Domingo, 24 Septiembre, 2017

            

Ser adulto antes de tiempo

La pubertad normal se produce en las niñas entre los 11 y los 13 años y en los niños entre los 12 y 14 años.

Foto: E.P


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La pubertad es el período de transición entre infancia y edad adulta y se caracteriza por la aparición gradual de los caracteres sexuales secundarios, aumenta la velocidad de crecimiento hasta la talla adulta y se adquiere la capacidad reproductiva. A estos cambios se añaden otros conductuales y psicológicos asociados a la interacción social pero ¿y si todo ello sucede antes de tiempo?

Según explica Francisca Moreno, jefa de Endocrinología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia y miembro de la Asociación Española de Pediatría, la pubertad se considera precoz cuando se presenta en las niñas antes de los 8 años y en los niños antes de los 9 años. En las niñas el signo determinante es la aparición del botón mamario y en los niños un volumen testicular superior a los 4 ml.

La pubertad normal se produce en las niñas entre los 11 y los 13 años y en los niños entre los 12 y 14 años. Cuando la edad de pubertad supera los 13 o 14 años se hablaría de pubertad retrasada. Los casos de pubertad precoz se producen principalmente entre las niñas en comparación con una menor frecuencia destacable en los varones.

En el caso de la pubertad normal en las niñas, con la aparición del botón mamario se ponen en marcha los ovarios, que liberan estrógenos y promueven el aumento de los senos, y la glándula suprarrenal que da lugar a los signos de pubarquía como el cambio de olor corporal o la aparición de vello púbico. La pubertad normal se desarrolla a lo largo de unos dos años y se completa con la aparición de la menstruación.

Según explica Moreno, es posible que se presenten síntomas de lo que se denomina pubarquía, es decir, olor corporal y vello púbico sin que esto sea un síntoma de pubertad precoz, ya que ambas características las desencadena la misma glándula. La menstruación también podría aparecer sin ser pubertad precoz, aunque esto es muy poco frecuente y entre otras causas podría deberse a algún tipo de quiste folicular aislado.

CAUSA DESCONOCIDA Y ORIGEN CENTRAL

En la mayoría de los casos de pubertad precoz el origen es idiopático, es decir, se desconoce su causa, aunque Moreno señala que existen hipótesis que apuntan a la alimentación, factores nutricionales o tóxicos ambientales.

La pubertad precoz puede ser central o periférica y su tipo marca el tratamiento a seguir. Moreno explica que la pubertad central viene marcada ‘desde arriba’, es decir, depende de la hipófisis o glándula pituitaria que se localiza en la base del cerebro y que pone en marcha los ovarios o los testículos. La periférica es poco frecuente, hace referencia a cuando el origen está principalmente en las gónadas o testículos y no intervienen instrucciones de la hipófisis.

La pubertad precoz aparece, por regla general, en niñas entre los 6 y los 8 años y en los niños por debajo de los 9 años. El tratamiento en el caso de origen central consiste en un pinchazo mensual de un análogo de GnRH, que frena la secreción de gonadotropina (GnRH), con lo que se detiene esta pubertad precoz hasta el momento que se considere que debería empezar la pubertad normal.

La pubertad precoz supone una aceleración en el crecimiento óseo por causas hormonales, el pronóstico de talla, la altura que se espera que alcanzará el menor tras finalizar su desarrollo y cuál alcanzaría si no se detuviera este proceso acelerado, indicará al especialista si existe una pubertad precoz y si hay que tratarla o no.

LOS RIESGOS DE LA PUBERTAD PRECOZ

Moreno explica que la principal complicación para los menores que pasan por esta fase antes de tiempo es el compromiso de talla, es decir, que al presentarse de forma precoz la pubertad el niño o niña lleguen a alcanzar un crecimiento inferior al que les vendría marcado por su herencia genética.

Según apunta la doctora, en estos menores se presenta con precocidad el desarrollo en el crecimiento y éste acaba antes de lo debido ya que “el estímulo hormonal cierra la epífisis de los huesos y el niño o niña no alcanza la talla diana”. El pronóstico de talla marca entonces el tratamiento, “si una niña se estima que alcanzaría los 1,60 y por una pubertad precoz podría quedarse en 1,40, se debe frenar esta aceleración”, aclara Moreno.

Por otro lado, la pubertad precoz produce también una maduración psicológica que puede presentar problemas en su adaptación al medio: “la pubertad se asocia entonces con cambios psicológicos y emocionales que pueden ocasionar inadaptación en el ámbito escolar”.

Para comprobar si existe riesgo de pubertad precoz, cuando los padres lo sospechan u observan algunos de los signos asociados en sus hijos es recomendable acudir a consulta para que el pediatra evalúe la necesidad de realizar ulteriores pruebas.

En el diagnóstico intervienen la placa de la mano izquierda del menor para determinar la edad ósea, una analítica general, una prueba que determina los niveles hormonales, la ecografía pélvica y una resonancia magnética para descartar cualquier trastorno del sistema nervioso central.

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