UN DEPORTE

“Es muy fácil jugar al Spiribol, pero hay que trabajar mucho la psicomotriz, y los reflejos. Se trabaja mucho todo el cuerpo, desde el punto de vista anaeróbico y aeróbico”, explica Candel, refiriéndose a este deporte como una mezcla de boxeo y esgrima.

Va por rounds. El objetivo es enrollar la pelota en el mástil cada jugador en un sentido. Se gana el round cuando uno de los jugadores la logra enrollar del todo, y toca el mástil.

También se gana cuando el rival comete algunas de estas faltas: dar a la cuerda con la pala, o al mástil, pisar la línea que delimita ambos campos, o que te golpee la pelota.

Comprar un Spiribol cuesta 150 euros. El dinero integramente se utiliza para ayudar a estos chicos, y seguir financiando la Fundación.

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  1. La Fundación Spiribol (fundaciónspiribol.com) ha hecho una labor maravillosa con estos niños. Les ha puesto una ilusión en sus vidas, les ha dibujado una sonrisa en sus bocas. Pero aún queda lo mas importante y lo mas difícil: sacarlos de un entorno complicado, con pocas opciones de futuro y con muchos riesgos alrededor. Nuestra aportación, por pequeña que sea, les puede ayudar a conseguirlo. Visitad la web, meteos en Facebook y difundid lo que hacen. Y además podéis haceros socios, por una pequeña cantidad de dinero. Sed participes de esto, no hay nada mas gratificante que lo que cada uno puede hacer para mejorar lo que tiene alrededor, y si son niños, la recompensa es mayor.

  2. Mucho trabajo y esfuerzo me parece que hay detrás de todo. Ayudar a menores y motivarlos para el cambio implica una gran dedicación. A parte de los valores deportivos y lo que repercute a nivel de salud física y mental… ayuda. Así que, ¡a jugar a Spiribol! Felicidades a toda la gente que hay detrás y a esos chicos y chicas que se esfuerzan por mejorar. Seguid así.