Lunes, 29 Mayo, 2017

Sónar, 20 años de electrónica

El Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona abre sus puertas

Sónar es uno de los festivales de música electrónica más importantes del mundo | Foto: David Marín Román


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Llegó la fecha indicada, 12 de junio de 2014. Comenzó el festival Sónar de Barcelona, posiblemente el festival de música electrónica más importante del mundo. Informar que no sólo se celebra en Barcelona, este año además de la ciudad Condal, son sede del Sónar, Copenhage, Reykjavic, Stockholmo y Cape Town. El Sónar de la edición barcelonesa se compone del Sónar de Día que se oficia en las dependencias de la Fira de Barcelona de Plaza España, Sónar de Noche que se dispone en las instalaciones más recientes de la Fira de Barcelona en Hospitalet del Llobregat y el Sónar +D, creatividad, tecnología, movilidad, innovación y negocio que también se puede encontrar en la Fira de Montjuïc.

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En el día de ayer dicha Fira de Montjuïc abría sus puertas bien temprano, sobre las 11:30h para dar inicio al Sónar de Día de la jornada de jueves. Mucho calor, poca gente en un inicio, pero gradualmente la concentración de personas se iba haciendo evidente hasta el punto álgido de la noche, la actuación de nuestro amigo Richie Hawtin como su alter ego, Plastikman, donde el lleno era contundente, dentro y fuera, dado que la actuación de Plastikman coincidió con la famosa Fuente de Montjuïc, La Font Màgica, con juego de colores y música. En el día de ayer, el Ajuntament de Barcelona tuvo la gentilidad de no intentar competir con el tema de la música y dicha fuente bailaba y jugueteaba con sus colores al ritmo techno mínimal del señor Hawtin, mientras los turistas se agolpaban alrededor del fontanal y fisgoneaban por encima de las vallas del recinto ferial para ver que demonios era aquello… Objekt.

Sobre las 12:00h bajo un sol abrasador, Nev Era, celebridad del sello barcelonés Discontinu, Sergio Mesa, acompañado esta vez por Xarlene, responsable de los audiovisuales diseñados para la ocasión que se proyectarían en las grandes pantallas del escenario Sónar Village eran los encargados por así decirlo de abrir festival, textura orgánica y mecánica, música enrevesada pero vibrante. Muy pronto para depende que actitudes, pero lograron sacar al personal del letargo que ofrecían la suma de sombra más césped artificial más cerveza.

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Después de un buen almuerzo, a las 14:30h en el Sónar Hall, este año de ambiente rojo, muy inspirador, saltaban al escenario Balago. David Crespo, su hermano Roger y Guim Serradesanferm, el trío lograba consumar un ambiente adentrándose en la oscuridad, las bandas sonoras de filiación cósmica, kraut sintético, post-électrónica ambiental que permitía disfrutar del mismo, tumbado en el césped artificial, una gozada lo podemos asegurar, para los sentidos y para la digestión.

En el Sónar Village, el escenario principal, comenzaba a las 15:30h la actuación arrolladora de MØ, Karen Marie Orsted, la nueva estrella nórdica. Como si de un festival de verano se tratara por la hora y la temperatura, MØ y su banda lo dieron todo, pop, hip hop, electro, funk, un híbrido fresco y muy actual, que pasó por Barcelona como un torbellino de potencia vocal y contundencia sonora.

A las 17:00h en el Sónar Hall, aparecía el portento, la magia del pianista alemán Nils Frahm. Un virtuoso formado en el clasicismo pero que en cambio no se le puede tildar de convencional. Gracias a su forma de tocar minimalista pero muy intensa, composición canónica e improvisación delicada. Es el nuevo Olafur Arnalds. Ya lo vimos en Barcelona en la edición del Primavera Sound del año pasado y el concierto de ayer fue más electrónico, comprensible por el tipo de público que le aclamaba. El minimalismo dejó paso a su sinte Dave Smith, a sus filtros, a retorcer el Cut Off de sus sonidos y a manejar como nadie la unidad de delay de cinta Roland. Magnífico como siempre, la respuesta del público no dio lugar a dudas, el hilo creado por el artista con el respetable y los aplausos así lo dilucidan.

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Tras el amigo Nils, en el Sónar Dôme, a las 19:10h Koreless, el músico Lewis Roberts, hacía acto de presencia. El joven de Gales, conquistador de muchos corazones de clubbers de cualquier parte del mundo, compañero de sello de Jamie XX, retorcía y estiraba sus secuencias entre ambientales, experimentales y techno. Una pesadilla para el técnico de sonido de PA, que miraba al público con incredulidad abriendo los brazos con las palmas de las manos hacia arriba, como pidiendo una explicación a lo que allí sonaba, utilizando frecuencias que hacían ensordecedora su actuación. No que sonara mal, sino que el sonido en cuestión podría ser molesto.

Con el tiempo justo y a la carrera llegábamos al Sónar Complex, el auditorio de la Fira de Montjuïc, para ver al duo Desert. Cristina Checa y Eloi Caballé. Sonido de bases melódicas pegadizas, sintetizadores analógicos, percusiones electrónicas y la potente y bonita voz de Cristina que ella misma samplea para reproducirla por capas y usarla como un instrumento más. Se les augura buen futuro inmediato, ya que van a grabar para un sello norteamericano, Minty Fresh.

En el mismo auditorio el Sónar Complex y bajo una auténtica riada de fans y una cola interminable para conseguir una butaca, llegaba el turno del bueno de Ben Frost. Vuelve al Sónar para presentar su nuevo proyecto, su quinto álbum de estudio y el nuevo formato de directo, con dos percusionistas. Arte sonoro, con estructuras de música electrónica post-clásica, con una fuerza impresionante, minimalismo, dark metal, percusiones contundentes, difíciles, un concierto nada amable, que lo mismo te sumía en la melancolía y la somnolencia, como te despertaba con una subida digna de Amon Tobin. Grande Ben Frost que apuesta por el camino más difícil, pero con una calidad exquisita.

Con algo de retraso, tras ver a Ben, todos los asistentes al Sónar se acercaban al Sónar Village y cercaban a Objekt. Ese extraño monolito que el personaje más listo del panorama musical electrónico, el señor Richie Hawtin ha inventado para su nueva gira, la de Plastikman. Un monolito que es en realidad una pantalla que emite diferentes formas, colores y texturas con una calidad visual excepcional, al ritmo del lógico mínimal de Plastikman. Se probó y se diseñó de tal forma para poder estrenarlo oficialmente en el Guggenheim de Nueva York, pero la gira mundial comenzaba hoy en el Sónar. En un mundo tecnológicamente avanzado en el mundo del showbussines, se nos antoja algo oscuro este invento de Richie Hawtin pero innovador. Por la parte negativa, no es tan espectacular como se aseguraba, más conociendo a gente como Muse, Rolling Stones, Rummstein.. esos si que son shows impactantes. Además la imagen de ver a miles de personas bailando alrededor de un monolito negro que emite colores como si de un dios Maya se tratara, asusta un poco. Kubrick que estas en los cielos, te han copiado para hacer música mínimal. En cambio hay que reconocer al gurú de la electrónica la innovación aplicada, de un plumazo, Plastikman, se ha quitado de encima el escenario como lo conocemos. El pincha desde una plataforma rodeada de público a unos metros de Objekt, también rodeado de público, con lo que hace desaparecer el escenario. Brillante. Digamos que ha inventado el escenario vertical, ganándole terreno a la instalación donde realice el show. Nunca dejará de sorprendernos esta figura clave de la electrónica de nuestro tiempo.

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