Jueves, 19 enero, 2017

Seis errores que contaminan la comunicación

En psicología, en el área terapéutica y en salud mental cada vez se trabaja más en la línea de recuperar los patrones de comunicación desarrollados en la infancia en familia o en otras áreas como una herramienta para mejorar la salud y el comportamiento

Expertos charlan acerca de la "Comunicación"


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Somos seres sociales y como tales crecemos adquiriendo habilidades que nutren nuestra capacidad de comunicarnos. Sin embargo, al igual que el ser humano ha avanzado a nivel tecnológico aún existe margen para mejorar la forma en la que nos comunicamos.

Según explica a Infosalus Carmen Loureiro, psicóloga y especialista de Verbalia Comunicación, las habilidades en comunicación están cobrando cada vez más importancia en ámbitos como la educación, la psicología y la esfera individual como elemento esencial para el éxito y el bienestar personal.

“En la educación la tendencia es descubrir la forma de integrar la educación emocional y social en el aula, formar a los profesores para motivar a los alumnos y saber crear climas emocionales y morales en clase”, señala Loureiro, especialista en comunicación y formadora en el Master Experto en Comunicación y Oratoria de la Universidad de Alcalá de Henares.
En psicología, en el área terapéutica y en salud mental cada vez se trabaja más en la línea de recuperar los patrones de comunicación desarrollados en la infancia en familia o en otras áreas como una herramienta para mejorar la salud y el comportamiento.

“Saber emplear la comunicación es una competencia esencial para el bienestar personal y para tener éxito en la vida, sin duda”, apunta Loureiro que señala que en ámbitos como la política los ciudadanos cada vez son más críticos y exigen políticos hábiles en la comunicación.

“Somos más conscientes de que la comunicación no sólo es una vía de transmisión de mensajes sino también de competencias intelectuales y de la capacidad de las personas y para resultar confiable un político debe manejar estas aptitudes de comunicación”, señala Loureiro.

Los nuevos canales tecnológicos de comunicación nos permiten comunicarnos con más personas y de forma más rápida, estas son ventajas claras pero sin embargo, existe un inconveniente y es que podemos caer en el error de las comunicaciones rápidas y superficiales, apunta la psicóloga.

“El ser humano necesita un diálogo reflexivo consigo mismo y con los otros, en una comunicación más pausada se intercambian sentimientos, emociones, existe el contacto físico, interpersonal de la comunicación cara a cara que es esencial para la construcción de vínculos personales”, señala Loureiro.

Para la psicóloga, la comunicación rápida colectiva de las redes sociales está sustituyendo a la comunicación íntima lo que dificulta la intimidad y con ello también se dificulta el desarrollo de la persona y de los vínculos afectivos.

En el caso de la comunicación vía correo electrónico, Carmen Loureiro señala que si bien los emoticones ayudan, el problema es que faltan señales para descifrar de forma adecuada el mensaje y finalmente proyectamos los sentimientos propios al interpretarlo.

Así, según nos sintamos un correo electrónico puede parecernos molesto, agresivo o impertinente. El correo electrónico también tiene sus ventajas, se puede esperar un mejor momento para contestar los mensajes o releerlos más tarde con otro ánimo.

ACTITUDES QUE DAÑAN LA COMUNICACIÓN

Carmen Loureiro apunta a Infosalus los errores que dificultan una buena comunicación, se produzcan estos en el ámbito personal o laboral:

1º Falta de escucha: cuando predomina la escucha egocéntrica, se está más pendiente de uno mismo que del que habla y así, se dan interrupciones y no nos concentramos en el punto de vista del otro sino que establecemos un punto de vista selectivo para confirmar nuestras ideas o atender a aquello en lo que estamos en desacuerdo para refutar aquello que nos dicen.

“En el trabajo esto es un problema porque la escucha tiene que ser distinta, tiene que ser una escucha activa para tratar de encontrar el punto de vista en común, atender a los aspectos para lograr los objetivos de trabajo. Sin embargo es frecuente que la escucha sea para tratar de refutar o ganar nuestro punto de vista, eso no es construir”, señala Loureiro.

2º No expresar interés: mirar o hacer otra cosa mientras alguien nos está hablando no es lo más adecuado, hay que realizar señales de escucha fundamentales para confirmar que el mensaje está llegando y no inhibir al que habla. Esta inhibición puede ser inconsciente pero también voluntaria, que busca que el interlocutor deje de hablar o le muestra rechazo.

3º Confundir dar ánimos o consejos con empatizar: la escucha atenta supone reflexionar sobre los sentimientos, deseos y necesidades del otro e intentar comprenderle. Para ello hay que dejar al otro que se exprese y expresar que le comprendemos. Todo ello es empatizar, muy distinto a oír a alguien y rápidamente animarle y tratar de controlar el sentimiento que expresa con consejos prematuros.

4º Falta de reconocimiento personal: nombrar a la otra persona es importante, cuando se utiliza de forma constante nos sentimos reconocidos. Cuando se pide opinión a alguien se reconoce su valor y se facilita la participación. Expresar admiración y afecto, bienestar por compartir el tiempo con la otra persona, se crea un clima emocional que se nota en el trabajo y en las familias. Cuando existe ausencia de empatía no se reconocen las necesidades básicas de la persona.

5º Tendencia a evitar los conflictos: no se habla de lo que molesta, preocupa, con lo que no se está de acuerdo, luego las prisas y el agravamiento de la situación convierten los conflictos en grandes bolas de nieve que van minando la relación.

“Hay que afrontar con naturalidad los sentimientos negativos y examinar qué está pasando, qué situación existe, para luego plantear cómo resolver el problema”, apunta Loureiro para quien la comunicación no verbal a pesar de ser importante puede malinterpretarse por lo que hay que hablar sobre los problemas de forma directa y evitar el acrecentamiento de la tensión en las relaciones.

6º No expresar nuestras emociones positivas: la sonrisa ha pasado a ser para quienes vienen del exterior como los clientes, cada vez se expresa menos en los hijos, la pareja o los colegas habituales de trabajo. “La sonrisa es cordialidad y apertura a la comunicación, transmite un mensaje de que se está alegre por ver a la otra persona y transmite mucha confianza, necesitamos de la sonrisa”, concluye la psicóloga.

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