Viernes, 22 Septiembre, 2017

            

Sin tiempo para lamentarse

El Granada mide sus opciones de salvación esta semana, en la que se enfrenta al Alavés y el Leganés tras un horror de partido en La Catedral

Uche pudo cambiar el partido con su 'tirazo', que fue directo al palo | Foto: LFP
Daniel Sánchez-Garrido @Danisgr


image_print

 

El partido del Granada en el nuevo San Mamés fue una película de terror. El Athletic Club de Bilbao llegaba exageradamente mermado por bajas notorias. Sin Laporte, sin Raúl García y sin Aduriz ganó un partido que se encontró para ello. No hizo nada extraordinario, simplemente aprovechó la feria que montó la zaga nazarí.

El Granada jugó el partido con un punto menos de intensidad en comparación al partido frente al Real Betis, pero los rojiblancos daban sensación de control y tener bien atado a su rival, que se mostraba muy bajo de moral, como La Catedral, apagada de ambiente tras la debacle europea de su equipo.

El centro del campo volvió a funcionar, sobre todo por el gran terreno de juego que alcanzan Wakaso y Uche Agbo. Andreas Pereira fue el díscolo en La Catedral. El centrocampista belga estuvo apático, poco competitivo y muy poco generoso en el esfuerzo, sin ayudar apenas en defensa. Igual le pasó a Carcela. El marroquí anota goles con mucha facilidad y crea peligro siempre, pero si no huele el balón, desaparece. Ambos deben entender que estar en el Granada significa también correr sin balón.

Adrián Ramos volvió a dar un espectáculo de partido. Teniendo en cuenta lo difícil que se lo ponen, el ‘cafetero’ está ganándose todos los elogios posibles. Las ‘pedradas’ que le llegan las baja, las mima, y las hace pases milimétricos. Participó en el gol de Carcela, apartándose cuando llegaba el balón lanzado por Héctor y confundiendo a los centrales del Athletic Club. Y de sus botas también llegó un impresionante disparo de Uche Agbo que se estrelló en la madera cuando marcaba 2-1 el electrónico. Sí, a pesar del horror de partido se rozó el empate. Una pena.

Por lo demás, el Granada pudo hacer más. Muchísimo más. Plantó cara al Athletic Club pero no se creyó que se le pudiera ganar. Y así llegaron tres errores que no se pueden permitir en Primera División y que, a la postre, te pueden mandar a Segunda. Primero fue Hongla, luego fue Ingason, y para rematar apareció el Ochoa más blando. Puede haber falta de San José al guardameta mexicano en este tercero y definitivo tanto, pero el árbitro no lo vio así. Los únicos que se salvaron de la retaguardia fue, una vez más, el regular Héctor, el correcto Gastón y el competitivo Foulquier.

De todas formas, lo de La Catedral ya queda lejano. El Granada no tiene tiempo de lamentarse. Es la mejor noticia para los nazaríes tras una actuación tan rematadamente mala, incluso ridícula viendo los fallos. Los jugadores rojiblancos tienen una opción de olvidar esta derrota el próximo miércoles, cuando reciben la visita del Alavés. Los últimos dos partidos en Los Cármenes los han contado por victorias. Ante el Alavés no puede ser menos. Y es las auténticas opciones de permanencia del equipo andaluz se verán esta semana. Dos partidos, Alavés -miércoles- y Leganés -sábado- para seguir soñando con la élite o ver muy de cerca la Segunda División.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *