Viernes, 15 Diciembre, 2017

            

`Secrets, Politics and Torture´destapa como la CIA utilizó el cine para justificar torturas

La noche más oscura (Zero Dark Thirty), la cinta dirigida por Kathryn Bigelow que relata la busca y captura de Osama bin Laden, para justificar su programa de torturas



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El documental Secrets, Politics, and Torture destapa como la CIA usó La noche más oscura (Zero Dark Thirty), la cinta dirigida por Kathryn Bigelow que relata la busca y captura de Osama bin Laden, para justificar su programa de torturas.

La cadena PBS ha emitido, dentro de su serie documental Frontine, esta película que pretende mostrar cómo, para justificar su programa de torturas, la CIA hizo prevalecer “su versión de la historia” en lugar de lo que realmente ocurrió a través de la película protagonizada por Jessica Chastain, una de las cintas más aclamadas de 2012 que consiguió cinco nominaciones a los Oscar.

Meses antes del estreno de la película ya hubo una gran controversia acerca de el uso de La noche más oscura con fines propagandísticos y sobre la precisión de la película y su representación de las torturas como herramienta fundamental para conseguir la información vital que ayudó a dar con el paradero de Osama bin Laden.

Muchos políticos estadounidenses, entre ellos el que fuera candidato republicano a la Casa Blanca John McCain, señalaron pusieron en duda la veracidad de la cinta e incluso se abrió una comisión de investigación en el Senado para determinar qué grado de acceso habían tenido Bigelow y su guionista Mark Boal a documentos clasificados de la CIA para realizar la película. Todo quedó en nada.

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Ahora el documental Secrets, Politics, and Torture revela cómo Hollywood se convirtó en un “blanco fácil” de la CIA y cómo lo utilizó para ofrecer al mundo su versión de los hechos. En el documental se incluyen testimonios muy significativos como el de la senadora Dianne Feinstein, presidenta del Comité del Senado sobre Inteligencia, que evidencia la discordancia entre lo que se muestra en pantalla y lo que realmente ocurrió. “Vimos la película días antes del estreno y en 20 minutos nos fuimos. No pude soportarlo, era demasiado falsa”.

Feinstein se refería, apunta The Daily Beast, a la representación del programa de torturas de la CIA como herramienta indispensable para lograr la localización y posterior captura del líder de Al Qaeda, ejecutado el 2 de mayo de 2011. Así, el documental retrata la película de Kathryn Bigelow, que pretende ser el relato definitivo de la historia, como una visión sesgada que fue fuertemente influenciada por la CIA y su oficina de prensa.

La agencia había dado a los cineastas acceso extraordinario a detalles de la operación a los que la prensa jamás tuvo acceso. “Una gran cantidad de personas que cubría el día a día de la búsqueda de Bin Laden como yo lo hice, no nos acercamos a ese tipo de cooperación por parte de la agencia para la historia desde dentro”, afirma el veterano periodista del Washington Post Greg Miller.

LAS DOS VERSIONES DEL FIN DE BIN LADEN

Si bien es cierto que el documental es escaso en noticias y revelaciones inéditas, sí logra establecer con claridad las dos líneas enfrentadas entre la versión de la CIA de sobre su programa de “detención, interrogatorio y entrega” y los años que duró la investigación del Senado del Comite de Inteligencia sobre dicho programa.

Y las conclusiones de dicho comité concluyen que la agencia, torturando detenidos y no pudo conseguir ninguna información útil sobre los ataques terroristas.

Secrets, Politics, and Torture también aborda otros aspectos de dicho programa, como la destrucción de las cintas en las que se grababan las torturas, extremo confirmado por el exconsejero general de la CIA John Rizzo y que ya salió a la luz hace varios años.

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