Lunes, 23 enero, 2017

Solicitan a la RAE la inclusión del adjetivo ‘ganivetiano’, referente a Ángel Ganivet

Esta solicitud a la RAE es la primera actuación que realiza el Centro Artístico de Granada en la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Ángel Ganivet, cuya efemérides se conmemorará con una serie de actos culturales para difundir su vida, obra y legado

Retrato de Ángel Ganivet| Foto: secretosdegranada.wordpress


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El Centro Artístico de Granada ha pedido a la Real Academia Española (RAE), encargada de editar el Diccionario de la Lengua Española, que incluya oficialmente el adjetivo ‘ganivetiano’ para indicar que un texto o suceso está relacionado o hace referencia al escritor granadino Ángel Ganivet.

Los impulsores de esta solicitud mantienen que en el diccionario ya hay incluidos otros adjetivos derivados de nombres de famosos artistas y literatos, como ‘lorquiano’, ‘cervantino’, ‘machadiano’ o ‘gongorino’.

El Centro Artístico matiza en un comunicado que se ha elegido la palabra ‘ganivetiano’ frente a otras expresiones como ‘ganivetino’ o ‘ganivetiense’, por su sonoridad fonética y el aplomo fónico que implica el diptongo al ser pronunciado.

La petición se ha hecho por medio de la Unidad Interactiva del Diccionario de la RAE, en su página web, y de ser aceptada implicaría la inclusión de la palabra ‘ganivetiano’ en la vigésimo cuarta edición.

ÁNGEL GANIVET

Ángel Ganivet García nació en Granada el 13 de diciembre de 1865 y murió en Riga el 29 de noviembre de 1898.

Fue profesor, escritor, precedente de la Generación del 98 y diplomático. Desarrolló su carrera como funcionario bibliotecario del Ministerio de Fomento en Madrid, donde conoció a Miguel de Unamuno. En 1892 aprobó unas oposiciones al cuerpo consular, por lo que fue nombrado vicecónsul en Amberes y en 1895 fue destinado como Cónsul a Helsinki, donde escribió la mayor parte de su obra. Destinado a Riga en 1898, murió tras tirarse al río Dvina. Está enterrado en el cementerio de San Miguel de esa capital.

Aunque su figura ha sido objeto de estudios filosóficos, políticos y éticos religiosos, es un personaje relativamente olvidado, que vivió con enorme intensidad el declive español de finales del siglo XIX y cuyas aportaciones literarias y científicas se han diluido a lo largo de los años.

Según el Centro Artístico, “su patriotismo, espiritualidad, pacifismo, laicismo e idealismo lo hacen sujeto único de nuestra cultura y merecedor de homenaje y reconocimiento más de cien años después de su muerte”.

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