Martes, 23 Mayo, 2017

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Seguimiento del 100% en la huelga de aulas matinales

Las movilizaciones no se desconvocarán en tanto la anunciada rescisión del contrato con Interítaca, deudora de los trabajadores, no pase de lo verbal a hechos concretos.

Trabajadores concentrados a las puertas de la Delegación Territorial de Educación. | Foto: Carlos Gil


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Decenas de trabajadores de aula matinal y actividades extraescolares de la empresa Interítaca, acompañados de sus representantes de CCOO, se han concentrado esta mañana ante las puertas de la delegación territorial de Educación con motivo de la huelga indefinida que hoy comienza. Esta es la primera de las cuatro movilizaciones anunciadas el pasado viernes, en tanto el conflicto con la empresa no se solucione. Tal y como informa hoy Granada Digital, desde la Junta ya se ha iniciado el trámite de rescisión del contrato con la empresa, otorgándole un plazo de diez días para responder -hecho que no se espera- y liberando 30000 euros retenidos por el ISE, conminando a que sean destinados a los trabajadores. 

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Octavilla informativa que hoy se repartían en Gran Vía. | Foto: Carlos Gil

Sin embargo, el traslado de la buena nueva no ha desconvocado la huelga ni borrado el malestar. Son seis meses de promesas incumplidas y quejas desoídas. “Vía telefónica nos han dicho que han empezado a rescindir el contrato con la empresa Itaca, pero no podemos asegurar que eso sea así, sólo es verbal, no nos han pedido ninguna reunión formal para explicarnos qué va a ocurrir. A día de hoy, ellos dependen de Itaca. La huelga se mantiene”, explicaba Diego Molina, de CCOO en la puerta de Delegación.

Mari Carmen es monitora de aula matinal desde hace cuatro años en Ítaca y lleva seis meses sin cobrar. El sueldo medio mensual de un monitor es de 180 €, una hora y media diaria. La razones que a ella le constan de la empresa para no cobrar es que “no tienen dinero, no dicen más nada”. Los monitores concentrados cuentan historias análogas, casi calcadas: cobran sueldos modestos, que necesitan del apoyo familiar o complementan la aportación del otro cónyuge, pero es un dinero fundamental para soportar mal que bien los tiempos adversos, para pagarse los estudios y ayudar en casa. “Hay gente que tienen familias y no pueden pagar ni la luz ni el agua ni otros recibos”. 

La rescisión in extremis del contrato suscita la pregunta de por qué la Junta no ha intervenido antes en la situación. El representante sindical Diego Molina cuenta a este medio que hizo la misma pregunta vía telefónica al director del ISE; según él, esta fue la respuesta: “que no lo han hecho antes porque no se habían enterado. Cosa que me parece una barbaridad por parte de ellos, es casi peor que saberlo”. 

 

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