Domingo, 24 Septiembre, 2017

            

Sonambulismo: cuando el cerebro duerme y el cuerpo actúa

En el sonambulismo el paciente tiene un despertar incompleto, donde su cerebro no ha despertado del todo, pero es capaz de realizar conductas complejas de una forma automática.



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El sonambulismo se define como una conducta anormal durante el sueño en la que el paciente es capaz de, estando en una situación de sueño a nivel cerebral, de levantarse de la cama y realizar ciertas acciones más o menos complejas, sin tener conciencia ni recuerdo de ellas al día siguiente.

Según explica el doctor Francisco Javier Puertas, ex presidente de la Sociedad Española de Sueño y secretario del Comité Español de Acreditación en Medicina del Sueño (CEAMS), en el sonambulismo el paciente tiene un despertar incompleto, donde su cerebro no ha despertado del todo, pero es capaz de realizar conductas complejas de una  forma automática.

El sonambulismo se da predominantemente en la primera mitad de la noche, en la fase No-REM N3. Puertas explica que las fases de sueño son de dos tipos REM y No-REM. En la fase REM (siglas en inglés de ‘movimientos oculares rápidos’) existe una actividad cerebral parecida a la de vigilia y abolición del tono muscular.

En la fase REM tienen lugar de forma predominante las ensoñaciones y aparece sobre todo al final de la noche. Las otras fases de sueño se encuadran en lo que se denomina sueño No-REM, en el que hay 3 fases: N1, N2 y N3, según hay mayor lentificación de la actividad cerebral.

El sonambulismo como tal implica de alguna forma levantarse de la cama y deambular. Es un trastorno cercano a otros fenómenos similares llamados parasomnias del despertar, que incluyen despertares confusionales y terrores nocturnos. En ellos el paciente se incorpora en la cama con la mirada perdida, o en el caso de los terrores nocturnos se caracteriza por gritos o expresiones de miedo sin que se acompañen necesariamente de ensoñaciones terroríficas.

Según aclara Puertas, en todos los casos el paciente suele volver a dormirse sin memoria de lo ocurrido. Estas tres formas de parasomnias del despertar, ocurren típicamente en la primera mitad de la noche, en la fase de sueño No-REM N3.

CAUSAS AÚN DESCONOCIDAS

“El sonambulismo es más frecuente en niños antes de la pubertad y suele desaparecer tras ésta”, señala el especialista. Algunas situaciones pueden desencadenar un episodio de sonambulismo como situaciones estresantes en los niños (inicio del curso), la falta de sueño y algunas enfermedades que alteran la continuidad del sueño (ronquido o apneas en los niños) o estímulos externos como un ruido. “En adultos, la falta de sueño o la ingesta de alcohol pueden favorecer los episodios en sujetos predispuestos”, añade Puertas.

Aunque se desconocen sus causas, lo que sí se sabe es que el sonambulismo es más frecuentes en hijos de padres sonámbulos. Las hipótesis principal se basa en la disociación de las áreas que controlan el movimiento y la conciencia durante el sueño.

Los trastornos del sueño son de las patologías más frecuentes en el ser humano. Hasta un tercio de la población general tiene algún problema de sueño. Las parasomnias en su conjunto tienen una prevalencia elevada, aunque en España no está estudiada. El sonambulismo tiene una prevalencia del 3% al 4% en la población general. En niños entre los 6 y los 10 años el sonambulismo puede llegar a tener una prevalencia superior al 10%.

No existe un tratamiento causal por lo que, además de medidas conservadoras como mantener horarios de sueño regulares y un sueño de duración adecuada, se recomienda en adultos no ingerir alcohol por la noche.

El pronóstico es bueno, en los niños los episodios de sonambulismo van reduciéndose o desapareciendo con el desarrollo. Solo en entre un 1% y un 3% de adultos persisten los episodios, aunque habitualmente son poco frecuentes.

El sonambulismo no se puede predecir con exactitud, aunque la falta de sueño, la ingesta de alcohol, el estrés, el cambio de entorno, pueden facilitar los episodios. “Lo más importante es mantener una higiene adecuda de sueño y dormir suficientes horas”, señala Puertas.
“Retirar objetos contundentes de la habitación, cerrar con llave las ventanas y la puerta de casa, poner cortinas acolchadas y una campanilla en la puerta de la habitación ayudan a evitar posibles accidentes. Si los episodios son muy frecuentes en los niños hay algunas medicaciones que reducen o controlan los episodios como el clonazepam”, señala el especialista.

CUÁNDO ACUDIR A CONSULTA Y CÓMO DESPERTAR AL SONÁMBULO

El pediatra o el médico habitual deben ser conocedores de estas circunstancias. Las señales para buscar una evaluación u opinión sobre los episodios son un aumento inexplicados de la frecuencia de los episodios, varios en la noche y casi todas las noches, ya que puede tratarse de una epilepsia.

También hay que buscar ayuda médica cuando estando seguros de que es un sonambulismo, la frecuencia de los episodios altera la calidad de vida del niño y de toda la familia o cuando le limite la vida social, renunciando a ir a dormir a casa de amigos o a acampadas. “En todos estos casos quizá se pueda plantear un tratamiento farmacológico intermitente, hasta que el problema mejore con la edad”, señala Puertas.

Sobre las falsas creencias relacionadas con el sonambulismo Puertas apunta que está muy extendida la idea de que no hay que despertar a un sonámbulo en medio del episodio porque es peligroso.

En realidad, el problema es que al intentar despertarlo, el paciente lo hace en un estado de confusión y puede asustarse y ponerse nervioso. En ese caso algunos pacientes pueden reaccionar agresivamente, pero no es lo habitual. Lo mejor es hablar al sonámbulo suavemente y conducirle de nuevo a la cama sin despertarle, pues lo habitual es que no se acuerde al día siguiente.

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